El gas rompe los 60 €/MWh: la energía amenaza con llevar la inflación por encima del 4%

La energía amenaza con llevar la inflación por encima del 4%.
La energía amenaza con llevar la inflación por encima del 4%.

La subida ya no es solo una amenaza para después del verano. Los futuros del TTF, la referencia europea del gas, se movían el 18 de agosto en torno a 62-63 €/MWh para septiembre y octubre, mientras noviembre y diciembre seguían por encima de 60 €/MWh. La curva apunta, por tanto, a un otoño caro si no cambia el escenario energético.

Para el bolsillo español, el matiz importante es otro: un gas más caro puede presionar la factura de calefacción y también la electricidad, pero no se traslada de forma automática ni idéntica a todos los contratos. Y tampoco hay base suficiente para afirmar que la inflación media de todo 2026 vaya a superar el 4%.

El otoño llega con el gas todavía por encima de 60 €/MWh

Europa entra en la recta final del verano con las reservas al 61,1% de su capacidad, según Gas Infrastructure Europe. España está mejor situada, con sus almacenamientos subterráneos al 73,3%, pero el mercado sigue muy pendiente de las reservas disponibles antes de que empiece la temporada de calefacción.

Eso ayuda a entender por qué el precio puede mantenerse alto aunque no exista, de momento, una alerta inmediata de desabastecimiento. La Comisión Europea señaló en julio que no veía un problema inmediato de seguridad de suministro para el invierno 2026-2027 y que los objetivos de llenado seguían siendo alcanzables. El riesgo para los hogares está hoy más en el precio que en la falta física de gas.

La clave será cuánto dure esta tensión. Si los contratos de otoño permanecen por encima de 60 €/MWh, el gas seguirá siendo una fuente de presión sobre los costes energéticos precisamente cuando aumente el consumo de calefacción.

El 4% de inflación es un riesgo mensual, no la media anual

El IPC español cerró julio en el 3,6% interanual, cuatro décimas más que en junio. El INE atribuyó buena parte del repunte al transporte y a la vivienda, donde pesaron el encarecimiento de los combustibles y de la electricidad. La inflación subyacente también subió una décima, hasta el 3,0%.

BBVA Research calcula que la tasa general podría subir al 4,1%-4,3% en agosto, con la energía como principal presión al alza. Es una señal importante para el presupuesto familiar porque el encarecimiento energético puede terminar trasladándose, con distinta intensidad, a otros bienes y servicios.

Pero conviene no mezclar una tasa interanual de un mes con la media del año. Las últimas proyecciones disponibles siguen por debajo del 4% para el conjunto de 2026: el Banco de España calculó en junio una inflación armonizada media del 3,6%, mientras la Comisión Europea había estimado un 3,0%. El escenario se ha deteriorado, pero afirmar ahora que la inflación media de 2026 superará el 4% iría más lejos de lo que respaldan esas previsiones.

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Qué puede pasar con tu factura de gas y de luz

En el gas doméstico, el siguiente punto clave será el 1 de octubre. La Tarifa de Último Recurso se actualiza trimestralmente y su término variable se revisa cuando el coste de la materia prima registra una variación superior al 2%. La tarifa vigente desde el 1 de julio todavía es la publicada a finales de junio, por lo que cualquier subida concreta para octubre aún debe confirmarse oficialmente.

Quien tenga un contrato de gas a precio fijo no debería interpretar el TTF como una subida automática de su próxima factura: mandan las condiciones pactadas y la fecha de renovación. En contratos variables o sujetos a revisión, el encarecimiento mayorista puede tener más recorrido para trasladarse al precio final.

En electricidad tampoco existe una relación uno a uno. El PVPC incorpora en 2026 un 55% de referencias de mercados a plazo, precisamente para reducir la volatilidad frente al antiguo modelo completamente vinculado al mercado diario. Aun así, un gas caro puede seguir presionando el coste de producir electricidad cuando el sistema necesita generación con gas.

Qué conviene revisar ahora en casa

El primer dato que merece una mirada es el tipo de contrato de energía: precio fijo, variable, TUR en gas o PVPC en electricidad. No todos los hogares lo notarán igual, y una previsión de mercado no sustituye a las condiciones que aparecen en la factura.

También importa separar el recibo energético de la inflación general. Si el IPC se mueve por encima del 4% durante algunos meses, el poder adquisitivo del ahorro también se resiente. Quien esté revisando dónde mantiene su colchón puede consultar las condiciones de las mejores cuentas remuneradas y de los depósitos a corto plazo, sin tomar decisiones solo por una previsión de inflación.

La idea práctica es sencilla: el gas ya se encuentra por encima del umbral de 60 €/MWh y el otoño sigue tensionado, pero el impacto final dependerá del contrato, de las próximas revisiones de tarifas y de cuánto dure el shock energético. Antes de anticipar una factura concreta, conviene comprobar las condiciones propias y esperar a las tarifas reguladas que se publiquen para octubre.

Esta noticia ha sido elaborada por Álvaro Ortega López

Álvaro Ortega López

Álvaro Ortega López

Especialista

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Especialista en fiscalidad, impuestos e inversiones en España.