Qué dice el estudio y por qué importa ahora
La cifra procede del estudio ‘Percepción y hábitos de los españoles respecto al sector bancario’, difundido por Nickel. Según esos datos, el 42% de los encuestados firma aunque no entienda todo el apartado de condiciones y otro 17,3% reconoce que firma sin leer los términos porque necesita la cuenta con urgencia. En la práctica, casi seis de cada diez no llegan a la firma con control completo de lo que aceptan.
El dato no debe leerse solo como un problema de educación financiera. También habla de cómo se presentan los contratos, de la presión por abrir una cuenta rápido y de una banca en la que muchas condiciones se han desplazado a documentos digitales, anexos de comisiones, tarjetas asociadas y comunicaciones en la app.
Para el cliente, la cuestión importante no es si “lee mucho” o “lee poco”. Es si entiende cuánto puede pagar, qué requisitos debe cumplir y qué ocurre si deja de cumplirlos. Una cuenta que parece básica puede incluir comisión de mantenimiento, administración, tarjeta, transferencias, retiradas de efectivo, descubierto, avisos digitales o productos vinculados.
La cuenta puede parecer sencilla, pero la letra pequeña no lo es
Antes de contratar una cuenta, la entidad debe facilitar información previa sobre su funcionamiento y el Documento Informativo de Comisiones. Este último resume las comisiones de los servicios más habituales y usa un formato común para que el cliente pueda comparar entre entidades. No es un trámite menor: es donde pueden aparecer costes que luego llegan en forma de cargos periódicos.
La clave está en no mirar solo el reclamo comercial. En banca, “sin comisiones” suele significar “sin comisiones bajo determinadas condiciones”. Domiciliar nómina, mantener recibos, usar una tarjeta, aceptar correspondencia digital o contratar productos adicionales puede cambiar por completo el coste real de la cuenta.
Por eso, quien esté revisando si su entidad sigue compensando puede comparar alternativas en guías como la de bancos y cuentas sin comisiones o la de mejores bancos y cuentas, sin perder de vista que ninguna comparación sustituye a leer las condiciones concretas del contrato.

Abrir la cuenta por necesidad puede salir caro
El 17,3% que firma sin leer por necesidad muestra una realidad frecuente: muchas personas no abren una cuenta cuando quieren, sino cuando la necesitan. Puede ser por una nómina, una prestación, una mudanza, una gestión urgente o simplemente porque el banco anterior ha cambiado condiciones.
Ese momento es delicado. Al contratar una cuenta, es habitual que junto al contrato aparezcan tarjetas, banca digital, e-correspondencia u otros servicios. Si hay tarjeta de crédito, el cliente debe recibir además información sobre el coste del crédito asociado. Para el usuario, la diferencia entre débito y crédito no es estética: en una se carga el dinero disponible y en la otra puede haber intereses si se aplaza el pago.
El punto práctico es sencillo. Antes de firmar, conviene localizar cuatro datos: comisión de mantenimiento, coste de tarjeta, condiciones para evitar cargos y canal por el que el banco enviará avisos. Si algo no se entiende, el Banco de España recuerda que la entidad debe explicarlo antes de la firma.
Si el banco cambia condiciones, el aviso también importa
El problema no termina al abrir la cuenta. Las cuentas de pago suelen tener duración indefinida y la entidad puede modificar sus condiciones si cumple determinados requisitos. Cuando el cambio no favorece al cliente, debe avisar con una antelación mínima de dos meses. Además, la aceptación tácita solo es válida si estaba pactada y si el cliente puede cancelar la cuenta de forma inmediata y sin coste, siempre que lleve abierta al menos seis meses.
Esto afecta directamente a las comisiones. El Banco de España recuerda que, con carácter general, las entidades tienen libertad para fijarlas, pero deben informar al cliente y comunicar cualquier modificación con plazo suficiente. También señala que las comisiones solo pueden aplicarse por servicios efectivamente prestados o gastos habidos.
No es un matiz académico. En la Memoria de Reclamaciones 2025 del Banco de España, las comisiones y gastos representaron el 8% de las reclamaciones recibidas, y en torno al 35% de esos casos trataron sobre comisiones de mantenimiento de productos bancarios, principalmente cuentas y tarjetas.
El aviso puede llegar por el buzón de banca online, pero eso no significa que el cliente deba quedar a oscuras. Si la entidad usa ese canal para comunicar una modificación, debe advertir por SMS o correo electrónico para que el usuario sepa que hay un cambio pendiente. Este detalle importa especialmente para mayores, clientes menos digitales o personas que apenas entran en la app.
La lectura práctica es clara: firmar sin entender no convierte automáticamente una comisión en indebida, pero sí deja al cliente con menos margen para reaccionar. La revisión más útil no es leer todo con miedo, sino identificar costes, requisitos y derechos antes de aceptar. En una relación bancaria, la letra pequeña también forma parte del precio.









