Las cifras se conocieron el 27 de julio de 2026, pero corresponden al cuarto trimestre de 2025. Proceden de la Estadística del Mercado de Alquiler (EMAL), que utiliza las fianzas depositadas para analizar las rentas de los contratos libres dados de alta y de los que siguen vigentes en Euskadi. Por tanto, no son una fotografía del precio anunciado actualmente en los portales inmobiliarios.
Bizkaia supera a Gipuzkoa en los nuevos contratos
La renta media de entrada en Bizkaia pasó de 890,7 a 909,4 euros mensuales, un incremento del 2,1% durante el último trimestre de 2025. En Gipuzkoa ocurrió lo contrario: la media de los nuevos contratos bajó un 3,5%, hasta 894,1 euros. Es la primera vez desde 2016 que Bizkaia queda por encima de Gipuzkoa en este indicador.
La diferencia entre ambos territorios es de 15,3 euros al mes. En términos puramente aritméticos, supone 183,6 euros en un año. Sin embargo, esa cuenta no significa que dos viviendas comparables cuesten exactamente esa cantidad de más: la media mezcla municipios, superficies, estados de conservación y características distintas.
La evolución tampoco ha sido uniforme dentro de cada territorio. Bilbao, Barakaldo y Getxo registraron subidas en las rentas de los nuevos contratos. En Gipuzkoa bajaron un 3,7% en Donostia-San Sebastián, un 4,1% en Errenteria, un 3% en Irun y un 0,6% en Lasarte-Oria. En Donostia, la renta media de entrada quedó en 1.131,9 euros, todavía claramente por encima de la media territorial.
El dato no significa que todos los alquileres de Bizkaia sean más caros
La clave está en saber qué se está comparando. Los 909,4 euros corresponden a contratos nuevos registrados durante un trimestre, no a todo el parque de alquiler ni al recibo que pagan actualmente todas las personas inquilinas de Bizkaia.
Euskadi terminó 2025 con 86.522 contratos de alquiler libre vigentes, un 2,4% más que un año antes y el mayor volumen de la serie. Bizkaia concentraba 42.927 contratos activos; Gipuzkoa, 31.351; y Álava, 12.244. La renta media del conjunto de contratos vigentes en Euskadi era de 801,4 euros, mientras que la de los nuevos contratos alcanzaba 885,5 euros.
Tampoco conviene atribuir toda la diferencia territorial a una única medida. Gipuzkoa empezó a aplicar plenamente su índice de referencia en las zonas tensionadas en octubre de 2025. En Bizkaia, estas herramientas entraron en funcionamiento durante 2026, por lo que los datos ahora conocidos reflejan una situación anterior a su despliegue completo. El propio Gobierno Vasco ha pedido esperar antes de convertir el resultado de un trimestre en una tendencia consolidada.

Qué debe revisar quien busque vivienda ahora
Una media territorial sirve para entender la dirección del mercado, pero no determina cuánto debería costar un piso concreto. Antes de firmar, conviene comprobar el municipio, la superficie, el estado de la vivienda, si está amueblada, la duración del contrato y qué gastos se suman a la renta anunciada.
También hay que separar el alquiler de otros pagos: suministros, garaje, trastero, comunidad o servicios añadidos. En los arrendamientos de vivienda habitual, los gastos de gestión inmobiliaria y formalización del contrato corresponden al arrendador. Consumo ha advertido además sobre el cobro de comisiones o la imposición de servicios no solicitados a las personas inquilinas.
El desembolso inicial puede pesar tanto como la mensualidad. Hay que prever la fianza, la primera renta y los posibles costes de mudanza o alta de suministros. En hogares que comparten estos pagos, una cuenta conjunta puede facilitar su control. Separar previamente la fianza y otros gastos en una cuenta de ahorro también puede ayudar a ordenar el presupuesto, aunque ninguna de estas herramientas reduce por sí sola el precio del alquiler.
El dato de Bizkaia es una señal relevante para quien entra ahora en el mercado, pero no debe utilizarse como precio de referencia automático. Lo prudente es comparar viviendas similares, consultar el índice aplicable al municipio y revisar el contrato completo antes de entregar dinero.









