La compañía anunció el 13 de julio de 2026 la incorporación de sus sedes de Badalona, L’Hospitalet de Llobregat y Gavà a la Red Metropolitana de Refugios Climáticos. No se trata de una ayuda económica ni de un descuento en la factura del agua, sino de espacios donde descansar durante un periodo breve cuando el calor aprieta.
El matiz importa: los refugios están abiertos a cualquier persona, aunque la red presta especial atención a mayores, bebés, personas con enfermedades crónicas y vecinos con menos recursos para protegerse del calor en casa. El Área Metropolitana de Barcelona calcula que unas 526.000 personas, el 16% de la población metropolitana, son especialmente vulnerables frente a las altas temperaturas.
Cómo funcionan estos microrrefugios y qué ofrecen
Las tres oficinas mantienen una temperatura de confort de 26 °C durante el verano, disponen de asientos, agua potable gratuita y acceso para personas con movilidad reducida. Son lugares pensados para recuperarse del estrés térmico, no centros donde permanecer durante toda la jornada ni instalaciones sanitarias.
El Área Metropolitana define los microrrefugios como establecimientos privados de atención al público que permiten entrar a cualquier persona, incluso si no es clienta, durante su horario comercial. La estancia debe ser breve y compatible con la actividad habitual del local. La fase activa de la red se extiende, con carácter general, del 1 de junio al 30 de septiembre.
En Badalona, el espacio está en la avenida Alfons XIII, 51. En L’Hospitalet, en la calle Baró de Maldà, 26. La tercera oficina se encuentra en la calle Olocau, 6, de Gavà. Entre el 18 de junio y el 24 de septiembre, el horario de verano publicado por Aigües es de lunes a viernes, de 8:30 a 14:30 horas.
Qué significa para el bolsillo de los hogares
El valor económico de esta medida no está en recibir dinero, sino en disponer de un espacio climatizado y agua sin coste durante las horas de apertura. Para quien vive en una vivienda mal aislada, no tiene aire acondicionado o encuentra dificultades para asumir más consumo eléctrico, puede ser un recurso puntual durante un episodio de calor intenso.
Eso no permite calcular un ahorro concreto. La factura depende de la tarifa, la potencia contratada, el aparato utilizado, las horas de funcionamiento y el aislamiento de la vivienda. Tampoco conviene reducir la climatización doméstica cuando hacerlo pueda poner en riesgo la salud de una persona mayor, un bebé o alguien con una enfermedad crónica.
La utilidad puede ser mayor para quienes viven solos, tienen ingresos ajustados o residen en edificios antiguos con poca protección térmica. El Área Metropolitana señala que la vulnerabilidad aumenta cuando se combinan rentas bajas, falta de zonas verdes, alta densidad urbana y viviendas envejecidas.

La letra pequeña que conviene revisar antes de acudir
El primer límite es el horario. Estas oficinas funcionan como refugio mientras permanecen abiertas, por lo que no cubren la franja posterior a las 14:30, las noches ni los fines de semana. Antes de desplazarse, conviene consultar el horario actualizado y comprobar que el punto continúa operativo en el mapa oficial de la red.
También hay una diferencia entre utilizar el espacio para resguardarse y acudir a realizar una gestión. La web de Aigües indica que la atención presencial requiere cita previa, mientras que las condiciones generales de los microrrefugios permiten el acceso a cualquier persona durante el horario comercial. Para tramitar una factura, una reclamación o un contrato, sigue siendo prudente reservar cita.
Por último, un refugio climático no sustituye la atención médica y no cuenta con personal sanitario. Quien necesite asistencia debe dirigirse al centro de salud correspondiente. La idea práctica es sencilla: estos puntos pueden aliviar una situación puntual, pero su utilidad depende de la cercanía, el horario y las necesidades de cada persona.









