Los datos del Ministerio de Inclusión sitúan la afiliación media en 22.345.226 personas, 679.023 más que un año antes. Los extranjeros suman 3.551.759 cotizantes, con 482.490 más en doce meses. Por diferencia entre ambas series oficiales, los afiliados de nacionalidad española aumentaron en unas 196.500 personas, hasta cerca de 18,8 millones.
Eso significa que el 71% del aumento interanual de la afiliación procede de trabajadores extranjeros, según Funcas. Pero no significa que el empleo de los españoles esté cayendo en términos anuales: sigue creciendo, aunque a mucha menos velocidad. En agosto, además, el Ministerio calculó 83.844 afiliados más en su serie desestacionalizada, mientras Funcas estima unos 70.000 con su propia metodología y reparte ese avance entre 74.000 extranjeros más y 4.000 nacionales menos.
La regularización cambia la lectura del dato
Hay un factor que impide comparar este agosto con un mes normal. A 31 de agosto, 337.917 personas extranjeras procedentes del proceso extraordinario de regularización ya estaban de alta en la Seguridad Social. Esa incorporación administrativa pesa mucho en la estadística de afiliación.
Funcas advierte de una limitación importante: no se sabe cuántas de esas personas ya trabajaban antes en la economía irregular y cuántas han encontrado un empleo nuevo después de obtener la autorización. Por eso, no sería correcto interpretar todas esas altas como puestos creados desde cero. El servicio de estudios considera que, si una parte relevante ya trabajaba, el crecimiento real del empleo podría estar ralentizándose más de lo que refleja el dato agregado.
El Gobierno pone el foco en la formalización. El secretario de Estado de Trabajo, Joaquín Pérez Rey, ha explicado que unas 40.400 personas del proceso se habían inscrito en las oficinas de empleo y sostiene que parte de ese tránsito puede ser burocrático antes de formalizar un contrato. El Ejecutivo recuerda además que el proceso sigue abierto y evita dar por definitiva su lectura económica.
¿Está perdiendo empleo el trabajador español por la llegada de extranjeros?
Los datos de agosto, por sí solos, no demuestran una sustitución directa de trabajadores españoles por extranjeros. Una tasa de crecimiento más baja entre nacionales puede responder a varios factores a la vez: edad de la población activa, sectores que crean empleo, cualificación, vacantes difíciles de cubrir y el propio efecto estadístico de la regularización.
Raymond Torres, director de Coyuntura de Funcas, ha descrito otro tipo de “desplazamiento”. Entre 2021 y 2024, el crecimiento del empleo de los españoles se concentró en puestos directivos, técnicos y profesionales, mientras retrocedió en ocupaciones elementales. Esas categorías de mayor cualificación tienen, según su análisis, salarios medios un 57% superiores a la media. El propio Torres advierte de que no es fácil demostrar que la inmigración sea la causa, porque también influyen la educación y las preferencias laborales.
El Ejecutivo rechaza que la brecha actual pruebe que la regularización esté dañando el empleo de los nacionales y defiende que está aflorando relaciones laborales y cotizaciones. La evidencia sobre procesos anteriores también exige matices: EsadeEcPol concluye que las regularizaciones suelen mejorar la integración formal sin perjudicar de forma general a los trabajadores nativos, aunque en el proceso español de 2005 detecta efectos negativos para algunos trabajadores poco cualificados de la economía informal.

La composición sectorial explica una parte de la brecha
Funcas también apunta a la estructura productiva. Torres ha señalado que, en los últimos tres años, los extranjeros han representado la totalidad de las altas en agricultura, el 91% en construcción y el 61% en hostelería. Su argumento es que la composición sectorial del crecimiento influye de forma decisiva en la demanda de trabajadores extranjeros, especialmente cuando faltan candidatos nacionales o sus perfiles no coinciden con las vacantes.
Esto importa porque una economía impulsada por construcción, turismo, agricultura o servicios intensivos en mano de obra genera una fotografía distinta a otra donde tiren sobre todo las actividades profesionales o tecnológicas. La brecha por nacionalidad puede ampliarse sin que exista una sustitución uno por uno en el mismo puesto. Para el bolsillo, el sector, la ocupación y la cualificación concreta dicen más sobre las oportunidades laborales de una persona que la media nacional por nacionalidad.
Qué significa para tu bolsillo ahora
Un crecimiento del 1,06% entre afiliados españoles no permite predecir si una persona va a perder su empleo ni cuánto cobrará el próximo año. Sí es una señal que merece seguimiento: si la desaceleración continúa cuando se diluya el efecto de la regularización, podría implicar menos oportunidades de cambio de trabajo o menor presión sobre los salarios en determinados sectores. Los datos disponibles todavía no permiten asegurarlo.
Para quien esté valorando un cambio laboral, tiene más sentido revisar salario neto, estabilidad, jornada y condiciones del contrato que reaccionar a una sola cifra mensual. Después, en la parte más doméstica del presupuesto, también puede tener impacto comparar qué banco usar para llevar la nómina o mantener un colchón líquido en una cuenta de ahorro adecuada.
La lectura más prudente es doble: España sigue ganando afiliados en términos interanuales, pero ese crecimiento está mucho más concentrado en trabajadores extranjeros y la regularización altera la comparación habitual. Si la brecha persiste cuando el proceso deje de impulsar las altas, habrá una señal más limpia sobre la fortaleza real del empleo entre los nacionales.









