La ola de calor destapa una brecha: no todos pueden enfriar su casa

Un nuevo informe sobre la provincia de Barcelona muestra que el acceso a la refrigeración casi se duplica entre los hogares con más renta. La diferencia no termina en tener aparato: también pesa poder comprarlo, encenderlo y vivir en una casa bien aislada.
El acceso al aire acondicionado varía con la renta y la calidad de la vivienda.
El acceso al aire acondicionado varía con la renta y la calidad de la vivienda.

El estudio ¿Quién puede protegerse del calor?, publicado en julio de 2026 por el Instituto de Investigación Urbana de Barcelona (IDRA) por encargo de la Diputación de Barcelona, analiza los 311 municipios de la provincia, donde viven cerca de 5,9 millones de personas. Llega durante una ola de calor que ha dejado temperaturas muy altas en amplias zonas de España.

El dato que mejor resume la desigualdad procede de la última fuente pública que combina renta, vivienda y equipos de refrigeración a escala municipal, con información de 2021. Solo el 38,9% de los hogares con ingresos inferiores a 1.000 euros mensuales disponía de algún sistema de refrigeración, frente al 71,2% de los que ingresaban 3.000 euros o más. La media provincial era del 57,2%. La distancia supera los 32 puntos porcentuales y se repite en los 16 municipios de más de 50.000 habitantes con muestra suficiente.

La factura no es el único coste del calor

El aire acondicionado presenta dos barreras. La primera es la inversión inicial: aparato, instalación y, en algunos casos, mejoras eléctricas. La segunda llega con el consumo. No existe una cifra que sirva para todos, porque el gasto depende de la eficiencia del equipo, las horas de uso, el tamaño de la vivienda, el aislamiento y el contrato eléctrico.

La desigualdad también aparece antes de encender el aparato. La Encuesta de Condiciones de Vida de 2025 señala que el 41% de los hogares con menos ingresos consideraba necesarias mejoras de eficiencia energética en su vivienda, frente al 25,3% de los hogares con mayor renta. Entre los propietarios que no acometían esas obras, el 76,2% señalaba el precio como principal obstáculo.

Un pequeño colchón de liquidez no resuelve la pobreza energética, pero puede evitar que un pico estacional termine pagándose con deuda. Para los hogares que sí tienen margen para apartar algo cada mes, conviene comparar dónde guardarlo; esta guía de Finantres sobre cuentas de ahorro explica qué aspectos revisar sin confundir el ahorro financiero con una solución al problema de fondo.

El código postal también decide cuánto calor se soporta

El informe identifica 39 municipios prioritarios donde coinciden renta baja, viviendas deficientes y una exposición elevada al calor. En las ciudades densas, el problema se agrava por la escasez de zonas verdes. L’Hospitalet de Llobregat dispone de 4,2 metros cuadrados de verde urbano por habitante, Santa Coloma de Gramenet de 5,3 y Badalona de 7,9, muy por debajo de la mediana provincial de 28,5.

Por eso, reducir la brecha no consiste únicamente en repartir aparatos. IDRA considera el aire acondicionado una herramienta necesaria, pero insuficiente, y propone combinar el acceso a refrigeración eficiente con rehabilitación de viviendas, refugios climáticos, más verde urbano y apoyo específico a personas mayores, dependientes, enfermos crónicos y hogares en precariedad energética. Son propuestas del informe, no ayudas ya convocadas.

El Gobierno aprobó el 17 de febrero la Estrategia Nacional contra la Pobreza Energética 2026-2030, que pretende pasar de una respuesta principalmente asistencial a otra más estructural, basada en rehabilitación, eficiencia y energías renovables. En los bloques de pisos, estas actuaciones suelen requerir acuerdos y presupuesto común; esta guía para organizar las finanzas de una comunidad de vecinos puede ayudar con la operativa bancaria, pero las obras y subvenciones deben comprobarse con técnicos y administraciones competentes.

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Qué puede revisar ahora un hogar vulnerable

Quien ya tenga aire acondicionado, pero tema no poder asumir la factura, puede comprobar si cumple las condiciones del bono social eléctrico. Hasta el 31 de diciembre de 2026, el descuento es del 42,5% para consumidores vulnerables y del 57,5% para vulnerables severos. No es automático: exige tener PVPC en la vivienda habitual, cumplir requisitos personales, familiares y de renta, y solicitarlo a una comercializadora de referencia. Además, el descuento está sujeto a límites de consumo y no paga la compra ni la instalación del aparato.

También conviene revisar el uso sin poner en riesgo la salud. El IDAE considera suficiente una temperatura de 26 grados o superior con ropa adecuada, aconseja ventilar de noche o a primera hora, bajar toldos y persianas, limpiar los filtros y no fijar el termostato más bajo de lo normal, porque la casa no se enfriará antes. Un ventilador de techo puede mejorar la sensación térmica con un consumo reducido, aunque no sustituye a la refrigeración cuando existe riesgo sanitario.

La clave está en no tratar el calor como una factura más. Las personas mayores, enfermas o dependientes deben priorizar su protección y consultar los avisos sanitarios y los servicios sociales de su municipio. Antes de contar con una ayuda, conviene confirmar si existe, a quién se dirige, qué plazo tiene y si requiere solicitud. La desigualdad no está solo en comprar un aparato: también está en poder utilizarlo cuando más falta hace.

Esta noticia ha sido elaborada por Álvaro Ortega López

Álvaro Ortega López

Álvaro Ortega López

Especialista

Más del autor

Especialista en fiscalidad, impuestos e inversiones en España.

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