El movimiento llegó el 10 de septiembre. El BCE decidió elevar sus tres tipos oficiales en 25 puntos básicos, con efectos desde el día 16. La facilidad de depósito pasará del 2,25% al 2,50%, mientras que el tipo de las operaciones principales de financiación subirá al 2,65% y la facilidad marginal de crédito, al 2,90%. Es la segunda subida de 2026, después de la aprobada en junio.
La razón vuelve a estar en la inflación. El BCE espera que el índice general se sitúe de media en el 3,0% durante 2026, por encima de su objetivo del 2%. Eurostat, además, estimó que la inflación de la zona euro alcanzó el 3,3% interanual en agosto, con la energía como principal presión.
El euríbor ya estaba avisando antes de la decisión del BCE
Para un hipotecado, el dato más cercano no es el tipo oficial del BCE, sino el euríbor que aparezca como referencia en su préstamo. El Banco de España recuerda que el euríbor a un año es el índice más utilizado para revisar las hipotecas variables en España. Cuando sube el índice, aumenta el coste del préstamo si el resto de condiciones permanece igual.
La tendencia se ha ido endureciendo durante el verano. El euríbor a 12 meses cerró junio en el 2,798%, julio en el 2,855% y agosto en el 2,954%, según los datos oficiales publicados por el Banco de España y posteriormente en el BOE. En agosto ya estaba 0,840 puntos porcentuales por encima del nivel registrado doce meses antes.
Septiembre ha dado otro paso. Los valores diarios han rebasado la barrera del 3% y el euríbor a 12 meses se situó en el 3,138% el 10 de septiembre. Eso no significa que una hipoteca vaya a revisarse automáticamente con ese 3,138%: para muchas operaciones importa la media mensual y, sobre todo, lo que diga exactamente el contrato sobre el mes de referencia.
Por qué una revisión anual puede salir ahora bastante más cara
Aquí está el dato que puede notarse de verdad en el presupuesto familiar. En septiembre de 2025, el euríbor a un año cerró oficialmente en el 2,172%. Si este septiembre terminara alrededor de los niveles que está marcando durante sus primeras sesiones, quienes comparen ambos meses en una revisión anual se encontrarían con un tipo claramente superior.
Un ejemplo ayuda a verlo. Para una hipoteca variable con 150.000 euros pendientes, 25 años por delante y un diferencial del 1%, pasar de un euríbor del 2,172% a otro cercano al 3,10% elevaría de forma orientativa la cuota de unos 725 a unos 800 euros mensuales. Son alrededor de 75 euros más al mes y algo más de 900 euros al año.
No es una previsión de lo que pagará cada hipotecado. El resultado cambia con el capital pendiente, los años restantes, el diferencial contratado y la fecha utilizada por el banco para revisar el préstamo. De hecho, el Banco de España advierte de que algunas escrituras toman el euríbor de uno o dos meses anteriores al momento efectivo de la revisión.

Septiembre es un buen mes para mirar la escritura, no para precipitarse
La subida del euríbor no significa que todo hipotecado deba cambiar su préstamo. La clave está en saber si realmente te afecta. Quien tenga una hipoteca fija no verá modificada su cuota por este movimiento mientras mantenga las condiciones pactadas. Para quien tenga una variable, el primer dato que conviene localizar es la fecha de revisión y qué euríbor establece el contrato.
Después están el diferencial, el capital que queda pendiente, el plazo restante y las posibles bonificaciones por seguros, nómina, tarjetas u otros productos. Si se compara una modificación de la hipoteca, no basta con fijarse en un tipo de interés aparentemente menor: el Banco de España recomienda valorar también gastos, comisiones y el coste de los productos asociados. Para comparar préstamos nuevos, la TAE incorpora intereses, gastos y comisiones; durante la vida del préstamo, el organismo señala también el Coste Efectivo Remanente como referencia útil.
Cambiar condiciones tampoco es la única salida ni necesariamente la mejor en todos los casos. Una hipoteca puede modificarse mediante una novación con el propio banco o trasladarse a otra entidad mediante una subrogación, pero ambas operaciones tienen condiciones y pueden generar costes. El Banco de España insiste en revisar la documentación y hacer números antes de decidir.
La subida de tipos también tiene otra cara para el ahorro
El endurecimiento monetario perjudica al deudor variable, pero puede jugar en sentido contrario para quien mantiene dinero en productos conservadores. Los tipos más altos pueden trasladarse a una mayor remuneración de determinados depósitos y cuentas, aunque cada entidad fija sus condiciones y no existe una rentabilidad automática por el simple hecho de que el BCE suba tipos.
Quien quiera seguir esa parte del movimiento puede consultar las comparativas de cuentas remuneradas y de depósitos a corto plazo de Finantres Noticias, siempre atendiendo a la TAE, los límites de saldo, los plazos y las condiciones de cada producto.
Para los hipotecados, sin embargo, septiembre deja una señal bastante más sencilla: el euríbor vuelve a estar por encima del nivel de hace un año y el BCE acaba de endurecer de nuevo su política monetaria. No se trata de cambiar la hipoteca por impulso, sino de saber cuándo se revisa, con qué índice y cuánto puede cambiar la próxima cuota.









