El calendario figura en el Real Decreto-ley 18/2026, publicado en el BOE el 30 de junio y en vigor desde el 1 de julio. La medida mantiene temporalmente unos tipos reducidos en el Impuesto sobre Hidrocarburos, pero va retirando el alivio por etapas: 15 céntimos por litro en julio, 10 en agosto y 5 en septiembre.
Eso no significa que todas las gasolineras vayan a subir exactamente cinco céntimos el mismo día. Lo que cambia es la parte fiscal. El precio del surtidor también depende de la evolución del petróleo y los productos refinados, el transporte, el tipo de cambio, los márgenes comerciales y la competencia entre estaciones.
Qué cambia exactamente el 1 de agosto
Durante julio, los tipos del Impuesto sobre Hidrocarburos equivalen a una rebaja de 15 céntimos por litro para la gasolina y el gasóleo. Desde el 1 de agosto, ese alivio baja a 10 céntimos. En septiembre se reducirá de nuevo, hasta 5 céntimos, si no se activa la salvaguarda incluida en la norma.
Para la gasolina sin plomo más habitual, el BOE eleva en agosto los componentes general y especial del impuesto respecto a julio. La diferencia fiscal equivale a cinco céntimos por litro. El mismo escalón se aplica al gasóleo de uso general, aunque sus tipos concretos son distintos.
La clave está en no confundir esta medida con un cupón o una devolución que el conductor tenga que solicitar. La rebaja se aplica directamente a través del impuesto. El decreto también refuerza el seguimiento de los márgenes por parte de la CNMC y contempla mecanismos que pueden servir de apoyo en reclamaciones de consumidores cuando una reducción fiscal no se traslade correctamente.
Cuánto puede notarse al llenar el depósito
Si el resto de componentes del precio no cambia, perder cinco céntimos de rebaja supone pagar aproximadamente 2 euros más por 40 litros, 2,50 euros por 50 litros y 3 euros por 60 litros. Son cálculos directos sobre el cambio fiscal, no una predicción cerrada del precio de agosto.
Puede parecer una cantidad pequeña, pero suma en los hogares que utilizan el coche a diario o realizan desplazamientos largos durante las vacaciones. Dos depósitos de 50 litros elevarían el gasto fiscal en unos 5 euros frente a julio. Cuatro depósitos representarían alrededor de 10 euros más.
El impacto real puede ser mayor o menor. Una bajada del crudo o de los precios mayoristas podría compensar parte de la retirada de la rebaja. Un repunte internacional o unos márgenes comerciales superiores podrían amplificarla. El petróleo también se negocia mediante productos como los ETF de petróleo, aunque su evolución financiera no se traslada de forma automática ni inmediata al surtidor.

Por qué el precio final no será igual en todas las gasolineras
El INE señaló que en junio bajaron los precios de los combustibles y lubricantes para vehículos personales respecto a mayo, mientras que la tasa anual del grupo transporte se situó en el 5,1%. Es una muestra de que los carburantes pueden cambiar con rapidez incluso cuando la fiscalidad ya está decidida.
También existen diferencias importantes entre provincias, municipios, marcas y estaciones de servicio. Por eso, el efecto del 1 de agosto puede quedar oculto por otros movimientos del mercado. Una gasolinera podría subir menos de cinco céntimos, otra más y otra mantener temporalmente el precio si varían sus costes o su estrategia comercial.
Antes de repostar, conviene comparar el precio por litro y no limitarse al importe total del depósito. El Geoportal de Hidrocarburos del Ministerio para la Transición Ecológica permite consultar los precios comunicados por las estaciones de servicio y comprobar si existen alternativas cercanas.
La cláusula que puede frenar la retirada de la rebaja
El decreto incluye una salvaguarda automática. Si la inflación interanual de la gasolina o del gasóleo supera el 15% en los periodos establecidos, la reducción fiscal puede volver a su nivel máximo de 20 céntimos por litro. Para septiembre existe un mecanismo similar ligado a la evolución de los precios en julio.
Este matiz importa porque el calendario de 15, 10 y 5 céntimos no es completamente rígido ante una nueva crisis de precios. Aun así, la senda prevista para agosto establece una rebaja de 10 céntimos por litro, cinco menos que durante julio.
La idea práctica es sencilla: desde agosto habrá menos alivio fiscal, pero el surtidor no depende únicamente de los impuestos. Revisar los precios de las estaciones cercanas y calcular el coste por litro ofrece una referencia más útil que esperar una subida idéntica en todas las gasolineras.









