El último Indicador CEPYME sobre la Situación de la Pyme, correspondiente al segundo semestre de 2025, pone número a una sensación que muchos pequeños negocios llevan tiempo notando en la caja: facturan más, pero cada euro vendido deja menos aire.
La clave está en el choque entre ventas y costes. Según CEPYME, el volumen de ventas de las pymes ha aumentado un 15,1% desde diciembre de 2019, pero los costes operativos vinculados a bienes y servicios están un 25,2% por encima de finales de 2019. Ahí se entiende por qué crecer no siempre significa ganar más.
Para una pyme pequeña, esa diferencia se traduce en decisiones muy concretas: revisar precios, aplazar inversiones, ajustar plantilla, renegociar proveedores o mirar con lupa la financiación. En este punto, comparar condiciones bancarias también pesa, especialmente si el negocio trabaja con crédito, líneas de circulante o cuentas profesionales. Puede ser útil revisar opciones de bancos para pequeñas empresas antes de asumir más costes financieros.
El informe de CEPYME y Foment tiene dos fechas clave
La fecha exacta del informe no es la misma que la de su presentación en Foment. CEPYME publicó en su web la referencia del informe el 7 de mayo de 2026, a las 13:00, y el documento figura como edición de mayo de 2026.
La presentación en la sede de Foment del Treball se produjo después, el 22 de junio de 2026, con la participación de la presidenta de CEPYME, Ángela de Miguel; el presidente del Consell Territorial de la Pime de Foment del Treball, Pep Garcia; y el director de Economía y Políticas Sectoriales de CEPYME, Francisco Vidal.
El propio informe añade otro matiz relevante: se elaboró con la información disponible a 16 de marzo de 2026. Es decir, mide la situación del segundo semestre de 2025, pero no recoge necesariamente todo el impacto posterior de nuevas tensiones sobre energía, materias primas o financiación.
Las microempresas son las que llegan con menos colchón
El golpe no se reparte igual. CEPYME señala que las microempresas y las pequeñas empresas sufren más la presión de costes que las medianas. Entre el primer trimestre de 2021 y finales de 2025, los costes laborales subieron un 29% en microempresas, un 28,7% en pequeñas empresas y un 23,4% en medianas.
Esto importa porque una empresa pequeña tiene menos margen para absorber una subida de salarios, energía, alquiler, materias primas o servicios externos. Si el negocio no puede trasladar esos costes al precio final, el ajuste acaba saliendo de la rentabilidad, de la inversión o del bolsillo del empresario.
El informe también señala que la rentabilidad bruta media por empresa, ajustada por inflación, está un 5,7% por debajo de 2019. En las empresas pequeñas la caída llega al 6,7%, mientras que las medianas acumulan un ligero avance del 0,8%. La diferencia no es menor: explica por qué dos empresas pueden vender más y, aun así, vivir realidades muy distintas.

Más ventas no siempre arreglan la caja
El dato más delicado para una pyme no es solo cuánto factura, sino cuánto queda después de pagar. Si suben los costes de proveedores, personal, financiación, seguros, alquileres, energía o servicios digitales, vender más puede servir únicamente para sostener la actividad, no para mejorar el margen.
CEPYME advierte además de señales de fragilidad: en el cuarto trimestre de 2025 se registraron 3.212 concursos de pymes y autónomos, un 15% más que un año antes. No significa que todas las pymes estén al límite, pero sí que una parte del tejido pequeño está trabajando con menos colchón del que parece desde fuera.
Para negocios que cobran con tarjeta, venden online o dependen mucho del día a día de caja, la revisión no debería quedarse solo en proveedores. También conviene mirar TPV, comisiones, plazos de liquidación y costes bancarios. Una comparativa de mejores TPVs puede ayudar a detectar gastos que, operación a operación, acaban pesando en el margen.
La lectura práctica es sencilla: vender más ya no basta si los costes crecen más rápido que la actividad. La pyme que quiera proteger margen tendrá que mirar precios, costes fijos, financiación, cobros y productividad con más disciplina que antes. No por teoría económica, sino porque la caja no perdona.









