La subasta del Tesoro eleva la referencia para el ahorro conservador
La última subasta de bonos y obligaciones del Estado deja un dato claro: la deuda pública española vuelve a competir con fuerza por el dinero conservador. El Tesoro adjudicó 5.973,8 millones de euros el 16 de julio, con un tipo marginal del 2,871% en el bono a 3 años, del 3,301% en la obligación con vida residual de 7 años y 3 meses y del 4,29% en la obligación a 30 años.
La lectura para el ahorrador no debe quedarse en “el Tesoro paga más”. Un bono del Estado no funciona como un depósito. Los bonos y obligaciones son valores de renta fija a medio y largo plazo, pagan cupón periódico y devuelven el nominal al vencimiento, normalmente 1.000 euros por título. Si se venden antes, el precio puede cambiar en el mercado.
Por eso, quien compare deuda pública con depósitos debe preguntarse primero cuánto tiempo puede mantener el dinero inmovilizado. Para plazos similares, puede tener sentido revisar también la guía de mejores depósitos a plazo fijo a 3 años, porque un 2,8% a tres años no se interpreta igual si procede de un bono negociable que si viene de un depósito con cancelación limitada.
Raisin ofrece más escaparate, pero cada depósito tiene su propia letra pequeña
Raisin mantiene en julio una oferta de depósitos a plazo fijo de bancos europeos y españoles con rentabilidades de hasta el 3,12% TAE, según su página actualizada el 16 de julio. Entre los ejemplos destacados aparecen depósitos a un año en torno al 2,80%-2,99% TAE, productos a dos años cerca del 3,05% TAE y la referencia más alta, del 3,12% TAE, vinculada a un plazo de diez años.
La clave está en que Raisin actúa como plataforma de acceso a depósitos de distintas entidades. El ahorrador abre una Cuenta Raisin y, después, el dinero se transfiere al depósito seleccionado. Eso obliga a mirar no solo la TAE, sino el banco concreto, el país, el importe mínimo, el importe máximo, la cancelación anticipada y la garantía aplicable.
Para quien busque comparar opciones fuera de la banca española tradicional, el enlace natural está en los mejores depósitos a plazo fijo europeos. Pero conviene hacerlo con una idea clara: un depósito europeo contratado desde una plataforma no está cubierto por ser “Raisin”, sino por el sistema de garantía del país del banco que recibe el dinero.
La TAE no basta: plazo, liquidez e inflación cambian la decisión
La comparación entre Bonos del Estado y depósitos de Raisin no se resuelve mirando solo el porcentaje. En la deuda pública, el ahorrador puede tener mercado secundario, pero si vende antes del vencimiento puede encontrarse con un precio distinto al de compra. La CNMV recuerda que la renta fija también tiene riesgos y que no debe confundirse con una inversión sin riesgo.
En los depósitos, el problema suele ser otro: la liquidez. Raisin explica que, en un depósito a plazo fijo, el capital no está disponible hasta el vencimiento, aunque algunos contratos pueden permitir cancelación anticipada con penalización. Eso significa que una TAE algo superior puede no compensar si el dinero puede hacer falta antes.
También entra en juego la inflación. El IPC de junio se situó en el 3,2% interanual en España, según el INE. Eso deja una lectura incómoda: algunas rentabilidades brutas del Tesoro y de depósitos a corto o medio plazo pueden seguir sin batir claramente la subida de precios una vez descontados impuestos. Para ampliar la comparación, el lector puede revisar los mejores depósitos a plazo fijo o, si acepta inmovilizar durante más tiempo, los mejores depósitos a largo plazo.
Fiscalidad y garantía: dos diferencias que no conviene dejar para el final
Los intereses de depósitos, cupones de bonos y rendimientos de activos financieros se integran en la base del ahorro del IRPF. La Agencia Tributaria recoge una escala progresiva para la base liquidable del ahorro, por lo que la rentabilidad que ve el ahorrador en una TAE o en una subasta no equivale al dinero neto final.
En garantía, el depósito y el bono juegan en ligas distintas. Los depósitos contratados a través de Raisin están protegidos por el fondo nacional de garantía del banco correspondiente, con el límite habitual de 100.000 euros por depositante y banco dentro de la Unión Europea. En cambio, un bono del Estado depende de la solvencia del emisor público y no del Fondo de Garantía de Depósitos.
La decisión práctica no está en elegir “Tesoro” o “Raisin” como si fueran productos idénticos. Está en ordenar prioridades: cuánto se quiere inmovilizar, qué rentabilidad bruta se obtiene, qué impuestos reducirá el resultado, qué ocurre si se necesita vender o cancelar antes, qué garantía cubre el dinero y si el plazo encaja con la liquidez real del ahorrador.









