El estudio, publicado este 24 de agosto de 2026, compara la evolución de una selección de alimentos básicos entre julio y agosto. El mayor repunte mensual corresponde a la malla de patatas, seguida de las peras conferencia y los macarrones. En el extremo contrario, las uvas blancas sin pepitas registran la caída más fuerte de la muestra.
La primera cautela es importante: un 14% más en la patata no significa que toda la cesta haya subido un 14%, igual que la bajada de la uva no implica que la fruta sea ahora un 18% más barata. Son variaciones medias de productos concretos dentro del seguimiento de FACUA y pueden cambiar mucho de una cadena a otra.
Patatas, peras y macarrones lideran las subidas de agosto
La malla de patatas se encarece un 14% de media en el último mes. Las peras conferencia suben un 3,2% y los macarrones, un 3%. También avanzan el aceite de girasol, un 2,8%; las naranjas, un 2,5%; la lechuga iceberg, un 2,4%; la harina de trigo, un 1,8%; y la leche entera, un 1,3%. El arroz redondo y las manzanas golden apenas varían, con un 0,2% al alza.
Las diferencias entre establecimientos ayudan a entender por qué el porcentaje medio necesita contexto. FACUA señala que en Hipercor la malla de patatas de cinco kilos pasó de 5,99 euros en julio a 7,75 euros en agosto, un 29,4% más. En Carrefour, la pera conferencia pasó de 2,12 a 2,55 euros por kilo, un 20,3% más. Y una referencia de macarrones De Cecco en esa misma cadena subió de 2,59 a 2,85 euros, un 10%.
Para el bolsillo, el detalle útil está en el precio que realmente paga cada hogar. Formato, marca, establecimiento y momento de compra pueden hacer que la variación concreta sea muy distinta de la media del estudio. Por eso, mirar el precio por kilo o litro sigue siendo más útil que quedarse solo con el porcentaje del titular.
Uvas, aceite de oliva y zanahorias bajan frente a julio
En el lado de las bajadas, las uvas blancas sin pepitas recortan su precio medio un 18%, el descenso más acusado del análisis. El aceite de oliva virgen extra baja un 6%; los limones y las zanahorias, un 4,2%; los huevos, un 3,5%; las cebollas, un 3,2%; los champiñones laminados, un 2%; las lentejas pardina, un 0,8%; y los ajos, un 0,4%.
El dato de los huevos muestra bien por qué conviene separar la foto mensual de la anual. Aunque en agosto bajan un 3,5% frente a julio, FACUA calcula que la docena todavía cuesta un 8,7% más que en agosto de 2025. Con las peras ocurre lo contrario: suben un 3,2% en el mes, pero siguen un 17,6% más baratas que hace un año.
Ese contraste evita sacar conclusiones precipitadas. Un alimento puede abaratarse durante unas semanas y seguir más caro que doce meses atrás, o registrar un rebote mensual después de una caída interanual. En productos frescos, además, la temporada y la disponibilidad pueden hacer que los precios se muevan con rapidez.

Qué significa para tu bolsillo y qué conviene revisar ahora
Estos datos de FACUA no son el IPC de alimentos de agosto. A 24 de agosto de 2026, el último IPC publicado por el INE corresponde a julio: la inflación general fue del 3,6% interanual y del 0,3% mensual. Por tanto, todavía no hay un dato oficial del IPC de agosto con el que equiparar estas variaciones de supermercado.
Para una familia, la lectura práctica pasa por comparar su propia compra. Si la patata, los huevos, la fruta o el aceite pesan mucho en el gasto semanal, una variación pequeña puede notarse más que otra mayor en un producto que apenas se compra. Revisar formatos, precio por unidad de medida y promociones reales permite saber si el ticket final está subiendo o simplemente está cambiando la mezcla de productos.
Separar el gasto corriente del colchón también ayuda a detectar si la compra está comiéndose más margen del previsto. Puede ser útil conocer cómo funcionan las cuentas de ahorro o las cuentas remuneradas para no mezclar el dinero reservado con el que se utiliza cada semana. Una cosa no compensa automáticamente la otra, pero ordenar el presupuesto da una referencia más clara.
La idea práctica es sencilla: no todos los hogares notarán igual estas subidas y bajadas. Antes de cambiar hábitos por un porcentaje aislado, conviene mirar el precio concreto de la tienda habitual, compararlo por kilo o litro y comprobar cuánto pesa ese alimento en el gasto mensual.









