El BCE contempla una inflación del 5,4% y prevé ajuste fiscal en España

El BCE contempla una inflación del 5,4% y prevé ajuste fiscal en España.
El BCE contempla una inflación del 5,4% y prevé ajuste fiscal en España.

La cifra del 5,4% no es la previsión central del Banco Central Europeo. En su escenario de referencia, la inflación media de la zona euro sería del 3,0% en 2026, del 2,5% en 2027 y del 2,1% en 2028. El 5,4% aparece en un escenario severo en el que el petróleo rondaría los 132 dólares por barril y el gas europeo los 130 euros por MWh en el cuarto trimestre de 2026, frente a 88 dólares y 60 euros por MWh en el escenario base.

Ese supuesto tendría también un coste en crecimiento. El BCE calcula que el PIB de la eurozona avanzaría solo un 0,4% en 2027 en el escenario severo, frente al 1,4% de su previsión central. La clave está en no confundir un ejercicio de estrés con una predicción: la institución está mostrando qué podría ocurrir si el choque energético se intensifica y se mantiene.

Además, ese 5,4% se refiere a la zona euro, no específicamente a España. El último indicador adelantado del INE sitúa el IPC español de agosto de 2026 en el 4,3%, siete décimas por encima de julio, con los combustibles y lubricantes para vehículos entre los factores que empujan al alza. La inflación subyacente adelantada se situó en el 2,9%.

Qué tendría que pasar para que la inflación llegue al 5,4%

El escenario severo parte de una reducción de la oferta mundial de petróleo de alrededor del 8% y de una caída de la oferta de gas natural licuado del 12% respecto al escenario base. El resultado sería un encarecimiento energético persistente, con efectos directos sobre la energía y efectos indirectos sobre transporte, producción y otros precios.

El propio BCE calcula que, en ese supuesto, la inflación subyacente de la eurozona podría subir hasta el 3,5% en 2027. Eso importa porque señalaría que el problema ya no estaría limitado a petróleo o gas: parte de la subida habría terminado trasladándose a otros bienes, servicios y salarios.

Hay otro matiz importante. Estos escenarios mantienen sin cambios la política monetaria y fiscal respecto a la previsión central. El BCE reconoce que, en la realidad, nuevas decisiones de tipos o medidas públicas podrían amortiguar parte del impacto. Por eso, el 5,4% sirve para medir un riesgo severo, no para afirmar que esa será necesariamente la inflación del próximo año.

Cómo puede notarlo el bolsillo de los hogares españoles

Una energía más cara puede terminar apareciendo en gastos muy concretos: llenar el depósito, climatizar la vivienda o pagar productos y servicios que incorporan transporte y energía en sus costes. No todos los hogares lo notarán igual, porque el impacto final depende del consumo y de los contratos de cada familia.

España llega a este escenario con presión de precios ya visible. El avance del IPC de agosto, todavía provisional, está en el 4,3%. El INE señala expresamente el comportamiento de combustibles y lubricantes como uno de los factores detrás de la subida de la tasa anual.

A esto se suma la política monetaria. El BCE decidió el 10 de septiembre elevar sus tipos oficiales en 25 puntos básicos: la facilidad de depósito pasa al 2,50%, las operaciones principales de financiación al 2,65% y la facilidad marginal de crédito al 2,90%, con efectos desde el 16 de septiembre. Eso mantiene la atención sobre el coste del crédito y también sobre la remuneración del ahorro. Quien quiera revisar dónde mantiene su liquidez puede comparar cuentas de ahorro y depósitos a plazo fijo sin dar por hecho que una rentabilidad concreta vaya a mantenerse.

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El ajuste fiscal de España en 2027 necesita un matiz

El BCE no ha ordenado a España un recorte concreto del gasto. Sus proyecciones anticipan un endurecimiento de la orientación fiscal en 2027 en varios países, entre ellos España, Francia e Italia. Entre los factores señalados están la reversión de medidas temporales de apoyo energético y la finalización de buena parte de la financiación de Next Generation EU.

Para el conjunto de la zona euro, el BCE calcula una relajación de la orientación fiscal equivalente a unos 0,5 puntos de PIB en 2026 y un endurecimiento de 0,4 puntos en 2027. Es un dato agregado: el informe no fija cuánto tendría que recortar España ni identifica un ajuste concreto para los hogares españoles.

Para el bolsillo del lector, esa diferencia importa. Hoy no se puede traducir esta previsión en una subida específica de impuestos, una reducción determinada de ayudas o un recorte concreto. Habrá que mirar las decisiones presupuestarias que se concreten para 2027, especialmente las relacionadas con energía, transferencias, impuestos y gasto público.

Qué conviene revisar ahora sin precipitarse

El escenario severo del BCE no exige tomar decisiones inmediatas, pero sí pone el foco en tres variables que afectan directamente al presupuesto doméstico: energía, inflación y tipos de interés. Revisar cuánto pesan carburantes, suministros y financiación en el gasto mensual permite saber qué partidas serían más sensibles si los precios vuelven a tensarse.

La idea práctica es más sencilla que el titular: el 5,4% es un escenario extremo para la eurozona, no la previsión central ni una tasa específica para España. Y el endurecimiento fiscal español de 2027 es, por ahora, una proyección incorporada por el BCE, no un paquete de recortes ya aprobado.

Esta noticia ha sido elaborada por Álvaro Ortega López

Álvaro Ortega López

Álvaro Ortega López

Especialista

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Especialista en fiscalidad, impuestos e inversiones en España.