El rechazo a trabajar hasta los 70 no es un detalle menor
El informe de Funcas cifra en el 87% el rechazo a elevar progresivamente la edad de jubilación hasta los 70 años para garantizar el sistema de pensiones. La encuesta se realizó entre el 20 de mayo y el 5 de junio de 2026 a 1.127 personas de nacionalidad española, de entre 18 y 75 años.
La clave está en el matiz: no se trata de una medida aprobada por el Gobierno ni de un cambio inmediato de la Seguridad Social. Es una pregunta de encuesta sobre una posible reforma. Pero la respuesta revela una resistencia social muy clara a que la solución pase por trabajar más años.
Hoy, según la Seguridad Social, en 2026 la edad ordinaria de jubilación es de 66 años y 10 meses para quienes no alcancen 38 años y 3 meses cotizados. Quienes sí lleguen a esa cotización pueden jubilarse a los 65. A partir de 2027, la edad general será de 67 años, salvo para quienes acrediten 38 años y 6 meses o más.
La preocupación por el sistema convive con el rechazo a las reformas
La misma encuesta muestra que el debate no se puede reducir a “nadie quiere cambiar nada”. Funcas señala que el 68% de los encuestados cree que el pago de las pensiones se convertirá pronto en un problema importante para la economía.
También hay desconfianza entre quienes todavía no están jubilados. El 79% de las personas no retiradas, no jubiladas ni dedicadas exclusivamente a las labores del hogar considera que las reformas hechas hasta ahora no serán suficientes para asegurar el pago de las pensiones que recibirán cuando se jubilen.
Ahí aparece la contradicción central: muchos ciudadanos ven venir nuevas reformas, pero rechazan las más visibles cuando implican más años de trabajo, más cotizaciones o nuevos impuestos. Para quien se acerca al retiro, esto no cambia hoy su pensión, pero sí refuerza una idea práctica: conviene revisar cuanto antes la edad ordinaria aplicable, los años cotizados y la pensión estimada. En Finantres, esta lógica conecta con la importancia de entender el horizonte temporal de tus decisiones financieras antes de llegar a la jubilación.

Qué significa para futuros jubilados y pensionistas actuales
Para los pensionistas actuales, la encuesta no implica una modificación de su prestación. No cambia la pensión contributiva, la pensión mínima, la pensión máxima ni las pagas ordinarias. Tampoco altera las reglas de viudedad, incapacidad o pensiones no contributivas.
Para los trabajadores que aún no se han jubilado, el mensaje es distinto. La edad legal ya está en la fase final del calendario aprobado hace años y llegará a los 67 en 2027 para quienes no acrediten carreras largas de cotización. Por eso, hablar de los 70 años toca una fibra sensible: no es solo una cifra, es la percepción de que el retiro puede alejarse todavía más.
La encuesta también recoge que el 70% considera demasiado alta la edad de jubilación legal de 67 años prevista a partir del próximo año. Ese dato ayuda a entender por qué una subida hasta los 70 genera tanto rechazo. No es solo una discusión técnica sobre sostenibilidad, sino una preocupación sobre salud, empleo, desgaste laboral y capacidad real de seguir trabajando.
La decisión clave sigue estando en la vida laboral
La lectura útil para el lector no es sacar una conclusión alarmista sobre el futuro de las pensiones. La lectura útil es más concreta: cada trabajador debería saber cuántos años tiene cotizados, qué edad ordinaria le corresponde y qué impacto tendría adelantar o retrasar el retiro.
La Seguridad Social dispone de un simulador para estimar la futura jubilación con los datos disponibles de cada ciudadano. No sustituye el asesoramiento personalizado, pero ayuda a responder tres preguntas básicas: cuándo podría jubilarse una persona, cuánto podría cobrar de forma aproximada y cómo variaría la cuantía si adelanta o demora la jubilación.
En paralelo, quien quiera complementar su pensión pública debe hacerlo con prudencia y sin confundir herramientas. Un plan de pensiones puede formar parte de la planificación de algunas personas, pero no sustituye el cálculo de la pensión pública ni convierte en buena una decisión que no encaje con edad, ingresos, liquidez y perfil de riesgo. Y para quienes ya cobran prestación, revisar las cuentas pensión puede ser útil solo desde una lógica práctica: comisiones, operativa diaria y comodidad, no como solución al debate del sistema.
El rechazo a jubilarse a los 70 no cambia por sí solo ninguna norma. Pero sí deja una advertencia clara: el debate de las pensiones no se resolverá solo con cifras agregadas. Para cada trabajador, lo importante sigue siendo conocer su vida laboral, comprobar sus años cotizados y preparar el retiro con datos propios, no con titulares.









