El escenario es incómodo, pero no significa que todas las facturas vayan a dispararse por igual. La señal que dejan los datos es más concreta: electricidad, gas y carburantes llegan a septiembre bajo presión, antes de unos meses en los que la calefacción vuelve a ganar peso en muchos presupuestos familiares.
El INE ya recogió ese deterioro en julio. La inflación general subió al 3,6% interanual; el grupo de transporte aceleró hasta el 6,2% por los combustibles y lubricantes, mientras vivienda avanzó un 5,7%, principalmente por la electricidad. En términos mensuales también pesaron el gas y los combustibles líquidos.
La luz entra en septiembre con el mercado mirando por encima de 100 euros
El 21 de agosto, los futuros eléctricos españoles de OMIP situaban septiembre en 117,60 euros/MWh y el cuarto trimestre en 117,20 euros/MWh. Son precios del mercado mayorista a plazo, no una previsión exacta de la factura doméstica. En el mercado diario, OMIE marcó para el 22 de agosto una media de 94,57 euros/MWh, con un máximo de 188 euros/MWh.
La presión ya se ha notado en algunos hogares. OCU calculó que un consumidor medio acogido al PVPC, con 4,6 kW de potencia y 292 kWh mensuales, pagó 77,84 euros en julio, un 16,4% más que en junio. Es una referencia útil, pero no representa a todos: una tarifa fija, otro consumo o una potencia distinta pueden cambiar mucho el resultado.
También importa la fiscalidad. Desde el 1 de agosto, el Impuesto Especial sobre la Electricidad volvió al tipo general del 5,11269632% porque no se cumplió el requisito para mantenerlo en el 0,5%. La normativa prevé otra comprobación para septiembre en función de la evolución interanual del precio de la electricidad en julio.
El gas ya subió en la TUR y octubre será la próxima fecha clave
La tarifa regulada de gas llega más cara que en primavera. Desde el 1 de julio, el término variable de la TUR.1 es de 4,329798 céntimos/kWh; el de la TUR.2, de 4,119908; y el de la TUR.3, de 3,775844. Frente a abril, el aumento del término variable ronda entre el 13,3% y el 15,5% en esos tres tramos.
El mercado mayorista añade presión. En MIBGAS, el producto para el cuarto trimestre de 2026 pasó de 41,38 euros/MWh el 22 de junio a 62,33 euros/MWh el 19 de agosto, un aumento cercano al 50,6%. Conviene insistir en el matiz: una subida del mercado mayorista no se traslada automáticamente, ni en esa misma proporción, al recibo del hogar.
La siguiente fecha importante será el 1 de octubre. La TUR revisa trimestralmente su término variable cuando el coste de la materia prima cambia más de un 2%. Los precios concretos para octubre todavía no están publicados. Además, aunque la tarifa permaneciera estable, el recibo puede crecer cuando comienza a utilizarse más la calefacción.

La gasolina suma siete subidas y el diésel vuelve a superar los 100 euros por depósito
Los carburantes son el golpe más visible porque se pagan al momento. Según el último Boletín Petrolero de la Unión Europea recogido por Europa Press, la gasolina 95 alcanzó una media de 1,705 euros por litro y el gasóleo 1,828 euros. Ambos encadenaban siete semanas de subidas y acumulaban desde comienzos de julio un encarecimiento del 18,5% y de más del 21,5%, respectivamente.
Con esos precios medios, llenar un depósito de 55 litros supone alrededor de 93,77 euros en gasolina y 100,54 euros en diésel. Aun así, conviene mantener perspectiva: los carburantes siguen por debajo de los máximos del verano de 2022. Y el precio real cambia entre estaciones, provincias y territorios con distinta fiscalidad.
La rebaja del Impuesto sobre Hidrocarburos se diseñó para reducirse de 15 céntimos por litro en julio a 10 en agosto y 5 en septiembre, salvo activación de la cláusula de salvaguarda. En el gasóleo, la subida interanual del 15,7% en julio ha activado esa protección y la rebaja fiscal será de 20 céntimos por litro en septiembre. La gasolina, que no superó ese umbral, mantiene la reducción prevista de 5 céntimos.
Qué debe revisar un hogar antes de dar por hecho una factura peor
La clave está en separar el precio del mercado de lo que realmente se paga. En electricidad importa si el contrato es PVPC o de mercado libre, el precio pactado, la potencia y el consumo. En gas hay que distinguir entre TUR y mercado libre y vigilar la revisión de octubre. En carburantes, unos céntimos por litro entre estaciones terminan convirtiéndose en varios euros al llenar el depósito.
También conviene mirar el gasto en conjunto. Un otoño con energía cara pesa más en hogares con calefacción eléctrica o de gas, viviendas peor aisladas y mayor necesidad de climatización. Quien tenga un precio fijo todavía vigente puede, en cambio, notar menos los movimientos del mercado mayorista durante un tiempo.
La señal es de presión, no de una condena automática a pagar una cifra concreta. Antes de asumir un “infierno energético”, lo útil es revisar contrato, tarifa, consumo e impuestos. Ahí estará la diferencia entre el gran titular sobre los mercados y lo que finalmente salga del bolsillo de cada hogar.









