La cotización diaria ha alcanzado el 3,003% este 21 de agosto, frente al 2,990% del jueves. La media provisional del mes se sitúa en el 2,940%, todavía por debajo del 3%. El matiz es importante: para revisar la mayoría de las hipotecas variables se utiliza una referencia mensual, no un único dato diario.
El Banco de España confirmó que el euríbor a un año cerró julio en el 2,855%, 0,776 puntos por encima de un año antes. El dato definitivo de agosto no se conocerá hasta que termine el mes y se publique como referencia oficial. Por eso, el 3% de hoy es una señal de presión al alza, no una subida automática e inmediata de todas las cuotas.
Cuánto puede subir la cuota si agosto termina cerca del 3%
La diferencia respecto a hace un año ya es relevante. En agosto de 2025, el euríbor oficial fue del 2,114%. Si la media de agosto de 2026 terminara cerca del 2,94% actual, el salto interanual rondaría los 0,83 puntos porcentuales. Eso puede trasladarse a la cuota de quienes tengan una hipoteca variable y una revisión que tome ese mes como referencia.
Un ejemplo ayuda a ponerlo en euros. Para una hipoteca con 150.000 euros pendientes, 25 años por delante y un diferencial de un punto sobre el euríbor, pasar de un índice del 2,114% al 2,940% elevaría una cuota teórica de unos 720 a unos 787 euros al mes. Son alrededor de 67 euros más al mes y unos 800 euros al año. Si agosto terminara exactamente en el 3%, la diferencia se acercaría a 72 euros mensuales.
Es solo una simulación. La cuota real depende del capital pendiente, el plazo que quede, el diferencial firmado y, sobre todo, de la fecha y el mes de referencia que aparezcan en la escritura. El Banco de España recuerda que las hipotecas variables suelen revisarse anual o semestralmente y que el contrato puede tomar el euríbor de uno o dos meses antes de la revisión.
El BCE vuelve a ser la pieza clave después del verano
El repunte del euríbor llega con el mercado pendiente del Banco Central Europeo. El BCE mantuvo los tipos sin cambios el 23 de julio: la facilidad de depósito sigue en el 2,25%, las operaciones principales de financiación en el 2,40% y la facilidad marginal de crédito en el 2,65%. En junio había elevado sus tipos en 25 puntos básicos.
La próxima reunión de política monetaria está prevista para el 10 de septiembre. Eso no significa que haya una subida asegurada. El propio BCE insiste en que decidirá reunión a reunión según la inflación, sus riesgos y los datos económicos, sin comprometer de antemano una senda concreta de tipos.
Para el bolsillo, esa incertidumbre importa por dos vías. Un escenario de tipos más altos durante más tiempo puede mantener presión sobre las hipotecas variables y también cambiar la remuneración del ahorro bancario. Quien esté ordenando su colchón de liquidez puede ampliar información en las comparativas de cuentas de ahorro y de bancos que pagan más intereses por los ahorros, sin asumir que una rentabilidad concreta vaya a mantenerse.

No todas las hipotecas van a notar esta subida igual
Las hipotecas a tipo fijo no cambian su cuota por una subida del euríbor. En las variables, el efecto aparece cuando llega la revisión prevista en el contrato. Y en las mixtas depende de si el préstamo sigue todavía en su tramo fijo o ya ha entrado en la fase variable.
Además, el peso del tipo variable en las nuevas firmas es menor que hace años. Según el INE, en mayo de 2026 el 60,9% de las nuevas hipotecas sobre vivienda se constituyó a tipo fijo y el 39,1% a tipo variable. Ese reparto no describe todo el parque hipotecario existente, pero sí ayuda a entender por qué el repunte del euríbor no afecta a todos los hogares por igual.
También importa la antigüedad del préstamo. Con menos capital pendiente, una misma subida del tipo puede traducirse en un impacto distinto que en una hipoteca reciente con más deuda por amortizar. Por eso conviene evitar convertir una subida orientativa de cuota en una cifra universal.
Qué deberías revisar ahora antes de sacar conclusiones
El primer dato que conviene mirar no es el euríbor de hoy, sino la escritura de la hipoteca. Ahí figura cuándo se revisa el tipo, qué mes del índice se utiliza, cuál es el diferencial y con qué periodicidad se actualiza. Con el capital pendiente y el plazo restante se puede estimar una cuota mucho más cercana a la real.
Si la subida empieza a tensionar el presupuesto, revisar condiciones no significa cambiar de hipoteca a cualquier precio. Una novación con el mismo banco o una subrogación a otra entidad puede modificar el tipo o el plazo, pero puede implicar comisiones, tasación u otros costes según el contrato y la fecha de firma. Antes de decidir, conviene comparar el coste total y no solo la nueva cuota anunciada.
La clave, por ahora, es distinguir entre señal y dato definitivo. El euríbor diario ya ha cruzado el 3%, pero agosto aún no ha cerrado. Para quien tenga una hipoteca variable, la cifra que de verdad importa será la referencia mensual que corresponda a su contrato y la fecha exacta de la próxima revisión.









