El último dato del INE vuelve a poner presión sobre una partida que muchas pymes no pueden mover de un mes para otro: el coste de tener plantilla. El coste laboral por hora trabajada subió un 4,8% interanual en el segundo trimestre de 2026, según el Índice de Coste Laboral Armonizado publicado el 8 de septiembre de 2026. Corregido de efectos estacionales y de calendario, el aumento fue del 4,2%.
No es una subida aislada. El coste por hora encadena 20 trimestres al alza, es decir, cinco años de incrementos interanuales. Para una gran empresa puede ser una línea más del presupuesto. Para un comercio, una clínica, una empresa de servicios o un autónomo con empleados, puede ser la diferencia entre mantener margen o trabajar más para ganar lo mismo.
Qué dice el nuevo dato del INE
El ICLA mide el coste laboral por hora trabajada y permite comparar la evolución de salarios y otros costes laborales. El propio INE explica que incluye sueldos y salarios, pero también otros costes, como cotizaciones sociales a cargo de la empresa y percepciones no salariales.
Ese matiz es importante. La subida no está solo en el sueldo que ve el trabajador en la nómina. En datos corregidos, el coste salarial creció un 4,2% y los otros costes aumentaron un 4,3% en tasa anual. En la serie sin corregir, el coste salarial subió un 4,7% y los otros costes un 4,8%.
Para una pyme, la consecuencia práctica es clara: no basta con revisar el salario bruto. Hay que mirar el coste empresa completo, porque la nómina real incluye cotizaciones, complementos, pagas extra, bajas, horas no trabajadas, sustituciones y posibles atrasos de convenio.
La primera cuenta no es el sueldo bruto
El dato mensual más reciente de la Encuesta Trimestral de Coste Laboral del INE situó el coste laboral medio en el primer trimestre de 2026 en 3.278,01 euros por trabajador y mes. De esa cifra, 2.403,80 euros correspondían a coste salarial y 874,21 euros a otros costes. Las cotizaciones obligatorias a la Seguridad Social, principal componente de esos otros costes, crecieron un 4,5%.
Ahí es donde muchas pymes deberían hacer números. Si el presupuesto solo contempla “lo que cobra el empleado”, la empresa puede quedarse corta. La factura real está en el coste total por puesto: sueldo, Seguridad Social, pagas extra, complementos, variables, horas extra, bajas y coste de reemplazo si la organización necesita cubrir turnos.
También pesa el SMI. En 2026 quedó fijado en 1.221 euros mensuales en 14 pagas, con una cuantía anual de 17.094 euros, y efectos desde el 1 de enero hasta el 31 de diciembre de 2026. Esto no afecta igual a todos los negocios, pero sí obliga a revisar escalas salariales, convenios y contratos cercanos al mínimo.

Cotizaciones, pagas extra y horas: las partidas que más conviene mirar
La clave está en la letra pequeña de la nómina. En 2026, el Mecanismo de Equidad Intergeneracional se aplica con un tipo del 0,90% sobre la base de cotización por contingencias comunes, del que 0,75% corre a cargo de la empresa y 0,15% del trabajador. No es la partida más grande, pero suma dentro de una factura laboral que ya venía creciendo.
El segundo trimestre, además, tiene un efecto que muchos negocios conocen bien: las pagas extraordinarias. El INE señala que, sin corregir calendario ni estacionalidad, el coste laboral aumentó un 6,1% frente al trimestre anterior, fundamentalmente por el mayor peso de los pagos extraordinarios. Para una pyme, esto no es estadística: es caja. Si las ventas no acompañan justo cuando sube la nómina, la tensión se nota.
Por eso conviene revisar calendario de pagas, provisiones mensuales, turnos, horas extra y absentismo. Si se trabajan menos horas efectivas o se cubren bajas con más horas de otros empleados, el coste por hora real sube aunque el salario mensual parezca controlado.
Qué debería recalcular ahora una pyme
La revisión no debería empezar por recortar, sino por saber cuánto cuesta de verdad cada puesto. Una pyme con empleados necesita tener claro el coste empresa mensual, el coste por hora efectiva, el peso de las cotizaciones, el impacto de las pagas extra y el margen que deja cada servicio, mesa, proyecto o venta.
También toca mirar precios y cobros. Si los costes laborales suben y la empresa no puede trasladarlo todo al cliente, el margen se estrecha. En negocios que cobran mucho con tarjeta, una comisión pequeña repetida muchas veces deja de ser pequeña; por eso puede tener sentido comparar también el coste de los mejores TPVs si el peso de los pagos electrónicos es relevante.
La liquidez manda. Antes de contratar, renovar plantilla o asumir más horas, conviene tener ordenada la cuenta del negocio, los cobros y la reserva para nóminas. Quienes estén revisando su operativa bancaria pueden comparar opciones en la guía de mejores bancos para pequeñas empresas y, si mantienen saldos de tesorería, valorar si una de las mejores cuentas remuneradas para empresas ayuda a no tener dinero parado sin revisar condiciones.
El mensaje de fondo es sencillo: la subida de los costes laborales no se arregla mirando solo la nómina. Hay que recalcular el coste completo, comprobar márgenes y evitar que la empresa descubra tarde que vender más no siempre significa ganar más.









