La advertencia llega en un momento especialmente sensible. Schnabel sostuvo en una entrevista publicada este miércoles 26 de agosto que, con el nivel actual de los tipos oficiales, ve poco probable que la inflación vuelva al objetivo del 2% a medio plazo sin un endurecimiento adicional. Su preocupación se centra en el encarecimiento de la energía, la duración del conflicto en Oriente Próximo y una economía de la eurozona más resistente de lo previsto.
Eso no significa que el BCE haya aprobado ya otra subida. El Consejo de Gobierno elevó los tipos en junio en 25 puntos básicos y mantuvo después sin cambios, el 23 de julio, la facilidad de depósito en el 2,25%, las operaciones principales de financiación en el 2,40% y la facilidad marginal de crédito en el 2,65%. La próxima reunión de política monetaria está prevista para el 10 de septiembre.
Por qué la inflación vuelve a complicar los planes del BCE
El dato que explica buena parte del giro es la inflación. Eurostat confirmó que la tasa anual de la eurozona subió al 2,9% en julio, desde el 2,8% de junio. La energía volvió a tener un peso importante en el aumento de los precios, precisamente uno de los riesgos que más preocupa ahora a Schnabel.
Las proyecciones de junio del Eurosistema contemplaban una inflación media del 3,0% en 2026, del 2,3% en 2027 y del 2,0% en 2028, pero bajo un escenario en el que las tensiones energéticas fueran perdiendo fuerza. El propio BCE advertía de que las perspectivas estaban rodeadas de una elevada incertidumbre.
También pesa el crecimiento. La economía de la zona euro avanzó un 0,4% en el segundo trimestre respecto al trimestre anterior, según la estimación publicada por Eurostat. Una actividad más resistente da al BCE algo más de margen para mantener una política monetaria restrictiva si considera que la prioridad vuelve a ser contener la inflación.
Qué puede pasar con las hipotecas y los préstamos en España
Para una familia con deuda, la clave está en no confundir una declaración con una decisión. Schnabel forma parte del Comité Ejecutivo, pero los tipos los decide el Consejo de Gobierno. Aun así, sus palabras llegan después de que fuentes citadas por Reuters señalasen que los responsables del BCE se inclinaban por una subida en septiembre para contener las presiones inflacionistas. No hay, por ahora, una decisión oficial tomada para esa reunión.
Si los tipos oficiales vuelven a subir, el efecto no será idéntico para todos. El Banco de España explica que las decisiones del BCE se transmiten primero a los tipos del mercado monetario y después al coste de préstamos e hipotecas. En una hipoteca variable, una subida del euríbor puede elevar la cuota cuando llegue la fecha de revisión. En una hipoteca fija ya firmada, el tipo pactado no cambia por una decisión posterior del banco central.
También puede notarse en las nuevas hipotecas, préstamos personales o financiación al consumo. El movimiento exacto dependerá de cómo reaccionen los mercados y de la política comercial de cada entidad. Por eso, antes de anticipar una cuota concreta, conviene revisar el índice de referencia del contrato, el diferencial y la fecha de actualización.

Los ahorradores pueden recibir más interés, pero no de forma automática
El otro lado de unos tipos más altos está en el ahorro. Cuando el BCE mueve sus tipos oficiales, suele influir tanto en el coste del crédito como en la remuneración de cuentas y depósitos. Eso no obliga, sin embargo, a los bancos a trasladar cada subida de forma completa ni inmediata a sus clientes.
Para quien mantenga dinero en el banco, puede tener sentido comparar qué entidades pagan más intereses por los ahorros y revisar las condiciones de los depósitos a plazo fijo. La rentabilidad anunciada debe mirarse junto a los plazos, posibles vinculaciones, límites de saldo y disponibilidad del dinero.
Además, una remuneración nominal más alta no garantiza ganar poder adquisitivo. La inflación también cuenta. Si los precios avanzan más deprisa que la rentabilidad obtenida por el ahorro, ese dinero puede seguir perdiendo capacidad de compra en términos reales.
Qué debes vigilar ahora
La fecha clave es el 10 de septiembre. Hasta entonces, las palabras de Schnabel elevan la presión sobre el debate dentro del BCE, pero no sustituyen una decisión formal. Para el bolsillo, merece la pena vigilar la próxima revisión de una hipoteca variable, las condiciones de cualquier financiación nueva y lo que realmente está pagando el banco por los ahorros. No se trata de actuar deprisa, sino de comprobar bien.









