Morales de Labra sostiene que la primera decisión no debería ser cómo utilizar mejor la climatización, sino cómo evitar que el calor entre en casa. En una intervención en el programa radiofónico La Tarde, recogida por La Vanguardia el 23 de julio de 2026, recomendó instalar un toldo en las habitaciones expuestas al sol durante buena parte del día.
El consejo no nació específicamente para Valencia, pero resulta especialmente relevante en la ciudad. Los valores climatológicos de AEMET sitúan la media de las máximas de julio en 29,7 grados y contabilizan alrededor de 314 horas de sol durante ese mes. Son datos históricos, no una medición de este verano, pero explican por qué proteger ventanas y balcones puede marcar diferencias en algunas viviendas.
El ahorro empieza antes de encender el aire acondicionado
Un toldo no enfría por sí solo. Su función es frenar parte de la radiación solar antes de que atraviese el cristal y caliente paredes, muebles y suelos. Si la habitación alcanza una temperatura más baja, el aparato de aire acondicionado necesitará menos tiempo o menos potencia para mantenerla confortable.
El Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía recomienda bajar toldos y cerrar persianas durante las horas de mayor insolación. También aconseja ventilar por la noche o a primera hora de la mañana, cuando la temperatura exterior suele ser más baja.
La orientación importa. Las recomendaciones publicadas por Próxima Energía señalan que el toldo debe desplegarse antes de que el sol incida directamente sobre la ventana. Después, cuando la temperatura exterior baja, puede recogerse para facilitar la ventilación. Mantenerlo cerrado durante toda la noche podría dificultar la entrada de aire más fresco.
No existe, sin embargo, un porcentaje de ahorro válido para todas las casas. El resultado cambia según el tamaño de las ventanas, la orientación de la fachada, la calidad del cerramiento, la planta del edificio, el aislamiento de la cubierta y las horas durante las que se utilice el aire acondicionado.
Ventilar a la hora adecuada también evita consumo innecesario
Morales de Labra recomienda ventilar cuando la diferencia entre la temperatura exterior y la deseada en el interior sea menor. En verano suele ocurrir durante las primeras horas del día, aunque en las noches especialmente cálidas abrir las ventanas puede no ser suficiente para refrescar la vivienda.
El IDAE considera que una temperatura de 26 grados o superior, utilizando ropa adecuada, puede resultar suficiente para mantener el confort. Bajar mucho más el termostato obliga al equipo a trabajar durante más tiempo y aumenta el consumo, especialmente en viviendas que pierden rápidamente el frío acumulado.
La pauta práctica consiste en sombrear las ventanas antes de que se recalienten, mantener cerradas las estancias cuando fuera hace más calor y ventilar cuando la temperatura exterior desciende. No se trata de pasar calor para pagar menos, sino de evitar que el aire acondicionado tenga que compensar continuamente la entrada directa del sol.

Qué debe revisar una comunidad antes de instalar un toldo
En un chalet o vivienda independiente la decisión suele ser más sencilla. En un edificio, en cambio, el toldo puede afectar a la fachada, considerada normalmente un elemento común. Por eso conviene comprobar los estatutos, los acuerdos anteriores y el modelo, color o sistema de anclaje autorizado por la comunidad.
La Ley de Propiedad Horizontal establece que las obras dentro de una vivienda no pueden alterar la seguridad, la estructura ni la configuración exterior del edificio. También exige informar previamente a quien represente a la comunidad. Esto no significa que todos los toldos necesiten exactamente el mismo trámite, pero sí que conviene consultar al presidente o al administrador antes de contratar la instalación.
En edificios protegidos, calles con regulación específica o inmuebles situados en entornos históricos pueden existir condiciones adicionales. El Ayuntamiento de València mantiene en su sede electrónica la normativa urbanística y de licencias vigente, por lo que el requisito concreto debe comprobarse según la ubicación y las características del edificio.
También hay que calcular el desembolso completo. Al precio del toldo pueden añadirse instalación, anclajes, motorización, conexión eléctrica y mantenimiento. Un ahorro futuro no debe darse por supuesto sin comparar ese coste con el uso real de la climatización.
Cómo comprobar si el cambio se nota en la factura
La forma más fiable de medir el efecto es comparar el consumo eléctrico, expresado en kilovatios hora, antes y después de utilizar la protección solar. La comparación debe hacerse entre días con temperaturas y rutinas parecidas, porque una semana más fresca puede ofrecer una impresión engañosa.
Como referencia sencilla, un equipo que demande una potencia media de un kilovatio durante una hora consume aproximadamente un kilovatio hora. Si el toldo permite reducir el tiempo de funcionamiento, ese consumo puede disminuir. El resultado económico dependerá después del precio de la energía incluido en el contrato y del comportamiento real del aparato, especialmente si utiliza tecnología inverter.
La clave está en observar la habitación que recibe más sol, desplegar la protección antes de que se caliente y comprobar los datos del contador o de la aplicación de la distribuidora. El toldo puede ayudar a pagar menos, pero no garantiza una cantidad concreta ni corrige por sí solo un aislamiento deficiente.









