Volar dentro de España cuesta un 5% más: las coberturas frenan el golpe del combustible

Los vuelos nacionales se encarecieron un 5% interanual en julio según el INE.
Los vuelos nacionales se encarecieron un 5% interanual en julio según el INE.

La subida, eso sí, no afecta por igual a todos los billetes. Mientras los vuelos dentro de España costaban en julio un 5% más que un año antes, los internacionales con salida desde España se abarataron un 10,2%. La diferencia es importante: el precio del queroseno pesa, pero no explica por sí solo lo que termina pagando cada viajero.

El queroseno se dispara, pero muchas aerolíneas llegaron con un colchón

El combustible es uno de los grandes problemas de costes para las compañías aéreas en 2026. La Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) proyecta un precio medio del combustible de aviación de 152 dólares por barril durante el año, casi un 70% más que en 2025. Su peso podría alcanzar el 31,4% de los gastos operativos del sector.

Aquí entra en juego una protección poco visible para el pasajero: las coberturas de combustible. Las aerolíneas pueden cerrar con antelación el precio de una parte del queroseno que necesitarán meses después. Si el mercado se dispara, esa porción cubierta no asume de golpe toda la subida. IATA calcula que las compañías europeas afrontaron la crisis con cerca del 70% de sus necesidades de combustible cubiertas.

Ryanair ofrece un ejemplo claro de cómo funciona ese escudo. La aerolínea comunicó en julio que tenía cubierto alrededor del 80% de su combustible para su ejercicio fiscal 2027 a unos 67 dólares por barril. Aun así, el 20% que quedó expuesto al mercado sufrió precios que llegaron a duplicarse hasta unos 150 dólares por barril durante su primer trimestre. Sus costes operativos aumentaron un 11%, mientras su tarifa media cayó un 6%.

El dato deja una lección útil: que suba el combustible no significa que el billete vaya a subir en la misma proporción. La aerolínea puede absorber una parte del golpe, tener combustible cubierto o ajustar precios de forma distinta según la demanda y la competencia de cada ruta.

El escudo tiene fecha de caducidad

Las coberturas ayudan a ganar tiempo, pero no protegen indefinidamente. Aena advirtió a finales de julio de que una de las grandes incógnitas del segundo semestre es precisamente el vencimiento progresivo de esas coberturas, unido a la incertidumbre que sigue generando el conflicto en Oriente Próximo. IATA también señala que, conforme esos contratos expiren, una parte mayor de los elevados costes energéticos podrá terminar entrando en las cuentas de las aerolíneas.

Esto no permite afirmar que los billetes vayan a experimentar una subida automática en los próximos meses. Cada compañía tiene una cobertura distinta y cada ruta responde a su propia demanda. De hecho, los datos de julio muestran dos movimientos opuestos al mismo tiempo: encarecimiento en los vuelos nacionales y abaratamiento en los internacionales desde España.

Además, el combustible no es el único coste que puede terminar influyendo. La CNMC aprobó para 2026 un incremento del 6,44% en las tarifas reguladas que Aena cobra a las aerolíneas por determinados servicios aeroportuarios y recuerda que estos importes repercuten en el coste de los billetes. El precio final, por tanto, depende de más piezas que el petróleo.

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Qué debe revisar el viajero si va a comprar un vuelo

Para el bolsillo, la clave está en no interpretar una subida sectorial como si afectara igual a cualquier viaje. Conviene mirar la ruta concreta, las fechas y el precio final, incluidos equipaje, selección de asiento y otros servicios que puedan alterar bastante la factura respecto a la tarifa que aparece inicialmente en una búsqueda.

También hay una protección importante si el billete ya está comprado. La Comisión Europea recordó en mayo que las aerolíneas deben mostrar desde el principio el precio final y que no pueden añadir después un recargo retroactivo por combustible a un billete ya adquirido. El encarecimiento del queroseno tampoco se considera, por sí solo, una circunstancia extraordinaria que libere automáticamente a la compañía de sus obligaciones ante una cancelación.

Si aparece un cargo adicional después de haber cerrado la compra, interesa conservar la confirmación, el precio pagado y cualquier comunicación posterior de la aerolínea antes de reclamar. No se trata de asumir que cualquier subida es incorrecta: una compañía puede elevar las tarifas de los billetes que todavía no ha vendido. Lo que Bruselas rechaza es cambiar retroactivamente el precio final ya contratado por un aumento del combustible.

Las coberturas han evitado que toda la sacudida del queroseno llegue de una vez al pasajero europeo, pero ese colchón se irá reduciendo. Para quien tenga previsto volar, el dato útil hoy es doble: los vuelos nacionales ya son un 5% más caros que hace un año, pero esa subida no es general, y el vencimiento de las coberturas será uno de los factores que habrá que vigilar en los próximos meses.

Esta noticia ha sido elaborada por Álvaro Ortega López

Álvaro Ortega López

Álvaro Ortega López

Especialista

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Especialista en fiscalidad, impuestos e inversiones en España.