La actividad pasó de 40,46 millones de toneladas en el primer trimestre de 2025 a 37,31 millones en el mismo periodo de 2026. Castilla y León concentró el 8,6% de las mercancías con origen o destino en España, pero evolucionó en sentido contrario al conjunto del país, donde el volumen aumentó un 3,27% y superó los 433,8 millones de toneladas.
El encarecimiento del petróleo y los carburantes coincidió con esta pérdida de actividad. Sin embargo, los datos disponibles no permiten atribuir todo el descenso únicamente al gasóleo. La demanda de transporte, la evolución de las rutas y la reducción de los intercambios con otras comunidades también influyen en el resultado.
La caída se concentra en los viajes con otras comunidades
El movimiento de mercancías dentro de Castilla y León retrocedió un 5,63%, hasta 19,72 millones de toneladas. Los servicios realizados dentro de un mismo municipio bajaron un 32,23%, hasta 3,2 millones, mientras que los intercambios entre municipios aumentaron un 2,15%, hasta 16,51 millones.
El golpe más visible apareció en los trayectos entre Castilla y León y otras autonomías. Este mercado cayó un 10,61%, hasta 16,5 millones de toneladas. Las entradas se redujeron un 15,52%, hasta 7,52 millones, y las salidas un 6,03%, hasta 8,97 millones.
El transporte internacional resistió mejor, con un descenso del 1,63% y 1,08 millones de toneladas. La evolución, no obstante, fue desigual: las mercancías recibidas crecieron un 22,05%, mientras que los envíos al exterior bajaron un 19,52%.
El gasóleo gana peso en el coste de cada camión
El Observatorio de Costes del Ministerio de Transportes permite medir la presión sobre una empresa tipo. En enero, un vehículo articulado de carga general tenía un coste anual estimado de 158.884 euros. De ellos, 43.764 euros correspondían al combustible, el 27,5% del total. En abril, la estimación ascendía a 182.809 euros, con 66.089 euros de gasto en combustible, el 36,2%.
La diferencia entre ambas fotografías anualizadas ronda los 23.925 euros en el coste total y los 22.325 euros en combustible. Esto no significa que una empresa haya pagado esa cantidad adicional entre enero y abril. Es un modelo nacional de referencia, no una factura real ni una media específica de Castilla y León.
Aun así, sirve para entender el problema. Cuando sube el combustible y el precio del porte tarda en revisarse, el margen se reduce. El impacto dependerá de la distancia, los kilómetros en vacío, la carga transportada, el contrato y la capacidad de la empresa para trasladar parte del coste al cliente.

Qué deben revisar ahora autónomos y pequeñas flotas
El primer punto es el contrato con el cargador y el desglose de la factura. La Ley del contrato de transporte establece una revisión del precio cuando el combustible varía al menos un 5%, salvo que se haya pactado por escrito un umbral inferior. En los contratos continuados, la revisión debe hacerse en cada periodo de facturación, aunque la variación sea menor, y el ajuste tiene que aparecer separado en la factura.
También conviene comprobar las ayudas al gasóleo. Para los vehículos con derecho a la devolución del gasóleo profesional, el paquete aprobado en marzo fijó un apoyo de 20 céntimos por litro desde el 22 de marzo hasta el 30 de junio. El uso de una tarjeta de gasóleo profesional registrada tenía la consideración de solicitud.
Entre julio y septiembre se mantiene un apoyo total de 20 céntimos por litro mediante la combinación de rebaja fiscal y ayuda directa. El componente directo es de 10 céntimos en julio, 15 en agosto y 20 en septiembre. No basta con trabajar en el transporte: el titular, el vehículo, el medio de pago y la cuenta bancaria deben cumplir las condiciones del régimen correspondiente.
La ayuda puede aliviar una parte del sobrecoste, pero no sustituye una buena gestión de tesorería. Cuando el margen se estrecha, también suma revisar comisiones, financiación y plazos de cobro. Las guías sobre bancos para autónomos y bancos para pequeñas empresas permiten comparar costes, sin confundir esa revisión con una solución al precio del carburante.
Qué significa para el bolsillo fuera del sector
El transporte por carretera conecta explotaciones, fábricas, almacenes y comercios. Si el combustible continúa ocupando una parte mayor del coste y las tarifas de transporte se revisan al alza, una parte de esa presión puede acabar llegando al precio final de determinados bienes. No ocurrirá igual ni al mismo tiempo en todos los productos.
Para el profesional, la clave está en calcular el coste real de cada ruta, comprobar que la cláusula del combustible se aplica y verificar que las ayudas y los medios de pago están correctamente registrados. Para el consumidor, conviene evitar conclusiones rápidas: el dato anticipa presión sobre el sector, pero no demuestra por sí solo una subida general de precios.









