Qonto está aprovechando el nuevo calendario de facturación para empujar su software de facturación electrónica en España. En su web presenta la herramienta como una solución “conforme” para la factura electrónica obligatoria y la vincula con VeriFactu, la Ley Antifraude y la Ley Crea y Crece. También recuerda que la factura electrónica obligatoria llegará de forma escalonada para pymes y autónomos.
Para una empresa pequeña, un autónomo societario o un profesional que ya está revisando cómo facturar en 2026, la tentación es sencilla: cambiar cuanto antes de programa y quitarse el problema de encima. Pero la pregunta importante no es solo qué herramienta usar, sino desde cuándo estás obligado y qué tareas nuevas trae esa factura electrónica.
La fecha clave no es la del anuncio, sino la orden de Hacienda
Qonto señala en una de sus guías que la factura electrónica B2B sería obligatoria desde el 1 de enero de 2027 para empresas y desde el 1 de julio de 2027 para autónomos. Ese mensaje puede servir como referencia comercial, pero la empresa no debería tomar ninguna fecha como definitiva sin contrastarla con el BOE y la Agencia Tributaria.
El Real Decreto 238/2026 ya está publicado y entró en vigor el 20 de abril de 2026, pero su aplicación efectiva queda diferida: 12 meses para quienes hayan superado los 8 millones de euros de volumen de operaciones y 24 meses para el resto, contados desde la entrada en vigor de la orden ministerial que desarrollará la solución pública de facturación electrónica.
La propia Agencia Tributaria mantiene ese mismo enfoque: el plazo empieza a contar desde la orden ministerial prevista para regular la solución pública. También indica que esa solución pública deberá estar disponible al menos dos meses antes de la primera aplicación efectiva.
Dicho de forma práctica: antes de cambiar tu facturación por la Ley Crea y Crece, verifica si ya se ha publicado la orden de Hacienda y en qué tramo estás. No es lo mismo una sociedad que factura más de 8 millones que una microempresa, un freelance o un autónomo que emite pocas facturas al mes.
La obligación no acaba al emitir la factura
La Ley Crea y Crece modificó la Ley 56/2007 para obligar a empresarios y profesionales a expedir, remitir y recibir facturas electrónicas en sus relaciones con otros empresarios y profesionales. Además, emisor y destinatario deberán proporcionar información sobre los estados de la factura.
Este detalle es el que muchas empresas pueden pasar por alto. La factura electrónica no va solo de dejar de mandar un PDF. El reglamento introduce información sobre aceptación, rechazo, pago completo y fecha efectiva de pago. En determinados casos, esa información deberá remitirse en un plazo máximo de cuatro días naturales, excluyendo sábados, domingos y festivos nacionales.
Para un pequeño negocio, esto cambia la gestión diaria. Si hoy facturas, envías un PDF y esperas a que el cliente pague, mañana podrías necesitar una herramienta que deje rastro, comunique estados y se entienda con la solución pública o con otras plataformas privadas.

Qué debe mirar una empresa antes de mover su facturación a Qonto
Qonto ofrece facturación, control de gastos, pagos, conciliación e integración contable dentro de su ecosistema. Eso puede ser cómodo para una empresa que quiera centralizar la gestión financiera, pero centralizar no siempre significa simplificar si no se revisan condiciones, costes y obligaciones.
Antes de cambiar, conviene comprobar tres cosas. La primera es si el proveedor permitirá cumplir la factura electrónica B2B en formato estructurado y con interoperabilidad real. La segunda es si cubrirá también los estados de la factura: aceptación, rechazo, pago e impago. La tercera es el coste total: plan mensual, usuarios incluidos, límites, integraciones, soporte y posibles cambios de tarifa.
Si el cambio de facturación viene acompañado de una revisión de cuenta profesional, puede tener sentido comparar también los mejores neobancos para empresas o revisar qué ofrecen los mejores bancos para autónomos. No por cambiar de software hay que mover toda la operativa bancaria, y no por tener una cuenta digital encaja automáticamente con todos los negocios.
La letra pequeña está en el flujo completo de cobro
La factura electrónica nace con un objetivo claro: mejorar la trazabilidad, reducir costes de transacción y obtener información fiable sobre los plazos reales de pago. El Gobierno también la vincula con la lucha contra la morosidad, uno de los problemas que más caja consume en empresas pequeñas.
Para el autónomo y la pyme, eso puede ser positivo si ayuda a cobrar mejor y a controlar facturas pendientes. Pero también puede añadir trabajo si el negocio no prepara bien su proceso: quién emite, quién valida, quién informa del pago, quién habla con la gestoría y qué pasa cuando el cliente rechaza una factura.
La clave está en no mirar solo el botón de “crear factura”. Hay que mirar el circuito completo: emisión, recepción, estados, pago, conciliación, acceso de la gestoría y conexión con Hacienda. Para sociedades pequeñas, también puede ser útil revisar opciones de bancos para pequeñas empresas si la facturación se va a integrar con cobros, tarjetas, pagos a proveedores y control de caja.
El cambio no exige correr, pero sí exige prepararse. La empresa que vaya a cambiar su facturación por Qonto o por cualquier otra herramienta debería verificar primero la fecha oficial que le aplica y después confirmar que el sistema cubre no solo la factura, sino también los estados y la comunicación con la solución pública.









