Qué cambia para los clientes afectados
El cambio relevante no está solo en el nuevo nombre comercial. WiZink ha incorporado en la documentación de la tarjeta On una comisión de mantenimiento de 4 euros al mes, lo que equivale a 48 euros al año. En sus documentos de cambios, la entidad también recoge una actualización de comisiones y gastos asociados a la tarjeta.
Según la información publicada por Cinco Días, el movimiento afecta a titulares de la antigua tarjeta Me, ahora relanzada bajo la marca WiZink On, y la entidad sostiene que se trata de un colectivo limitado de clientes de tarjetas en España, inferior al 10%. Ese matiz importa: no debe leerse como un cambio automático para todos los clientes de WiZink ni para todas sus tarjetas.
Para el usuario, la primera lectura es sencilla: una tarjeta que podía no tener coste de mantenimiento pasa a tener una cuota fija mensual. Quien esté revisando el coste total de su relación bancaria puede comparar este tipo de cargos con alternativas de bancos y cuentas sin comisiones, sin perder de vista que una tarjeta de crédito y una cuenta bancaria no son el mismo producto.
El coste real no está solo en los 48 euros
La tarjeta On aparece anunciada con un TIN del 15,42% y una TAE del 23,17%. La diferencia es importante: el TIN refleja el tipo nominal, mientras que la TAE incorpora otros costes relevantes para comparar el precio real de la financiación. En el ejemplo representativo de WiZink, para 1.500 euros a 12 meses, el titular pagaría 1.676,23 euros en total, incluyendo 128,23 euros de intereses y 48 euros de mantenimiento.
La clave está en cómo se usa la tarjeta. Las condiciones de WiZink distinguen entre pago total y pago aplazado. El pago total mensual no genera intereses, pero sí incluye comisiones y gastos que correspondan. En cambio, el pago aplazado de una cantidad fija sí genera intereses al tipo aplicable en cada momento.
La entidad también introduce elementos que pueden sonar favorables, como el Plan Aplaza de 3 a 6 meses sin intereses ni comisiones para compras entre 85 y 1.000 euros, o la supresión de determinadas comisiones por transferencia de efectivo, retirada en cajeros o cambio de divisa. Aun así, en cajeros puede repercutirse el 100% de la comisión que cobre la entidad propietaria del cajero. No todas las comisiones se ven a primera vista.

Por qué el 23,17% importa ahora
El 23,17% TAE coloca el foco en el coste de financiar compras con tarjeta. El Banco de España publica estadísticas de tipos aplicados por entidades financieras y, en julio de 2026, el tipo TEDR de tarjetas de crédito y tarjetas revolving figura en el 18,26%. Conviene matizar que el propio Banco de España advierte de que el TEDR no incluye ciertos gastos y no es una TAE comparable punto por punto.
Aun con ese matiz técnico, el mensaje práctico para el cliente es claro: financiar compras con una tarjeta de crédito puede salir caro si la cuota elegida amortiza poco capital y gran parte del pago se va a intereses. En las condiciones de WiZink se advierte precisamente de que una cantidad fija pequeña puede alargar la deuda porque se amortiza una parte reducida del principal.
El contexto regulatorio también pesa. El Gobierno aprobó en enero un anteproyecto de ley de contratos de crédito al consumo que incluye tarjetas revolving y prevé límites al coste de estos productos. Hasta la entrada en vigor del desarrollo definitivo, la referencia comunicada por Moncloa habla de un límite transitorio del 22% para nuevas operaciones formalizadas tras su entrada en vigor. Eso no significa, por sí solo, que la tarjeta incumpla hoy la normativa vigente, pero sí explica por qué el nivel de coste llama la atención.
Qué debe revisar el cliente antes de aceptar el cambio
El cliente afectado no debería mirar solo la cuota anual. Debe revisar tres cosas: si mantiene deuda pendiente, qué modalidad de pago tiene activada y qué comunicaciones ha recibido de WiZink. En una tarjeta de crédito, pagar “poco al mes” puede parecer cómodo, pero puede alargar mucho la devolución si la cuota no reduce suficiente capital.
Las condiciones de WiZink recogen que las modificaciones del contrato deben comunicarse con una antelación mínima de dos meses cuando afecten al tipo de interés, comisiones o gastos. También señalan que, si el cliente no está conforme con la modificación, puede resolver el contrato y liquidar su deuda en las mismas condiciones anteriores sin coste adicional.
Además, el titular puede resolver el contrato en cualquier momento, sin necesidad de preaviso, aunque deberá abonar la parte proporcional de intereses, comisiones y gastos hasta la fecha de cancelación. Si hay dudas o desacuerdo, la vía ordinaria pasa por el Servicio de Atención al Cliente de WiZink, antes de elevar una reclamación por los canales correspondientes.
El punto importante no es decidir de forma automática si conviene o no mantener la tarjeta. Es revisar si el coste de 48 euros al año compensa frente al uso real, si se está financiando saldo a una TAE elevada y si las ventajas anunciadas cubren de verdad las necesidades del cliente. Para una revisión más amplia de la relación con la entidad, también puede servir comparar condiciones de bancos y cuentas sin mezclarlo con una recomendación personalizada.









