El contrato de Brent para septiembre cerró el jueves 23 de julio en 100,69 dólares, un 7,03% más. El viernes llegó a tocar 101,19 dólares antes de bajar hacia los 97 dólares a media tarde. La corrección no elimina el aviso: el mercado ha vuelto a incorporar una prima de riesgo elevada por posibles problemas de suministro.
No se trata solo de una subida bursátil. El crudo es la materia prima de la gasolina, el gasóleo y el combustible de aviación. Cuando se encarece durante suficiente tiempo, la presión puede terminar apareciendo en el surtidor, en el transporte de mercancías y en otros costes que pagan empresas y familias.
Por qué el barril se ha disparado otra vez
La subida responde a una nueva escalada en Oriente Próximo. A las dificultades para mover petróleo por el estrecho de Ormuz se han sumado ataques y amenazas sobre la ruta de Bab el-Mandeb, en el mar Rojo, utilizada como alternativa para parte de las exportaciones de la región.
La Agencia Internacional de la Energía advirtió el 21 de julio de que la tensión en ambas vías aumenta la incertidumbre sobre el suministro. También señaló que el mercado de productos refinados, especialmente diésel y gasolina, está más ajustado que el del propio crudo. Ese detalle importa porque el consumidor no compra barriles: paga combustibles ya refinados.
La clave está en la duración. Si las rutas se normalizan y el mercado recupera confianza, el precio puede corregir con rapidez, como ya ha ocurrido este viernes. Si las interrupciones se prolongan, el riesgo de nuevas subidas seguirá abierto.
Dónde puede notarlo antes el bolsillo
El primer lugar que conviene vigilar es el precio de la gasolina y el gasóleo. Sin embargo, un Brent a 100 dólares no se traslada automáticamente ni en la misma proporción al surtidor. También influyen el coste del refino, los márgenes, los inventarios, el tipo de cambio, los impuestos y la competencia entre estaciones. La Comisión Europea publica cada semana los precios finales de los combustibles, incluidos los impuestos, precisamente porque el barril es solo una parte de la factura.
El segundo canal es el transporte. Un gasóleo más caro eleva los costes de camiones, reparto y logística. Las empresas pueden asumir una parte, repercutirla en precios o combinar ambas opciones. Por eso el efecto sobre la cesta de la compra suele llegar con retraso y no afecta igual a todos los productos.
También pueden verse presionados los billetes de avión, algunos servicios de transporte y los presupuestos de hogares que dependen mucho del coche. No todos lo notarán igual: importan los kilómetros recorridos, el consumo del vehículo, la zona y la posibilidad real de utilizar alternativas.

La inflación no sube automáticamente, pero el riesgo ha vuelto
España cerró junio con una inflación anual del 3,2% y una subyacente del 2,9%. El INE señaló que los combustibles ayudaron a moderar el grupo de transporte, mientras la electricidad y el gas empujaron al alza los gastos de vivienda. Un nuevo encarecimiento sostenido del petróleo podría quitar parte de ese alivio.
El Banco Central Europeo recuerda que los golpes energéticos pequeños y breves suelen quedarse principalmente en la energía. El problema aparece cuando son grandes, duran más y se transmiten a salarios, producción y servicios. Por tanto, superar los 100 dólares durante unas horas no garantiza un nuevo episodio inflacionista; mantenerse cerca de ese nivel durante semanas sí elevaría el riesgo.
Una inflación más persistente también podría complicar futuras bajadas de tipos. Para el ahorrador, eso plantea una doble lectura: los precios reducen poder adquisitivo, aunque algunas remuneraciones podrían tardar más en bajar. Comparar cuentas de ahorro y depósitos a plazo fijo puede ayudar a revisar opciones, sin asumir que una rentabilidad concreta compensará siempre la inflación.
Qué conviene revisar ahora en España
El Gobierno mantiene en julio una reducción de 15 céntimos por litro en el impuesto sobre hidrocarburos, que baja a 10 céntimos en agosto y a 5 en septiembre. La norma incluye una cláusula para volver a 20 céntimos si la inflación interanual de los carburantes supera el 15%. Para transporte profesional, agricultura y pesca, el alivio de 20 céntimos se mantiene hasta el 30 de septiembre.
Esta rebaja fiscal amortigua parte del golpe, pero no fija el precio final. Quien utiliza el coche con frecuencia puede revisar el coste por estación y no solo la cifra nacional. El Geoportal de Hidrocarburos del Ministerio permite comparar los precios comunicados por las gasolineras, una diferencia que suma cuando se reposta varias veces al mes.
Ahora mismo, el dato más útil no es solo si el Brent toca 100 dólares, sino cuánto tiempo permanece alto y si el diésel y la gasolina empiezan a reflejarlo. También conviene vigilar posibles cambios fiscales y evitar tomar decisiones por una cotización intradía. El riesgo ha vuelto, pero el impacto real dependerá de la duración del shock.









