El deterioro de la balanza comercial no se explica por un desplome de las ventas españolas al exterior. Las exportaciones sumaron 201.133,6 millones de euros en el primer semestre y crecieron un 2%, mientras que las importaciones alcanzaron 233.914,6 millones y avanzaron un 5,2%. La tasa de cobertura cayó del 88,7% al 86%.
Junio acentuó esa diferencia. España exportó bienes por 35.545 millones de euros, un 5,3% más y un máximo histórico para ese mes, pero las importaciones crecieron mucho más, un 15,7%, hasta 43.232 millones. El déficit mensual se situó en torno a 7.687 millones.
China concentra ya más de uno de cada diez euros importados
China tiene un peso cada vez mayor en las compras españolas al exterior. Entre enero y junio, España importó desde el país asiático bienes por 26.600,2 millones de euros, un 10,1% más que en el mismo periodo de 2025. Esa cifra representa el 11,4% de todas las importaciones españolas.
En sentido contrario, España exportó a China 4.000,7 millones, apenas un 1,3% más y equivalente al 2% de todas sus ventas al exterior. La consecuencia es un déficit bilateral de 22.599,5 millones de euros, un 11,8% superior al de hace un año. Automóviles, equipos de telecomunicaciones y aparatos eléctricos figuran entre los productos que más han contribuido al crecimiento de las compras españolas procedentes de China.
El movimiento no es nuevo. China ya había desbancado a Alemania como primer proveedor de bienes de España durante el primer trimestre de 2026, con una cuota entonces del 11,6%, ligeramente por encima del 11,4% alemán. En junio, además, las importaciones procedentes de China aumentaron un 24,1% interanual, frente a un avance de solo el 0,2% de las exportaciones españolas hacia ese mercado.
Un déficit un 30,5% mayor no significa que los precios suban otro 30,5%
Esta es la parte que más importa para el bolsillo. El aumento del déficit comercial no se traslada de forma automática a la cesta de la compra ni significa que las familias vayan a pagar un 30,5% más. La balanza comercial mide la diferencia entre lo que España vende fuera y lo que compra a otros países.
De hecho, una mayor entrada de productos chinos puede ejercer presión a la baja sobre el precio de algunos bienes por la competencia y los menores costes de determinados productos. El Banco Central Europeo señala que la exposición a importaciones procedentes de China ha contribuido a contener la inflación de algunos bienes en la zona euro, aunque el efecto sobre los precios finales es limitado y muy desigual según el producto.
La otra cara es la dependencia. Una economía que concentra parte de sus suministros en pocos proveedores puede quedar más expuesta a problemas logísticos, aranceles, movimientos de divisas o interrupciones comerciales. Investigaciones del Banco de España encuentran una relación entre una elevada concentración de proveedores y mayores precios de importación.

Energía, coches y tecnología: dónde conviene mirar con más atención
El déficit tampoco es únicamente una historia sobre China. Las importaciones de productos energéticos aumentaron un 13,6% en el primer semestre, hasta unos 31.674 millones de euros. El déficit energético alcanzó 17.558,4 millones, un 7,5% más. Al mismo tiempo, el déficit no energético se disparó un 73,5%, hasta 15.222,6 millones.
Para un hogar, la energía tiene una conexión más cercana con el presupuesto: si petróleo, gas, electricidad o transporte se encarecen y esos costes terminan trasladándose a las empresas, una parte puede llegar a los precios finales. Pero esa transmisión no es inmediata ni completa y depende de muchos factores. El Banco de España ha constatado precisamente que las empresas pueden trasladar una parte de los incrementos de sus costes a sus precios de venta.
Para autónomos y pequeñas empresas que compran mercancías, componentes o equipos en el exterior, el foco está más en costes de aprovisionamiento, márgenes y dependencia de determinados proveedores. Quienes estén revisando además sus gastos financieros recurrentes pueden consultar las guías de Finantres sobre bancos para pequeñas empresas y bancos para autónomos.
Qué debería vigilar ahora el consumidor
El dato importante de los próximos meses no será únicamente si el déficit sigue aumentando. Para el bolsillo será más útil observar qué ocurre con el coste de la energía, los precios de importación y los productos donde España depende más del exterior, además de comprobar si esos movimientos terminan llegando realmente a comercios y facturas.
También conviene mantener el contexto. España conserva un superávit comercial de 12.764 millones de euros con el conjunto de la Unión Europea durante el primer semestre. El deterioro de la balanza, por tanto, no se reparte por igual entre todos los mercados.
La cifra del 30,5% merece atención, pero no una reacción precipitada. Para las familias, la clave está en distinguir un desequilibrio comercial del impacto real sobre los precios. Y para empresas y autónomos, en comprobar cuánto dependen sus costes de energía, componentes y mercancías importadas antes de sacar conclusiones.









