La cifra procede de una encuesta realizada por Beruby para Amazon y difundida este 4 de septiembre de 2026. El dato no significa que dos tercios de los españoles compren habitualmente de segunda mano, sino que ese porcentaje de los participantes afirma haberlo hecho alguna vez a través de particulares, tiendas o empresas especializadas.
El estudio también recoge un cambio de percepción. Más del 90% de los encuestados considera que comprar productos usados está mejor visto que hace unos años y el 73% cree que esta práctica está cada vez más normalizada. Para el bolsillo, el interés está en que cada vez más consumidores contemplan el producto usado como una alternativa al nuevo, aunque eso no garantice por sí solo un ahorro.
La vuelta al cole pone el ahorro en primer plano
La encuesta aterriza esa tendencia en uno de los momentos de mayor desembolso para muchas familias: la vuelta al cole. El 51,5% de los consultados cree que gastará más y el 67% percibe una subida de precios. Además, el 74% considera que comprar productos de segunda mano podría reducir en más de un 20% el gasto total de este periodo.
Ese último porcentaje exige prudencia. Es una expectativa declarada por los encuestados, no una medición del ahorro real de cada familia. La diferencia final dependerá del artículo, de su estado, del precio de un producto nuevo comparable, de posibles gastos de envío y de cuánto tiempo pueda seguir utilizándose.
Los libros de texto encabezan los productos que más consumidores estarían dispuestos a adquirir usados o reacondicionados, con un 87,2%. Les siguen el mobiliario de estudio, con un 75,6%, y dispositivos electrónicos como tabletas u ordenadores, con un 73,7%. Los instrumentos musicales alcanzan el 63,5% y el material deportivo, el 59,5%.
Comprar más barato no siempre significa ahorrar más
La clave está en comparar el coste total, no solo la etiqueta. Un ordenador usado puede costar menos, pero el estado de la batería, los accesorios incluidos, la pantalla o una reparación próxima pueden cambiar por completo la cuenta. Lo mismo sucede si aparecen gastos de transporte o el producto tiene una vida útil mucho menor.
La propia encuesta muestra qué preocupa a los compradores. El 52% señala la garantía como un factor que refuerza la confianza; el 42%, disponer de una descripción detallada del estado; el 38%, que exista una revisión profesional; y el 31%, contar con opciones de devolución. Son precisamente algunos de los puntos que conviene comprobar antes de pagar.
Comprar usado es una decisión para reducir un gasto concreto. Si ese menor desembolso deja margen en el presupuesto, el paso siguiente es distinto: decidir qué hacer con ese dinero. Para ello pueden consultarse las guías de Finantres sobre las mejores cuentas de ahorro o los bancos que dan más intereses por tus ahorros.

La garantía cambia según quién venda el producto
No es lo mismo comprar a una empresa que a un particular. En España, cuando un profesional vende un producto de segunda mano a un consumidor, ambas partes pueden pactar un periodo de responsabilidad inferior a los tres años establecidos con carácter general para los bienes, pero nunca puede ser inferior a un año desde la entrega.
También importa cómo se realiza la compra. En las operaciones a distancia con un profesional existe, con carácter general y salvo las excepciones previstas legalmente, un plazo de 14 días naturales para ejercer el derecho de desistimiento. Los productos adquiridos a particulares, en cambio, no están cubiertos por ese mismo régimen de garantía de consumo.
Por eso, cuando se compra a través de una plataforma o marketplace conviene comprobar quién figura realmente como vendedor y conservar el anuncio, la descripción del producto, los mensajes y el justificante de pago. La diferencia entre un vendedor profesional y uno particular puede resultar más importante que unos pocos euros de rebaja.
La encuesta coincide con una campaña comercial de Amazon
Los datos fueron encargados por Amazon a Beruby y se han publicado coincidiendo con la segunda edición de sus Días de Ofertas de Segunda Mano, anunciados hasta el 10 de septiembre. Ese contexto comercial no invalida los resultados, pero sí aconseja interpretarlos sabiendo quién ha encargado el estudio y en qué momento se difunde.
La idea práctica para el consumidor es sencilla: la segunda mano puede reducir el desembolso, pero el ahorro real se comprueba producto a producto. El precio nuevo comparable, el estado, la identidad del vendedor, la garantía, las devoluciones, los portes y la vida útil esperada son datos más útiles que limitarse a mirar el porcentaje de descuento.









