Los salarios de convenio vuelven a quedarse atrás: cinco meses perdiendo poder de compra

Salarios de convenio han subido un 3,02% de media hasta julio.
Salarios de convenio han subido un 3,02% de media hasta julio.

El último avance de la Estadística de Convenios Colectivos del Ministerio de Trabajo recoge 2.768 convenios con efectos económicos en 2026, que afectan a 860.076 empresas y 8.615.197 trabajadores. La subida salarial media pactada se sitúa en el 3,02%.

Enfrente está la inflación. El INE estima que el IPC aumentó un 3,5% interanual en julio, tres décimas más que en junio. La diferencia con los salarios de convenio ronda así el medio punto porcentual. Hay un matiz importante: el 3,5% es todavía el indicador adelantado y el dato definitivo de julio está previsto para el 13 de agosto.

Cinco meses en los que los precios avanzan más deprisa

Julio no es un episodio aislado. Los salarios de convenio acumulan cinco meses consecutivos creciendo por debajo del IPC, una secuencia que comenzó en marzo. Eso implica una pérdida de poder adquisitivo de media cuando se compara la evolución de esos salarios con la subida general de los precios.

La clave está en no confundir ese medio punto de diferencia con una pérdida idéntica para todos los hogares. El IPC mide una cesta representativa de consumo, pero cada familia distribuye su presupuesto de forma distinta. Quien dedica una parte elevada de sus ingresos a electricidad, combustible, alimentación o vivienda puede notar una presión diferente a la media.

En julio, precisamente, el INE señala que el repunte de la inflación estuvo influido por los combustibles y lubricantes para vehículos y por la electricidad, cuyos precios aumentaron más que en el mismo mes del año anterior. Son gastos especialmente difíciles de esquivar para hogares que dependen del coche o tienen un consumo energético elevado.

La negociación salarial, además, responde con cierto retraso a estos movimientos. La mayor parte de los convenios con efectos económicos este año proceden de ejercicios anteriores. Los acuerdos firmados durante 2026 están incorporando incrementos superiores a los de convenios más antiguos, una señal de que las nuevas negociaciones están recogiendo parte del repunte de los precios.

La cláusula de revisión puede marcar una diferencia importante

No todos los 8,6 millones de trabajadores incluidos en la estadística están en la misma situación. Hasta julio, 836 de los 2.768 convenios registrados incluían una cláusula de garantía salarial. Esos acuerdos alcanzaban a unos 3,4 millones de personas, cerca del 40% del total cubierto por los convenios contabilizados.

Estas cláusulas pueden permitir actualizar las tablas salariales cuando la inflación se desvía de lo previsto, pero su funcionamiento depende de lo que diga cada convenio. Pueden existir límites, referencias concretas de IPC, fechas determinadas para realizar la revisión o efectos retroactivos. El propio Ministerio de Trabajo define estas cláusulas como mecanismos que pueden modificar las tablas salariales por la aplicación de una garantía de revisión.

Por eso, que el IPC supere ahora el incremento salarial medio no significa que todos los trabajadores tengan derecho automático a una subida adicional. La diferencia puede estar en el convenio aplicable, en la tabla salarial, en la fecha de revisión y en la existencia o no de una cláusula que proteja frente a la inflación.

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Qué conviene mirar en la nómina y en el presupuesto familiar

El primer dato útil no es la media nacional, sino la subida que realmente se ha aplicado al salario. Conviene comparar la nómina actual con la anterior, comprobar qué convenio colectivo se aplica y revisar si existe una actualización prevista durante los próximos meses. No se trata de actuar deprisa, sino de saber qué condiciones afectan realmente a cada trabajador.

También importa mirar el otro lado del presupuesto. Si el sueldo nominal aumenta pero los gastos recurrentes avanzan más rápido, el margen mensual se estrecha. En ese contexto, revisar costes bancarios evitables puede tener sentido: Finantres dispone de una comparativa de bancos y cuentas sin comisiones y otra sobre bancos para llevar la nómina. Ninguna de estas decisiones compensa por sí sola una pérdida salarial frente a la inflación, pero sí ayuda a tener más control sobre gastos que dependen del propio hogar.

El dato que merece vigilancia durante los próximos meses es, por tanto, doble: cómo evoluciona el IPC y qué revisión salarial establece cada convenio. Una subida de sueldo puede sonar positiva en términos nominales, pero lo que determina el bolsillo es cuánto de ese incremento queda después de pagar los mismos gastos cotidianos.

Esta noticia ha sido elaborada por Álvaro Ortega López

Álvaro Ortega López

Álvaro Ortega López

Especialista

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Especialista en fiscalidad, impuestos e inversiones en España.