SABIC mueve ficha en La Aljorra: empleo, compra pendiente y dudas para Cartagena

SABIC ha vuelto a reunirse con representantes de La Aljorra y Lobosillo para hablar de su futuro mientras sigue pendiente la venta de parte del negocio a Mutares. El mensaje ha sido de continuidad, pero la pregunta importante para Cartagena sigue abierta: qué pasará con el empleo, los proveedores y la actividad industrial.
Complejo industrial de SABIC en La Aljorra Cartagena
Complejo industrial de SABIC en La Aljorra Cartagena

Qué ha contado SABIC a los vecinos

La compañía ha celebrado en las últimas semanas encuentros con la Junta Vecinal de La Aljorra y con el Panel Público Asesor, un órgano en el que participan asociaciones vecinales, colectivos sociales y entidades del entorno rural. La dirección del complejo industrial, encabezada por Mahue Sánchez, trasladó información sobre la situación de la empresa, proyectos en marcha y retos de los próximos años.

El punto delicado es que no hubo novedades concretas sobre la operación de venta. SABIC habló de normalidad, continuidad y canales de comunicación abiertos, pero no despejó la gran incógnita que tienen trabajadores, vecinos y empresas auxiliares: si el nuevo dueño mantendrá la actividad industrial en La Aljorra y en qué condiciones.

La empresa también expuso avances en proyectos de descarbonización, entre ellos la planta solar instalada en el complejo, a la que atribuye una reducción cercana a 50.000 toneladas de CO₂, además de programas vinculados a salud laboral y bienestar de la plantilla. Ese dato es relevante, pero no sustituye a lo que más pesa ahora en la economía local: empleo, producción y continuidad industrial.

La compra de Mutares todavía no cierra todas las dudas

La operación de fondo es la venta del negocio de termoplásticos de ingeniería de SABIC en América y Europa a Mutares. Según la comunicación oficial de la compradora, el acuerdo tiene un valor de empresa de 450 millones de dólares, afecta a un negocio con unos 2.900 empleados a tiempo completo y ocho instalaciones productivas, y su cierre está previsto para la segunda mitad de 2026, sujeto a aprobaciones habituales.

SABIC también confirmó que dentro del perímetro vendido está Cartagena, junto a plantas en Estados Unidos, México, Brasil y Países Bajos. La operación forma parte de una desinversión más amplia con la que la multinacional saudí quiere concentrar recursos en negocios donde considera que tiene más ventaja competitiva.

Para el lector, la clave no es solo quién compra a quién. Una adquisición puede dar tamaño al comprador, pero también obliga a integrar plantas, equipos, contratos, clientes y costes. En una industria como la química y los plásticos de ingeniería, eso puede acabar afectando a empleo, proveedores, transporte, inversión futura y capacidad real de competir.

Mutares presenta la compra como la base de un nuevo segmento de químicos y materiales. Pero para La Aljorra lo importante no es el nombre del segmento, sino si esa nueva estructura convierte a Cartagena en una pieza estratégica o en un activo pendiente de ajuste. Esa diferencia es la que marcará el impacto en familias, comercios, autónomos y pymes de la zona.

Camiones de Campillo Palmera operador murciano incorporado por Ontime.
Te puede interesar: Ontime toma control de Campillo Palmera: qué cambia para empleo y logística en Murcia

Por qué La Aljorra mira esta noticia con tanta atención

El complejo de SABIC en Cartagena no es una instalación menor para su entorno. La propia compañía sitúa el complejo en La Aljorra, sobre unas 740 hectáreas, con actividad vinculada a plásticos de ingeniería, producción, laboratorios e innovación. También señala que desde Cartagena se exporta una parte muy elevada de la producción y se mueve actividad logística relevante a través del puerto.

Además, un estudio elaborado por la Universidad Politécnica de Cartagena con datos de 2015 cifró el impacto económico de SABIC en cerca de 500 millones de euros y 6.948 empleos entre directos, indirectos e inducidos. La misma fuente estimó que la actividad equivalía a casi el 2% del PIB regional y al 10,24% del sector industrial de la Región de Murcia. Son datos antiguos, pero explican por qué cada movimiento de SABIC se vive en Cartagena como algo más que una noticia empresarial.

Aquí entra el dinero real. Si la planta mantiene carga de trabajo, hay salarios, compras a proveedores, transporte, actividad portuaria, consumo en comercios y estabilidad para muchas familias. Si se reduce producción o se deteriora la actividad, el impacto no se queda dentro de la fábrica: puede llegar a talleres, contratas, bares, comercios, logística, servicios profesionales y empresas auxiliares.

Por eso esta noticia también importa a las pequeñas empresas del entorno. Una comarca muy dependiente de grandes polos industriales necesita que sus proveedores diversifiquen clientes, cuiden tesorería y no dependan de una sola relación comercial. Para muchas pymes, revisar condiciones bancarias y herramientas de cobro no es un detalle menor; puede ser parte de la supervivencia cuando un gran cliente entra en incertidumbre. En ese punto, comparar bancos para pequeñas empresas o soluciones de liquidez empresarial tiene sentido práctico.

Empleo, proveedores y expectativas: lo que falta por aclarar

El empleo es el centro de la preocupación. Medios locales y representantes laborales han situado el foco en más de 500 empleos directos y varios miles de indirectos o auxiliares potencialmente expuestos si la actividad se reduce o si una parte del complejo pierde futuro industrial. Es una cifra que conviene tratar con prudencia porque procede de estimaciones y alertas laborales, no de un compromiso formal de cierre o mantenimiento publicado por el comprador.

La incertidumbre también afecta al consumo local. Cuando una plantilla no sabe si su empresa seguirá igual dentro de unos meses, aplaza decisiones: reformas, compras grandes, vivienda, ahorro, ocio o inversión familiar. En municipios y diputaciones con fuerte dependencia industrial, el miedo al empleo se traduce rápido en menor gasto en el comercio cercano.

SABIC ha hecho bien en abrir canales con vecinos y asociaciones. La comunicación reduce ruido y evita que todo dependa de rumores. Pero la información útil para el bolsillo aún es otra: calendario del cierre de la operación, plan industrial de Mutares, carga de trabajo prevista, inversiones necesarias, plantilla afectada, papel de Cartagena dentro del nuevo grupo y posibles compromisos con proveedores locales.

Para autónomos y empresas auxiliares, el margen de maniobra también pasa por no esperar al último minuto. Revisar clientes, cobros, deuda, pólizas de crédito y excedentes de caja puede ayudar a ganar tiempo si la actividad industrial se ralentiza. No es una solución al problema de fondo, pero sí una forma de no depender completamente de una decisión corporativa tomada lejos de Cartagena. También puede tener sentido analizar opciones como cuentas remuneradas para empresas si hay liquidez parada mientras se despeja el calendario.

La lectura final es prudente: SABIC ha trasladado continuidad, pero todavía no ha dado las respuestas que convierten la tranquilidad en certeza. Para La Aljorra y Cartagena, la noticia no se mide por una reunión más, sino por lo que Mutares y SABIC concreten sobre empleo, producción, proveedores y futuro industrial en los próximos meses.

Esta noticia ha sido elaborada por Alejandro Borja.

 
Alejandro Borja

Alejandro Borja

Especialista

Más del autor

Especialista en inversión, plataformas y decisiones financieras a largo plazo.

Noticias relacionados