La convocatoria gallega para autónomos sigue viva, pero el matiz importa. La orden publicada en el DOG agrupa cinco líneas de ayuda dentro de un paquete de 40,7 millones de euros y fija el cierre de solicitudes a las 20:00 horas del 30 de septiembre de 2026.
La clave para el autónomo no es solo saber que el plazo continúa abierto. Es entender qué línea encaja con su caso, cuánto puede recibir, qué tiene que adelantar y qué condiciones pueden dejarle fuera.
Qué ayudas siguen abiertas y a quién miran
Las cinco líneas son: ayudas para la promoción del empleo autónomo, “cuota cero”, nueva oportunidad, Bono Autónomo, Bono Remuda y ayudas de conciliación. Todas están dentro de la misma orden, pero no funcionan igual ni se dirigen al mismo perfil de negocio.
La promoción del empleo autónomo mira a quienes se dan de alta por primera vez o tras varios años fuera del RETA. La “cuota cero” cubre una ayuda equivalente a la cuota reducida durante 12 meses, o 24 meses en determinadas actividades agrícolas, ganaderas o forestales. La nueva oportunidad se centra en quienes vuelven a emprender tras haber cerrado una actividad anterior.
Las otras tres líneas van más al negocio ya en marcha. El Bono Autónomo ayuda a financiar inversiones; el Bono Remuda busca facilitar el relevo de negocios que pueden cerrar por falta de continuidad; y la conciliación cubre contratos o servicios vinculados al cuidado familiar. Para quien esté reorganizando su actividad, también tiene sentido revisar cómo tiene montada la parte bancaria del negocio y comparar opciones como los mejores bancos para autónomos, porque una ayuda puntual no arregla una estructura de costes mal planteada.
La cuota cero y el nuevo inicio de actividad no son para todos
La ayuda de promoción del empleo autónomo puede llegar a 2.000 euros con carácter general y subir a 4.000 euros para determinados colectivos, con incrementos adicionales del 15% en algunos casos y un máximo de 7.000 euros. No es una ayuda universal: exige cumplir requisitos de alta, situación previa y encaje en los supuestos previstos.
La llamada cuota cero tampoco significa que el autónomo se olvide sin más de la Seguridad Social. La orden habla de una ayuda equivalente a 960 euros para 12 meses de cuota reducida, y de 1.920 euros para 24 meses en actividades agrícolas, ganaderas o forestales concretas. En pluriactividad dentro de esos CNAE, la cuantía queda en 960 euros.
La línea de nueva oportunidad prevé 7.500 euros, con un incremento de 500 euros si la persona beneficiaria es mujer, hasta 8.000 euros. Está pensada para quien haya sido autónomo antes, haya cesado y vuelva a darse de alta entre el 1 de octubre de 2025 y el 30 de septiembre de 2026. Para un proyecto que vuelve a arrancar, el dinero ayuda, pero la caja manda: cuenta profesional, cobros, comisiones y colchón siguen siendo parte del cálculo. Quien esté empezando de nuevo puede ampliar contexto en esta guía sobre bancos para emprendedores.

Bono Autónomo, relevo y conciliación: la letra pequeña está en el gasto
El Bono Autónomo está pensado para negocios consolidados, con más de 42 meses de actividad, rendimientos netos inferiores a 50.000 euros y una facturación anual mínima de 12.000 euros IVA incluido en 2024. La ayuda cubre el 60% de la inversión, con un máximo de 7.000 euros, pero exige mirar muy bien qué gasto entra y cuál queda fuera.
Aquí hay un punto práctico importante: en esta línea se admiten inversiones pagadas y justificadas entre el 1 de octubre de 2025 y la fecha de solicitud, pero quedan fuera conceptos como teléfonos, smartphones, stock para vender, gestión de web o redes sociales y vehículos que no sean maquinaria. Además, el IVA no es subvencionable si puede recuperarse. Para un autónomo, eso significa que puede tener que adelantar dinero antes de cobrar la ayuda.
El Bono Remuda mira a otro problema muy real: negocios que funcionan, pero pueden cerrar porque no hay relevo. La ayuda puede cubrir hasta el 75% del precio en negocios de zonas rurales y el 70% en el resto, con un máximo general de 30.000 euros y límites más bajos para licencias. Si la actividad ya opera como pequeña empresa, conviene tener ordenada también la parte financiera y revisar recursos como los mejores bancos para pequeñas empresas.
Conciliación y plazo: no conviene contar el dinero antes de tenerlo concedido
La línea de conciliación cubre tres situaciones: contratación por sustitución, contratación indefinida vinculada a conciliación y servicios de cuidado. Las cuantías incluyen 1.100 euros al mes en sustituciones, hasta 8.800 euros; ayudas de 7.500 o 9.000 euros para determinados contratos indefinidos; y hasta el 75% del coste de servicios de cuidado, con un máximo de 3.000 euros.
El plazo general sigue abierto hasta el 30 de septiembre a las 20:00 horas, pero la orden deja claro que las ayudas se conceden por comprobación de requisitos y hasta agotamiento del crédito disponible. Si se agota el presupuesto, debe publicarse la resolución correspondiente. Esa es la parte que ningún autónomo debería pasar por alto: plazo abierto no equivale a dinero garantizado.
Además, la presentación y los trámites posteriores se hacen por vía electrónica. La propia orden advierte de que solo puede presentarse una solicitud por persona para cada programa y que una nueva solicitud implica el desistimiento de la anterior. En la práctica, antes de contar con la ayuda en la caja, hay que revisar requisitos, facturas, justificantes bancarios, documentación fiscal, vida laboral y encaje real en la línea elegida.
La idea útil es sencilla: estas ayudas pueden aliviar costes, inversiones o conciliación, pero no sustituyen una planificación prudente de liquidez. Para el autónomo, la diferencia entre una ayuda bien solicitada y una solicitud caída por requisitos suele estar en lo mismo de siempre: papeles, plazos y letra pequeña.









