Logroño roza seis millones de viajes en autobús y el bonobús lidera el uso

Logroño roza seis millones de viajes en autobús
Logroño roza seis millones de viajes en autobús.

La cifra difundida por el concejal de Movilidad, Ángel Andrés, supone 132.746 viajes más que los 5.819.435 contabilizados en el primer semestre de 2025. Conviene precisar el alcance del dato: se cuentan usos del servicio, no casi seis millones de personas diferentes.

El aumento importa por dos motivos. Primero, porque muestra que el autobús gana presencia en los desplazamientos cotidianos de Logroño y su entorno. Segundo, porque el tipo de billete elegido puede marcar una diferencia en el gasto mensual de quien lo utiliza para trabajar, estudiar, acudir al hospital o hacer gestiones.

El crecimiento continúa después del récord de 2025

El transporte urbano cerró 2025 con 11.591.570 viajes, la cifra anual más alta desde que el servicio comenzó en 1952. El Ayuntamiento atribuyó parte del avance a la modernización de la flota, la mejora de la accesibilidad, los nuevos puntos de venta y la implantación progresiva del pago con tarjeta.

Si el ritmo del primer semestre se mantuviera, el servicio podría acercarse a los 12 millones de viajes al finalizar 2026. Es una previsión municipal, no una cifra garantizada: el resultado dependerá del uso durante el verano, la vuelta al curso y los últimos meses del año.

Para el usuario, el dato relevante no es solo que suba la demanda. También importa si ese crecimiento se traduce en frecuencias suficientes, menos esperas y conexiones que permitan sustituir desplazamientos en coche sin perder demasiado tiempo.

El bonobús concentra más de un tercio de los viajes

El bonobús fue el título más utilizado entre enero y junio, con el 34,4% de los viajes. El billete sencillo representó el 17,5%. Entre las tarifas especiales destacaron las de personas jubiladas, con un 15,7%, y estudiantes, con un 15%.

La lectura para el bolsillo es clara: quien usa el autobús de forma habitual debería comprobar si sigue pagando el título que mejor encaja con su frecuencia real de uso. El billete sencillo puede resultar cómodo para trayectos puntuales, mientras que los bonos y tarifas especiales están pensados para perfiles distintos y pueden exigir tarjeta, acreditación o condiciones concretas.

El Ayuntamiento estrenó en julio un portal oficial que permite consultar tarifas, líneas, paradas y tiempos estimados, además de recargar las tarjetas por internet. La recarga queda pendiente hasta que la tarjeta se valida en un autobús, momento en el que se cargan los viajes comprados y se descuenta el trayecto iniciado.

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La línea 2 vuelve a ser la más utilizada

La línea 2, que une Yagüe y Varea, encabezó la demanda con 1.282.081 viajes en seis meses. Le siguieron la línea 1, entre el Hospital San Pedro y Lardero, con 882.827, y la línea 10, entre El Arco y el Hospital San Pedro, con 875.714.

En el extremo contrario quedaron las líneas diurnas 6, 7 y 11, mientras que los tres servicios nocturnos sumaron 30.944 viajes. La red cuenta con 13 líneas —10 diurnas y tres nocturnas— y también llega a Lardero y Villamediana de Iregua.

La concentración de viajeros en unas pocas rutas es un dato que el Ayuntamiento deberá vigilar al revisar frecuencias, aforos y conexiones. Para el pasajero, conviene consultar los horarios antes de salir, especialmente en líneas menos frecuentes o durante cambios por obras, fiestas y otros eventos.

Más viajeros no significa que el servicio se financie solo

El crecimiento del uso no elimina el coste público. En junio, la Junta de Gobierno aprobó dos millones de euros para liquidar el déficit de explotación de 2025 con la empresa concesionaria y autorizó un gasto de 2,15 millones para 2026.

Esto significa que el precio pagado por los viajeros no cubre por sí solo todo el coste del servicio. Parte se sostiene con recursos municipales, una decisión que afecta al presupuesto de la ciudad y, por tanto, al dinero de los contribuyentes. La discusión no debería quedarse en cuántas personas suben al autobús, sino también en el equilibrio entre tarifas asequibles, calidad del servicio y coste para las cuentas públicas.

La cifra de casi seis millones confirma que el autobús urbano forma parte del gasto cotidiano de muchos hogares de Logroño. Antes de recargar, la clave está en revisar el precio vigente, el número de viajes que realmente se hacen y si existe una tarifa especial aplicable. Y, si el servicio se usa a diario, también conviene comprobar frecuencias y transbordos: pagar menos sirve de poco si el trayecto deja de ser práctico.

Esta noticia ha sido elaborada por Álvaro Ortega López

Álvaro Ortega López

Álvaro Ortega López

Especialista

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Especialista en fiscalidad, impuestos e inversiones en España.