El dato más llamativo sale de un cálculo publicado por Endesa el 30 de junio. La compañía toma como referencia 160 horas de trabajo al mes y un precio de 0,128 euros por kWh. Con esas hipótesis, un aire acondicionado de 900 W añadiría 18,43 euros al mes; uno de 2.000 W, 40,96 euros; y uno de 3.000 W, 61,44 euros.
La cifra de 61,44 euros, por tanto, no es un recargo que vaya a aparecer automáticamente en la factura de quien teletrabaje. Es un escenario orientativo calculado con el precio de una tarifa concreta de Endesa. El consumo real cambia con el aparato, las horas de funcionamiento, la temperatura elegida, el aislamiento de la vivienda y el precio que cada hogar pague por la electricidad.
De dónde salen los 61,44 euros y por qué no todos pagarán lo mismo
La cuenta es sencilla sobre el papel: potencia eléctrica del aparato, expresada en kW, multiplicada por las horas de uso y por el precio de la energía en euros por kWh. En el ejemplo de Endesa, 3 kW durante 160 horas equivalen a 480 kWh; a 0,128 euros por kWh, el resultado es 61,44 euros.
Pero hay un matiz importante. OCU recuerda que la potencia que interesa para calcular el gasto es la potencia eléctrica de entrada, no la capacidad térmica del equipo. Además, señala que los aparatos domésticos suelen moverse entre unos 500 W al mínimo y 1.500 W al máximo y que el aire acondicionado no trabaja continuamente a plena potencia: el termostato puede apagarlo o reducir su consumo cuando alcanza la temperatura fijada.
Eso explica por qué los 61,44 euros no deberían interpretarse como una factura tipo. Los modelos inverter ajustan su potencia según las necesidades y factores como el aislamiento, la orientación de la vivienda o la eficiencia del aparato pueden cambiar notablemente el resultado final.
La temperatura, el aislamiento y la tarifa pueden cambiar mucho la cuenta
No todos los hogares parten del mismo punto. OCU incluye entre los factores que influyen en el consumo la temperatura exterior, la orientación, el aislamiento térmico, la eficiencia del aparato y la temperatura seleccionada. A todo ello hay que sumar el precio real del kWh que paga cada consumidor.
Para saber cuánto pesa realmente el teletrabajo en el recibo, conviene mirar tres datos: la potencia eléctrica de entrada del aire acondicionado, las horas de utilización y el precio de la energía. Por ejemplo, un aparato de 1,5 kW funcionando durante 160 horas al precio utilizado por Endesa arrojaría un cálculo teórico de 30,72 euros. En la práctica puede ser inferior si el equipo no trabaja constantemente a esa potencia.
También hay margen para contener el consumo sin convertir la jornada laboral en una prueba contra el calor. El IDAE señala que 26 ºC o más, con ropa adecuada, puede ser suficiente para mantener el confort en una vivienda, y cifra en aproximadamente un 7% el ahorro en climatización asociado a una variación de un grado. Ventilar durante las horas más frescas, bajar toldos y persianas y mantener limpios los filtros también figuran entre sus recomendaciones.

Si teletrabajas de forma regular, revisa también cómo se compensan los gastos
La factura no es el único punto que merece una revisión. La Ley 10/2021 de trabajo a distancia se aplica, con carácter general, a relaciones laborales por cuenta ajena cuando el trabajo a distancia alcanza al menos el 30% de la jornada durante un periodo de referencia de tres meses.
La norma establece que el acuerdo de trabajo a distancia debe recoger los gastos que pueda soportar la persona trabajadora por prestar servicios en remoto y la forma de cuantificar su compensación. Además, dispone que el trabajo a distancia debe ser sufragado o compensado por la empresa y permite que los convenios o acuerdos colectivos concreten el mecanismo.
Eso no significa que exista una paga legal fija de 61,44 euros por utilizar el aire acondicionado, ni una devolución automática de cada euro adicional de la factura eléctrica. La ley no fija esa cantidad: la fórmula que corresponda dependerá del acuerdo de trabajo a distancia y, cuando proceda, del convenio o acuerdo colectivo aplicable.
Antes de asumir que trabajar desde casa va a sumar más de 60 euros al mes, la clave está en hacer la cuenta con los datos propios. Potencia del aparato, horas de uso y precio del kWh ofrecen una referencia mucho más útil. Y, si el teletrabajo es regular, también merece la pena comprobar qué compensación de gastos figura por escrito.









