Ibon, 32 años, paga 150 euros de alquiler en una aldea asturiana

Ibon Berasategui se instala en una aldea asturiana
Ibon Berasategui se instala en una aldea asturiana.

La historia ha ganado difusión por unas cifras difíciles de encontrar en una ciudad. Berasategui vive de alquiler con un amigo mientras rehabilita una antigua cuadra para convertirla en su futura casa. En su canal, Crónicas Berasategui, presenta el traslado como una forma de reducir gastos y necesitar menos ingresos para mantener su vida diaria.

El dato más llamativo necesita un matiz importante. Los 17 o 18 euros mensuales de electricidad corresponden, según la información publicada, a un vecino, no a una factura mostrada por Ibon. Los cinco euros anuales de agua y los 150 euros de alquiler también proceden de su relato personal. No son precios oficiales para vivir en el medio rural asturiano ni una oferta disponible para cualquiera.

Qué paga realmente Ibon en la aldea

Berasategui asegura que el alquiler de una casa completa cuesta 150 euros al mes y que vive allí con su amigo Axel. También cuenta que la aldea dispone de un manantial cercano y que el pago por el agua se limita a cinco euros al año. En las publicaciones consultadas no se identifica el núcleo rural, por lo que no es posible comprobar la ordenanza, el contrato o el sistema concreto de abastecimiento.

La electricidad requiere todavía más cautela. El recibo de 17 o 18 euros que se ha hecho viral sería el de otro residente de la aldea. Sin conocer la potencia contratada, los kilovatios hora consumidos, el periodo de facturación, la tarifa y los aparatos que funcionan con electricidad, la cifra no sirve para calcular cuánto pagaría otro hogar.

El caso muestra que un presupuesto mensual muy bajo puede existir, pero no demuestra que la luz y el agua sean casi gratuitas en las aldeas de Asturias. Es una experiencia particular, sostenida por condiciones de vivienda, consumo y servicios que todavía no se han documentado públicamente con facturas o contratos.

Por qué una factura de luz de 18 euros no se puede trasladar a otra casa

La factura eléctrica no depende únicamente de vivir en una ciudad o en una aldea. La CNMC explica que incluye conceptos de potencia, energía consumida, servicios y otros cargos, además del impuesto eléctrico y el IVA. Una vivienda con poca potencia contratada y un consumo mínimo puede pagar mucho menos, pero también puede utilizar otras fuentes para la calefacción, la cocina o el agua caliente.

Por eso, la cifra mensual solo tendría valor comparativo si se conocieran el contrato y el consumo. La propia CNMC dispone de un comparador de ofertas y de un simulador para suministros acogidos al PVPC. La referencia útil para el lector no es el recibo de un vecino, sino cuánto pagaría con su perfil real de consumo y con la potencia que necesita.

También conviene revisar si el importe citado corresponde exactamente a un mes, si incluye todos los impuestos y si existe algún descuento temporal. Sin esos datos, hablar de luz “casi gratis” puede crear una expectativa que no se sostenga al cambiar de vivienda.

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El agua barata puede esconder una realidad muy local

En Asturias, el abastecimiento domiciliario de agua potable corresponde a los ayuntamientos, que pueden prestarlo directamente o mediante empresas, mancomunidades o consorcios. Eso significa que la factura, la tasa y los conceptos incluidos dependen del municipio y del sistema de gestión.

Los cinco euros al año que menciona Ibon parecen estar vinculados al manantial y a la organización concreta de la aldea. Antes de tomar esa cantidad como referencia habría que comprobar si incluye saneamiento, conservación del contador, tratamiento, impuestos ambientales o posibles derramas para mantener la red. En distintos concejos asturianos, los padrones del agua pueden reunir varios de estos conceptos. Sin identificar el municipio y su ordenanza, el dato debe tratarse como una declaración personal.

La vivienda rural también puede trasladar parte del ahorro a otros gastos. Transporte, calefacción, mantenimiento, conexión a internet, reparaciones o desplazamientos hasta servicios básicos pueden modificar el presupuesto. Ibon sostiene que tiene servicios a 10 o 15 minutos, pero esa distancia y el coste de cubrirla cambian según la aldea y las necesidades de cada hogar.

La antigua cuadra y la letra pequeña de convertirla en vivienda

Berasategui está rehabilitando una cuadra y ha situado entre 10.000 y 15.000 euros el coste del cambio de uso. Esa cifra tampoco puede tomarse como presupuesto general. En Asturias, el planeamiento determina qué cambios de uso pueden autorizarse, y las obras pueden exigir licencia, documentación técnica y el cumplimiento de las condiciones aplicables.

Antes de comprar una construcción rural para vivir, la comprobación decisiva no es solo el precio. Hay que confirmar su situación registral y catastral, el uso permitido, el acceso, el abastecimiento y saneamiento, el estado estructural y el coste completo de la obra. Una cuadra barata puede dejar de serlo si necesita una rehabilitación profunda o no admite uso residencial.

El coste de vivir en una aldea asturiana debe medirse con el presupuesto completo, no con un único recibo. Quien consiga reducir gastos fijos puede consultar opciones para separar ese dinero en una cuenta de ahorro y comparar qué bancos remuneran más los ahorros. La decisión prudente es pedir facturas, contratos, ordenanzas y presupuestos de obra antes de asumir que otra aldea repetirá las mismas cifras.

Esta noticia ha sido elaborada por Álvaro Ortega López

Álvaro Ortega López

Álvaro Ortega López

Especialista

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Especialista en fiscalidad, impuestos e inversiones en España.