Los topes al alquiler cambian la estrategia de algunos propietarios en Cataluña, según Bernardos

Topes al alquiler cambian la estrategia de propietarios
Topes al alquiler cambian la estrategia de propietarios

El economista defendió en enero, durante la Conferencia Anual de Trioteca, que los límites de renta y las nuevas restricciones reducen el incentivo para poner viviendas en alquiler. Es una valoración crítica, no una conclusión oficial. La novedad es que el último informe económico de la Generalitat también detecta una fuerte pérdida de dinamismo en el alquiler habitual, aunque advierte de que la serie todavía es corta para atribuir todo el cambio a una sola medida.

Qué están haciendo los propietarios y qué dicen los datos

Los nuevos contratos de alquiler habitual en Cataluña bajaron de 167.842 en 2021 a 108.057 en 2025. Al mismo tiempo, el saldo neto anual de contratos siguió siendo positivo, pero pasó de 27.536 a 8.895. La lectura correcta no es que haya desaparecido de golpe el parque de alquiler, sino que crece mucho más despacio y se renueva menos.

El informe de la Generalitat apunta a un desplazamiento parcial hacia el alquiler de temporada, las habitaciones y el coliving, especialmente en Barcelona. Esta evolución encaja parcialmente con la reacción que describe Bernardos: propietarios que buscan contratos más flexibles o dejan de ofrecer la vivienda en el mercado habitual. Los datos agregados, sin embargo, no permiten saber cuántos han tomado cada decisión ni cuál ha sido su motivo concreto.

Desde el 2 de enero de 2026 está en vigor la Ley catalana 11/2025, que extiende la regulación a los alquileres de temporada y de habitaciones cuando la finalidad sea residencial. El contrato temporal debe indicar y acreditar su causa. Por tanto, cambiar la etiqueta del arrendamiento no permite eludir automáticamente los límites ni las obligaciones de información.

Qué medidas afectan al precio y al bolsillo

Cataluña tiene 271 municipios declarados como zonas de mercado residencial tensionado, donde vive alrededor del 90% de la población. En estas localidades, el nuevo alquiler no puede superar, con carácter general, la renta actualizada del último contrato vigente durante los cinco años anteriores.

Para los grandes tenedores —personas físicas o jurídicas con cinco o más inmuebles residenciales en la zona tensionada— también opera el índice estatal de referencia. Este límite se aplica igualmente en determinados pisos que no hayan tenido un contrato de alquiler durante los cinco años anteriores. Antes de fijar una renta, la situación concreta de la vivienda debe comprobarse en la herramienta oficial.

La contención parece haber moderado los precios de los contratos registrados. El informe anual señala que entre 2024 y 2025 las rentas crecieron un 2% en las zonas tensionadas y un 6,1% en el resto de Cataluña. En el tercer trimestre de 2025, el alquiler medio fue de 894,78 euros en las zonas tensionadas, 1.153,11 euros en Barcelona y 876,83 euros en el conjunto de la comunidad.

Para el propietario, el efecto no se mide únicamente por el alquiler bruto. Hay que descontar IBI, comunidad, seguros, reparaciones, periodos sin inquilino, financiación y fiscalidad. Para quien busca casa, el tope puede proteger el precio de un contrato regulado, pero sirve de poco si encuentra menos oferta o debe competir con más candidatos. No todos los propietarios ni todos los inquilinos lo notarán igual.

Granada revisa la conversión de locales en viviendas
Te puede interesar: Granada revisa la conversión de locales en viviendas: qué debe comprobar el propietario

Qué debería revisar un propietario antes de cambiar de estrategia

El primer paso es comprobar si la vivienda está en un municipio tensionado, cuál fue la renta del contrato anterior, qué índice resulta aplicable y si el titular encaja legalmente como gran tenedor. También conviene conservar contratos, justificantes de actualización y documentación sobre la finalidad del arrendamiento. Un incumplimiento puede provocar reclamaciones y, en determinados supuestos, sanciones.

Vender tampoco convierte automáticamente la vivienda en una alternativa más rentable. El cálculo debe restar impuestos, gastos de transmisión, posibles costes de cancelar la hipoteca y el dinero necesario para reinvertir o mantener la liquidez. Para medir ese coste de oportunidad puede ser útil comparar cuentas remuneradas y revisar depósitos a corto plazo, sin confundir una rentabilidad anunciada con un resultado garantizado.

La clave está en no reaccionar únicamente a un titular. Bernardos describe una respuesta económica plausible y los datos muestran menos movimiento en el alquiler habitual, pero la propia Generalitat reconoce que todavía no puede demostrarse una relación causal definitiva. Antes de alquilar, cambiar de modalidad o vender, hay que revisar la norma vigente, el contrato anterior y el resultado neto de cada alternativa.

Esta noticia ha sido elaborada por Álvaro Ortega López

Álvaro Ortega López

Álvaro Ortega López

Especialista

Más del autor

Especialista en fiscalidad, impuestos e inversiones en España.