Un ajuste que llega tras desplegar sus plataformas globales
El movimiento afecta a Santander Digital Services y Gravity, las sociedades tecnológicas desde las que el grupo ha impulsado parte de su transformación digital. Según las informaciones publicadas, el banco trasladó el 17 de septiembre a la representación sindical su intención de abrir un proceso de reducción de empleo por motivos organizativos.
El dato importante es que todavía no se conoce el número de personas afectadas ni las condiciones del ERE. Las fuentes consultadas señalan que aún no está cerrada la dimensión del ajuste y que el proceso debe negociarse con los sindicatos. En España, las plantillas vinculadas a estas áreas tecnológicas superan las 6.000 personas, aunque esa cifra no equivale al número de salidas.
Santander justifica el ajuste por la finalización de proyectos tecnológicos y por la reorganización derivada de trabajar con plataformas comunes para varios mercados. En la práctica, el banco pasa de construir soluciones separadas por países a apoyarse más en infraestructuras globales compartidas.
Por qué importa aunque no cambie tu cuenta de forma directa
Este ERE no supone, por ahora, una subida de comisiones ni un cambio confirmado en cuentas, tarjetas, préstamos o hipotecas. No se ha comunicado una modificación contractual para clientes particulares. La noticia importa por otra razón: afecta a las áreas que sostienen la operativa digital del banco.
Gravity es la plataforma de core bancario en la nube de Santander. El core es el sistema que procesa operaciones básicas como transferencias, depósitos o préstamos. Santander anunció en junio de 2025 que había completado la migración de su infraestructura tecnológica core en España a Gravity, con el objetivo de acelerar lanzamientos, mejorar actualizaciones de la app y ganar eficiencia.
Para el cliente, la pregunta no es solo cuántos empleos se recortan. La pregunta es si una plantilla tecnológica más ajustada puede mantener el mismo nivel de estabilidad, rapidez y atención cuando haya incidencias en la app, pagos, transferencias o servicios digitales. La digitalización puede simplificar trámites, pero también deja menos margen si el servicio falla.

La letra pequeña para el cliente: servicio, app y atención
Santander viene defendiendo su plan ONE Transformation como una forma de reducir costes y operar con plataformas globales. En sus resultados del primer semestre de 2026, el banco atribuyó parte de su beneficio ordinario récord de 7.328 millones de euros al avance de ese plan, que permite reducir costes.
Eso no es necesariamente negativo para el cliente. Una tecnología más integrada puede hacer que la app sea más rápida, que los procesos sean más ágiles o que ciertos productos se actualicen antes. Pero conviene mirar más allá del mensaje corporativo: la eficiencia del banco solo es una mejora para el usuario si se traduce en mejor servicio, menos incidencias y condiciones claras.
Quien tenga una relación habitual con Santander debería vigilar las comunicaciones oficiales del banco, especialmente si utiliza mucho la app, opera con transferencias o depende de canales digitales. Si el problema acaba siendo de atención o gestión de incidencias, puede ser útil tener localizada la página de atención al cliente y teléfonos de Santander. Y si el lector quiere revisar su relación bancaria con más contexto, también puede comparar condiciones en bancos y cuentas desde la guía de mejores bancos y cuentas sin comisiones o revisar alternativas de cuentas online.
Qué queda pendiente antes de medir el impacto real
El punto más delicado sigue abierto: cuántas salidas habrá, en qué condiciones, con qué calendario y qué áreas concretas quedarán más afectadas. RTVE y Europa Press coinciden en que el banco ha comunicado el inicio del proceso, pero no se ha cerrado aún la mesa negociadora ni el alcance final del expediente.
El ajuste llega pocos meses después de que Santander acordara con los sindicatos un plan de prejubilaciones para empleados de mayor edad. Ese antecedente refuerza una tendencia clara en el sector: menos estructura duplicada, más automatización y más presión sobre costes. Para la plantilla, el impacto es laboral. Para el cliente, el efecto será menos visible, pero puede aparecer en la calidad del servicio digital y en la capacidad de respuesta ante problemas.
Por ahora, no hay una decisión que obligue al cliente a cambiar de cuenta, cancelar productos o modificar su operativa. Lo prudente es otra cosa: seguir las comunicaciones oficiales, revisar cualquier cambio contractual si llega y no confundir eficiencia interna con una mejora automática para el usuario.









