Dos de cada tres jóvenes tienen la puerta abierta a otro empleo en un año

Dos de cada tres jóvenes tienen la puerta abierta a otro empleo en un año.
Dos de cada tres jóvenes tienen la puerta abierta a otro empleo en un año.

El dato es llamativo, pero conviene leerlo bien. No significa que dos de cada tres jóvenes vayan a dejar su empresa ni que todos estén descontentos con su puesto. De ese 65%, un 22% está buscando activamente otro empleo y un 43% simplemente se muestra receptivo si aparece una oportunidad que encaje mejor.

La diferencia con el conjunto de trabajadores es amplia. En el total de la población ocupada analizada por InfoJobs, el 34% busca o está abierto a cambiar de trabajo en el plazo de un año: un 9% lo hace de forma activa y un 25% escucha oportunidades. El estudio parte de una encuesta online a 4.660 personas de la población activa, de entre 16 y 65 años, realizada del 11 al 18 de junio de 2026.

El 65% de los jóvenes tiene la puerta abierta a otro trabajo

La edad marca una brecha clara. Frente al 65% de los ocupados de 16 a 24 años, la proporción baja al 46% entre quienes tienen de 25 a 34 años, al 38% entre los de 35 a 44 y al 31% entre los de 45 a 54. Entre los trabajadores de 55 a 65 años se reduce hasta el 17%.

En los más jóvenes también pesa la búsqueda de un rumbo profesional distinto. El 28% de quienes se plantean cambiar señala la posibilidad de trabajar en otro sector o dar un giro a su trayectoria. La salud mental aparece igualmente entre sus motivos relevantes y es mencionada por el 24% de este grupo.

Esto obliga a matizar la idea de que todo se reduce a cobrar más. Para una parte de los jóvenes, cambiar también significa buscar encaje, probar otro sector o encontrar unas condiciones que respondan mejor a sus expectativas. Estar dispuesto a escuchar una oferta, además, no equivale a haber decidido marcharse.

El salario sigue mandando, pero ya no está solo

En el conjunto de trabajadores que buscan o están abiertos a cambiar de empleo, el 48% cita la mejora salarial como uno de los motivos. Después aparecen la salud mental, con un 23%; un proyecto profesional más motivador, con un 22%; y la conciliación y la búsqueda de un trabajo con menos estrés, ambas con un 20%.

Para el bolsillo, el sueldo importa, pero comparar dos puestos únicamente por la cifra bruta puede quedarse corto. Un nuevo empleo puede cambiar los costes de transporte o comidas, los días de teletrabajo, el horario, la remuneración variable y otros beneficios que terminan influyendo en el dinero disponible cada mes.

También merece atención la cuenta bancaria cuando sus condiciones dependen de recibir el salario. Un cambio de empresa puede ser un momento razonable para revisar qué exige el banco, consultar opciones para llevar la nómina a otra entidad o conocer alternativas de bancos y cuentas sin comisiones, sin asumir que una opción concreta sea adecuada para todo el mundo.

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La movilidad juvenil convive con una mayor inestabilidad

InfoJobs señala que el 20% de los ocupados de 16 a 24 años de su muestra tiene un contrato temporal o formativo, frente al 11% registrado entre los trabajadores de 25 a 34 años. Esa menor estabilidad coincide con el grupo que muestra una mayor predisposición a cambiar.

Los datos oficiales del SEPE ayudan a poner ese escenario en contexto, aunque miden una realidad diferente. Durante 2025, el 59,26% de los contratos registrados para menores de 30 años fueron temporales y el 40,74% indefinidos. Esto no significa que seis de cada diez jóvenes ocupados tengan actualmente un contrato temporal: se refiere a los contratos formalizados durante ese año.

El Observatorio de las Ocupaciones contabilizó además 3,39 millones de jóvenes ocupados en 2025, un 5,87% más que el año anterior. El empleo juvenil ha avanzado, pero el propio SEPE sigue señalando la temporalidad como uno de los rasgos relevantes de la contratación entre los menores de 30 años.

Qué conviene mirar antes de cambiar de empleo

Estar abierto a una oferta no es lo mismo que tener decidido marcharse. Cuando hay dinero en juego, la comparación puede ir más allá del salario: cuánto queda disponible cada mes, qué gastos nuevos aparecen, qué remuneración variable existe, qué beneficios se pierden y si habrá algún intervalo entre una nómina y la siguiente.

También cuentan la estabilidad del nuevo puesto, el horario, el coste y tiempo de desplazamiento o el margen para conciliar. Una subida salarial puede perder parte de su atractivo si viene acompañada de gastos recurrentes más altos; del mismo modo, una oferta con un sueldo parecido puede tener otras condiciones económicas que cambien la fotografía.

La cifra del 65% muestra que los jóvenes son mucho más permeables a nuevas oportunidades, pero no demuestra por sí sola un rechazo general a sus empleos actuales. Para el bolsillo, la clave está en distinguir una oferta llamativa de una mejora real y revisar el conjunto de condiciones antes de tomar una decisión.

Esta noticia ha sido elaborada por Álvaro Ortega López

Álvaro Ortega López

Álvaro Ortega López

Especialista

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Especialista en fiscalidad, impuestos e inversiones en España.