Hacienda estrecha el foco sobre actividades económicas
El último balance de control tributario de la Agencia Tributaria confirma algo que muchos autónomos ya notan en la práctica: Hacienda cruza más datos, mira más operaciones y selecciona mejor los expedientes. En 2025 realizó más de dos millones de actuaciones de control y, dentro de las actuaciones de comprobación, el apartado de control de actividades económicas alcanzó las 775.229 actuaciones, un 6,7% más que en 2024.
El dato más directamente conectado con autónomos, pymes y pequeños negocios está en el control extensivo de actividades económicas: 604.000 actuaciones en 2025, por un importe de 1.515 millones de euros, también un 6,4% más que el año anterior. La Agencia explica que este control se centra en contribuyentes que desarrollan actividades económicas en IRPF, IVA e Impuesto sobre Sociedades y presentan mayor riesgo fiscal.
Traducido al día a día: Hacienda no solo mira grandes empresas. También revisa descuadres de IVA, gastos deducidos, ingresos declarados, retenciones, sociedades pequeñas y actividades profesionales. Para un autónomo, una comprobación no siempre significa fraude. Muchas veces empieza por una diferencia de datos, una factura mal registrada, una devolución de IVA que llama la atención o un gasto que no encaja.
Qué revisar antes de que llegue el requerimiento
Lo primero es tener bajo control lo básico: facturas emitidas, facturas recibidas, libros registro, extractos bancarios, cobros por TPV, pagos en efectivo y declaraciones presentadas. En una comprobación, el problema no suele estar solo en pagar más o menos, sino en poder demostrar lo declarado.
El IVA merece una revisión especial. Conviene comprobar que las cuotas soportadas que se han deducido tienen factura completa, que el proveedor existe, que el gasto está relacionado con la actividad y que los importes cuadran con los modelos presentados. Hacienda también ha puesto el foco en la facturación irregular: en 2025 detectó este tipo de situaciones en 1.369 expedientes, con 296 millones de euros regularizados, un 35,7% más.
En negocios con muchos cobros pequeños, también hay que mirar el TPV. No porque pagar con tarjeta sea sospechoso, sino porque los cobros bancarios, los cierres del datáfono y la facturación deben contar la misma historia. Quien esté revisando sus sistemas de cobro puede apoyarse en comparativas como la de mejores TPVs, pero aquí la prioridad no es elegir proveedor: es que ventas, banco y contabilidad no vayan cada uno por su lado.

La carta de Hacienda: el plazo empieza antes de lo que muchos creen
Una carta de Hacienda no debe meterse en un cajón. La Agencia Tributaria recuerda que en los procedimientos de comprobación limitada se solicita la documentación necesaria y, antes de dictar resolución o liquidación, puede abrirse un plazo de diez días para alegaciones. Además, el procedimiento de comprobación limitada tiene un plazo de resolución de seis meses.
La parte delicada está en las notificaciones electrónicas. La AEAT explica que se pueden consultar desde su sede electrónica o desde la DEHú, y que la notificación se entiende producida cuando se accede al contenido o, si no se accede, por el transcurso de 10 días naturales desde su puesta a disposición. Es decir: no verla no evita el problema.
Para una sociedad limitada, una pyme o un autónomo obligado a relacionarse electrónicamente con la Administración, esto tiene impacto directo en caja y tranquilidad. Puedes perder días de respuesta sin haber abierto el documento. Por eso conviene tener activados avisos, revisar el buzón electrónico y dejar claro quién se encarga de mirar las notificaciones cuando el titular está de viaje, enfermo o simplemente desbordado.
Los puntos que más problemas pueden dar al autónomo
El primer punto es deducir gastos sin prueba suficiente. No basta con que el gasto “sea lógico”. Hace falta factura, relación con la actividad y coherencia con el tipo de negocio. Un ordenador puede estar claro para un diseñador freelance; un gasto de combustible puede ser más discutible si no se puede justificar el uso profesional.
El segundo es no cuadrar ingresos. Hacienda está prestando atención a ventas ocultas y economía sumergida. En 2025 se desarrollaron 3.545 actuaciones inspectoras con descubrimiento de ventas ocultas, un 37% más, y se computaron cuotas por 439 millones de euros. La mayoría de esas actuaciones pertenecen al control de actividades económicas.
El tercero es mezclar demasiado la economía personal y la del negocio. Una cuenta separada no soluciona todos los problemas fiscales, pero ayuda a ordenar cobros, pagos y justificantes. Antes de cambiar de entidad, eso sí, conviene mirar comisiones, transferencias, tarjetas y condiciones; una referencia útil es la guía de mejores bancos para autónomos, siempre comparando con el uso real del negocio.

Qué hacer ahora sin caer en el pánico
La mejor defensa no empieza cuando llega el requerimiento. Empieza antes, con una revisión ordenada de los últimos trimestres: IVA declarado, IRPF, Sociedades si procede, facturas pendientes, gastos deducidos, ingresos bancarios y documentación de operaciones relevantes.
Si llega una notificación, la reacción correcta no es contestar deprisa ni enviar papeles sin criterio. Primero hay que leer qué pide exactamente Hacienda, qué ejercicio revisa, qué impuesto afecta y cuál es el plazo. La propia AEAT indica que, al contestar un requerimiento, debe revisarse el contenido para asegurarse de usar la vía correcta y permite aportar documentación mediante su sede, incorporando los archivos y obteniendo justificante de registro.
Para una pequeña empresa, también importa tener ordenada la relación entre banco, facturación y gestión diaria. Si el negocio está creciendo o tiene más movimientos, comparar opciones como bancos para pequeñas empresas puede ayudar a separar mejor operativa, cobros y pagos. Pero el punto fiscal es otro: lo que se declara debe poder probarse.
La noticia no es que todos los autónomos vayan a recibir una carta mañana. La noticia es que Hacienda tiene más datos, más actuaciones y más capacidad para detectar incoherencias. Para el autónomo, el coste real de una comprobación no está solo en la posible liquidación: también está en el tiempo, la documentación, el asesoramiento y la tensión de no tener los papeles preparados.









