La Junta de Extremadura mantiene este jueves como último día para solicitar las subvenciones destinadas a impulsar la digitalización de pymes y autónomos. La ficha oficial del trámite marca el plazo desde el 14 de mayo de 2026 hasta el 13 de agosto de 2026, así que quien llegue tarde puede quedarse fuera aunque cumpla el resto de condiciones.
La ayuda tiene una lectura sencilla para cualquier negocio pequeño: puede aliviar parte del coste de una web, una tienda online, un sistema de facturación electrónica, un CRM, un ERP o una actuación de seguridad informática. Pero no es dinero automático. Hay que presentar solicitud, encajar en los requisitos, ejecutar el proyecto y justificarlo bien.
Qué cierra hoy y por qué no conviene verlo como dinero seguro
La convocatoria está dotada con 3 millones de euros y se financia con cargo al Programa Extremadura FEDER 2021-2027. La subvención cubre el 80% de la inversión subvencionable, con un máximo de 20.000 euros por beneficiario, con independencia del número de servicios que se quieran contratar.
La clave está en el procedimiento. Las ayudas se conceden en régimen de concesión directa mediante convocatoria abierta y se tramitan por orden de entrada, hasta agotar el crédito disponible. Para el autónomo, esto significa que cumplir requisitos no equivale a tener el dinero garantizado.
La solicitud debe presentarse de forma electrónica a través de la ficha del trámite de la Junta de Extremadura. La resolución oficial advierte de que las solicitudes fuera de plazo serán inadmitidas, así que hoy no es un día para dejar documentación a medias o confiar en “ya lo termino luego”.
Quién puede pedirla y qué negocios quedan fuera
Pueden solicitarla las pymes con centro productivo en Extremadura, con independencia de su forma jurídica, incluidos autónomos, siempre que el proyecto busque mejorar la productividad y competitividad de ese centro productivo. La definición de pyme exige menos de 250 trabajadores y no superar 50 millones de euros de volumen anual de negocio o 43 millones de balance general anual.
También pueden acceder agrupaciones de personas físicas o jurídicas, comunidades de bienes, otras unidades económicas o UTEs, pero con compromisos claros de ejecución y representante único. Aquí la letra pequeña importa: no es lo mismo pedir la ayuda como autónomo individual que hacerlo dentro de una estructura compartida.
No todos los negocios entran. La convocatoria excluye, entre otros supuestos, determinadas ayudas vinculadas a producción primaria agrícola, pesca y acuicultura, así como actividades relacionadas con exportación en los términos recogidos en la resolución. También exige estar al corriente con Hacienda estatal, Hacienda autonómica y Seguridad Social.

Qué gastos cubre y dónde puede tener más sentido para el negocio
Los servicios subvencionables incluyen presencia en Internet, tienda online, marketing online, gestión de presencia digital, mejora de imagen digital, ERP, CRM, facturación electrónica, plataformas B2B y seguridad informática. Las cuantías máximas cambian según el servicio: por ejemplo, hasta 500 euros para presencia web, 4.000 euros para tienda online, 7.000 euros para marketing online y 12.000 euros para seguridad informática.
Para un comercio, una tienda online no es solo montar una web bonita. También obliga a pensar cómo se cobra, cuánto tarda en entrar el dinero y qué coste tiene cada pago. Si el proyecto acaba afectando a cobros con tarjeta o ventas online, puede tener sentido revisar una guía de mejores TPVs antes de cerrar números.
La convocatoria permite gastos de consultoría, asistencia técnica, software, licencias, servicios cloud y cierto hardware específico necesario para la actuación. Pero excluye equipamiento informático básico de uso general, como ordenadores de sobremesa, portátiles o impresoras. No basta con comprar tecnología: tiene que estar directamente vinculada al proyecto subvencionable.
La letra pequeña: cobro, justificación y mantenimiento
El pago no llega todo de golpe por sistema. La resolución prevé un primer abono del 50% tras la concesión y el 50% restante cuando se justifique toda la inversión subvencionable. Eso es importante para la caja: el negocio debe poder ejecutar y pagar correctamente el proyecto, no solo pedir la ayuda.
También hay que mirar la cuenta bancaria. El abono se hará en la cuenta indicada en la solicitud, que debe estar activa en el Sistema de Terceros de la Junta de Extremadura. Si un autónomo está aprovechando la digitalización para ordenar cobros, pagos y gastos, también puede revisar opciones de bancos para autónomos sin mezclar esa comparación con la decisión de pedir la subvención.
La justificación debe incluir facturas, justificantes de pago, memoria de actuaciones y cuenta justificativa. Además, los servicios subvencionados y la actividad deben mantenerse en Extremadura durante los plazos exigidos. En el caso de pymes constituidas por autónomos, la resolución habla de mantener tres años consecutivos el alta en RETA y dos años ininterrumpidos la actividad económica para la que se concede la ayuda.
Esta ayuda puede ser útil si el proyecto ya encaja con una necesidad real del negocio: vender mejor, controlar clientes, facturar con menos fricción o reforzar seguridad. Pero no conviene pedirla solo porque cierre hoy. La pregunta práctica es si el proyecto se puede ejecutar, pagar, mantener y justificar sin convertir la ayuda en otra carga administrativa.









