El dato corresponde al segundo trimestre de 2026 y deja una brecha de diez puntos entre el esfuerzo necesario para alquilar y el asociado a una hipoteca media. Idealista calcula ambos porcentajes sobre los ingresos netos del hogar y una vivienda tipo de dos dormitorios. En el alquiler utiliza precios de su plataforma y renta familiar del INE; en la compra incorpora una hipoteca con duración y tipo de interés medios, actualizada con datos del BCE.
La presión, además, ha aumentado respecto al primer trimestre. En junio, el mismo indicador situaba el esfuerzo medio en el 35% para alquilar y en el 25% para comprar. La nueva lectura eleva ambos porcentajes en cuatro puntos en un trimestre.
La referencia del 30% no es una frontera mágica ni significa que superar ese porcentaje sea ilegal. Sí es una señal importante de asequibilidad. La Ley 12/2023 por el derecho a la vivienda establece, con carácter general, que las condiciones asequibles deben evitar que la cuota hipotecaria o el alquiler, junto con gastos y suministros básicos, superen el 30% de los ingresos de la unidad de convivencia.
El alquiler rebasa el 30% antes incluso de sumar suministros
La fotografía nacional es especialmente exigente para el inquilino. El 39% que calcula Idealista se refiere al alquiler de la vivienda, mientras que la referencia legal de asequibilidad contempla también gastos y suministros básicos. En la práctica, un hogar situado en esa media dispone de bastante menos margen para alimentación, transporte, seguros, imprevistos o ahorro una vez pagados los recibos de la casa.
Además, la media oculta diferencias importantes. Nueve capitales superan el 30% de esfuerzo en alquiler. Palma encabeza la lista con un 45%, seguida de Málaga con un 40% y Valencia con un 39%. Madrid y Alicante se sitúan en el 38%; Barcelona y Segovia, en el 34%; y Santa Cruz de Tenerife y Las Palmas de Gran Canaria, en el 31%. Sevilla y Bilbao quedan justo en el 30%.
Comprar exige menos renta mensual, pero la entrada cambia la comparación
El 29% de esfuerzo para comprar puede llevar a una conclusión demasiado rápida: que comprar es hoy más fácil que alquilar. No necesariamente. La metodología mide la cuota de una hipoteca “típica”, pero no incluye el ahorro previo que necesita el comprador para acceder a la financiación. Esa barrera puede dejar fuera a un hogar aunque la futura cuota encaje en su presupuesto.
El Banco de España recuerda que la cuantía de un préstamo hipotecario está vinculada al valor de tasación y que, normalmente, llega hasta un máximo del 80% de ese valor. Eso obliga a contar con fondos propios para cubrir la parte no financiada, además de otros gastos asociados a la operación. Por eso, una cuota mensual del 29% no describe por sí sola la facilidad real de acceso a la propiedad.
Quien esté reuniendo ese ahorro puede separar el dinero de la entrada del presupuesto corriente y revisar opciones líquidas, costes y condiciones. En Finantres hay una guía sobre cuentas de ahorro que puede servir para comparar alternativas sin confundir una posible remuneración con la disponibilidad del dinero.

La tensión no es igual en toda España
También en la compra hay ciudades que superan claramente el 30%. Palma exige, según el mismo estudio, un esfuerzo del 48%; Madrid, del 39%; San Sebastián, del 36%; Málaga, del 35%; y Barcelona, del 32%. En el extremo contrario, Lleida se sitúa en el 11% y Zamora en el 12%.
El Banco de España viene señalando que los problemas de acceso a la vivienda son especialmente intensos en grandes áreas urbanas, zonas turísticas, jóvenes y determinados colectivos. Su Informe Anual 2025 describe un mercado en el que los precios de compra y alquiler han crecido, de media, más rápido que la renta de los hogares, en un contexto de demanda fuerte y restricciones para ampliar la oferta.
Qué debería revisar un hogar antes de comparar alquiler y compra
El primer dato es sencillo: cuánto pesa la vivienda sobre los ingresos netos del hogar. Pero la comparación útil no termina en la renta o en la cuota hipotecaria. En alquiler hay que sumar suministros y otros gastos recurrentes. En compra aparecen, además de la hipoteca, la entrada, los costes iniciales, el mantenimiento, los seguros y los gastos que correspondan a la propiedad.
La clave está en no convertir el 39% y el 29% en una recomendación automática. Son medias nacionales construidas con una metodología concreta y no describen la situación de cada familia. Lo útil es medir el coste total de la vivienda sobre los ingresos reales y comprobar cuánto margen queda para gastos básicos, imprevistos y ahorro. Si el colchón para la entrada se mantiene en efectivo, también puede resultar útil comparar bancos que remuneran los ahorros, revisando liquidez, condiciones y comisiones.









