El dato procede del estudio “Viviendas compartidas en España en 2026” de Fotocasa, publicado el 3 de septiembre y elaborado a partir de su Índice Inmobiliario. La media ha pasado de 510 euros mensuales en julio de 2025 a 505 euros en julio de 2026. Son apenas cinco euros menos al mes, unos 60 euros al año si esa diferencia se mantuviera durante doce meses.
Conviene no leer ese 1,1% como un giro completo del mercado. El Índice Inmobiliario Fotocasa analiza la evolución de los precios a partir de los inmuebles anunciados en el portal, por lo que refleja precios de oferta y no necesariamente la renta final firmada. Además, el estudio mide el alquiler de habitaciones en general: afecta especialmente a estudiantes y jóvenes, pero también a trabajadores y otros perfiles que comparten vivienda.
La bajada nacional no se nota en la mayoría de ciudades
La media española retrocede, pero la fotografía territorial va en otra dirección. Fotocasa registra subidas interanuales en 13 de las 17 comunidades autónomas. Solo Cataluña (-1,1%), La Rioja (-1,3%), País Vasco (-1,6%) y Andalucía (-2,8%) presentan descensos.
La misma tensión aparece al bajar al nivel municipal. En 54 de las 67 ciudades con variación interanual disponible, el precio medio de las habitaciones sube respecto al año anterior. Es decir, la caída del promedio nacional convive con encarecimientos en aproximadamente ocho de cada diez ciudades estudiadas.
Para un estudiante que busca alojamiento, la consecuencia práctica es importante: 505 euros es una referencia nacional, no un presupuesto válido para cualquier ciudad. La diferencia puede ser muy grande según el municipio e incluso según el distrito, de modo que el precio de la zona concreta importa bastante más que la media española.
Madrid y Barcelona siguen muy por encima de la media
Las diferencias por ubicación son amplias. En julio, Baleares registra una media de 622 euros por habitación; Cataluña, 611 euros; la Comunidad de Madrid, 605 euros; y País Vasco, 574 euros. En el extremo contrario aparecen Extremadura, con 260 euros; Castilla-La Mancha, con 307 euros; y Castilla y León, con 329 euros.
En las dos grandes capitales la presión es todavía mayor. Barcelona alcanza 632 euros mensuales de media y Madrid, 629 euros. Fotocasa señala además que ningún distrito de Barcelona baja de 550 euros: Nou Barris, el más económico de los diez analizados, se sitúa en 576 euros. En Madrid, nueve distritos superan los 600 euros, con Chamartín en 714 euros.
Tampoco desplazarse fuera del centro garantiza encontrar precios bajos. Sant Cugat del Vallès alcanza los 706 euros mensuales y Villanueva de la Cañada, 667 euros. La ubicación puede cambiar el presupuesto en cientos de euros, por lo que comparar únicamente la media de una comunidad autónoma puede quedarse corto.

Qué debería revisar un estudiante antes de cerrar una habitación
El primer dato que conviene mirar no es el 1,1%, sino cuánto costará realmente vivir en esa habitación cada mes. Una renta anunciada puede no representar todo el desembolso. Antes de comprometerse, interesa comprobar por escrito qué suministros están incluidos, qué otros pagos se han pactado, qué garantías se exigen, cuánto dura el acuerdo y qué condiciones existen para dejar la habitación.
También cuenta el desplazamiento. Una habitación más barata lejos de la universidad puede reducir el alquiler y, al mismo tiempo, elevar el gasto en transporte. La comparación útil es la del presupuesto completo: habitación, suministros no incluidos, transporte y otros gastos periódicos vinculados a la vivienda. Para quienes empiezan a organizar también sus pagos cotidianos, puede servir de apoyo revisar qué costes tiene una cuenta para estudiantes y evitar que pequeñas comisiones se sumen a un presupuesto ya ajustado.
La bajada del 1,1% es positiva, pero todavía resulta demasiado pequeña para hablar de un alquiler compartido claramente más asequible. El dato que más importa sigue estando en el mapa: dónde está la habitación y cuánto cuesta realmente mantenerla cada mes. Cinco euros menos de media sirven de poco si aparecen gastos adicionales que no estaban en el primer precio.









