El proveedor de Mercadona que lidera la patata mira a Europa: qué puede cambiar

El proveedor de Mercadona que lidera la patata mira a Europa.
El proveedor de Mercadona que lidera la patata mira a Europa.

La noticia tiene más fondo del que parece. Meléndez no está hablando solo de vender más patatas. Está intentando resolver un problema muy común en empresas de alimentación maduras: cuando el consumo nacional se estanca, crecer exige salir al exterior, ganar valor añadido o comprar otros negocios.

Según la información publicada por El País, la compañía pasó de facturar 44 millones en 2015 a 120 millones en 2025, con una cuota del 20% en patata fresca y liderazgo en España atribuido a su consejero delegado. El mismo artículo señala que el negocio cayó desde los 140 millones de 2024 por una crisis de sobreproducción en Europa y precios más bajos.

Por qué Meléndez mira ahora fuera de España

El punto importante es este: si el consumidor español ya no compra mucha más patata fresca, una empresa líder tiene poco margen para crecer solo llenando más lineales nacionales.

La propia compañía ha aprobado un Plan Estratégico 2026-2028 con tres ejes: crecer en España, dar un salto europeo y desarrollar innovación industrial y de marca. El plan también menciona Europa como región prioritaria para operaciones que aporten capacidades y volumen adicional.

Eso puede sonar corporativo, pero traducido al bolsillo significa algo más concreto. Si Meléndez gana presencia fuera, puede depender menos de las promociones del supermercado español y buscar mejores márgenes en otros mercados. Para el consumidor, eso no garantiza patatas más baratas. Puede significar más formatos, más producto preparado y una pelea mayor por la patata de calidad.

El salto exterior ya se nota en las cifras que cita El País: la exportación representaría en torno al 14% de las ventas, frente al 9% de 2024, con destinos como Polonia, Lituania, Estonia, países escandinavos, Países Bajos y Bélgica. La aspiración de la empresa sería superar el 20% de facturación exterior en 2028.

La lectura para el consumidor: más comodidad, no necesariamente menor precio

La patata es un producto básico, pero el negocio ya no se juega solo en vender sacos o mallas de tres y cinco kilos. Meléndez está empujando formatos de más valor: patata lavada, seleccionada por uso culinario, preparada para air fryer o incluso de cuarta y quinta gama para hostelería.

En una entrevista recogida en la web de la compañía, Javier Meléndez explicó que el 60% del volumen de ventas procede del retail, otro 20% de la industria alimentaria y el resto de mercados mayoristas. También señaló que la patata fresca representa el 90% del negocio, aunque la empresa está diversificando hacia boniato y cebolla.

Para el lector, esto importa por dos vías. La primera es el precio: cuando una empresa transforma un producto básico en uno más cómodo, suele intentar capturar más margen. La segunda es el hábito de compra: cada vez se vende más conveniencia, no solo alimento fresco.

Aquí conviene separar dos cosas. Que una compañía crezca no implica que el consumidor vaya a pagar menos. Y que venda más producto preparado tampoco significa automáticamente peor compra. Puede ahorrar tiempo a familias y hosteleros, pero normalmente ese ahorro de tiempo se paga en el precio final.

Mercadona también ayuda a entender el cambio. En 2025, la cadena comercializó 184.800 toneladas de patata nacional, un 35% más, y unas 71.000 toneladas procedentes de Castilla y León, según datos comunicados por la compañía y recogidos por Europa Press. Entre sus proveedores estables figuran Patatas Meléndez, Hijolusa, Patatas Gómez y otros operadores.

Airbus llega a la segunda mitad de agosto sin cerrar conflicto laboral.
Te puede interesar: Los sindicatos plantan a Airbus: salarios, empleo y proveedores miran al 24 de agosto

Agricultores, empleo y Medina del Campo: dónde se nota de verdad

El impacto no se queda en los supermercados. Meléndez tiene su centro en Medina del Campo, Valladolid, donde se ubica el domicilio social de Patatas Meléndez, S.L.U. y del grupo empresarial, según su Estado de Información No Financiera de 2024.

Eso convierte la noticia en algo local. Para Medina del Campo y su entorno, una empresa así pesa por empleo, transporte, proveedores, agricultores, mantenimiento industrial, servicios auxiliares y actividad logística. No cambia por sí sola la economía de la zona, pero sí ayuda a fijar actividad agroindustrial en una provincia donde el campo y la transformación alimentaria son relevantes.

El grupo declaró 311 personas empleadas a cierre de 2024 y una plantilla media de 355 durante el ejercicio, frente a 277 de media en 2023. También indicó que el 95% de los contratos a cierre de 2024 eran indefinidos.

Para los agricultores, la internacionalización puede abrir una puerta interesante, pero también exige prudencia. Si una empresa gana clientes fuera, puede necesitar más estabilidad en origen, más planificación de campañas y más producto con estándares concretos. Eso puede beneficiar a productores integrados en su red, aunque también aumenta la dependencia de grandes compradores.

En el EINF, Meléndez explica que su proyecto “Meléndez x Origen” abarca Andalucía, Galicia, Castilla y León, Portugal y Francia, y se dirige a 70 agricultores asociados. La compañía lo presenta como una forma de reforzar alianzas estables con productores.

Para autónomos agrarios y pequeñas empresas proveedoras, la parte práctica es clara: crecer con un cliente grande puede dar volumen, pero también obliga a cuidar tesorería, financiación y poder de negociación. En ese punto, comparar bancos para autónomos o bancos para pequeñas empresas no es un detalle menor si hay que financiar campaña, maquinaria o circulante.

La parte que debe vigilar el lector

La historia de Meléndez tiene una lectura positiva: una empresa española de alimentación ha ganado escala, tecnología y capacidad exportadora en un producto tradicional. Pero no conviene comprar el relato completo sin mirar la letra pequeña.

Primero, facturar más no siempre significa ganar más. El Estado de Información No Financiera de 2024 recoge un importe neto de cifra de negocios del grupo de 137,2 millones de euros y un resultado después de impuestos de 1,5 millones, frente a pérdidas de 2,8 millones en 2023. La rentabilidad, por tanto, debe leerse junto a márgenes, costes agrícolas, energía, logística y presión de la distribución.

Segundo, la empresa no cotiza en bolsa. Para el pequeño inversor no hay una acción de Patatas Meléndez que comprar directamente. Quien quiera exponerse al sector agrario debe hacerlo por vías indirectas, diversificadas y entendiendo riesgos, por ejemplo a través de productos amplios como ETFs de agricultura, no confundiendo una noticia empresarial con una recomendación de inversión.

Tercero, la internacionalización puede mejorar el negocio, pero también añade riesgos: integración de compras en otros países, logística de producto fresco, dependencia del clima, precios europeos y competencia por suministro. La propia compañía contempla operaciones corporativas en Europa dentro de su plan estratégico. Eso puede dar tamaño, pero no garantiza que cada adquisición salga bien.

La clave para el lector es sencilla: Meléndez ya no compite solo por vender patatas en España. Compite por controlar mejor el origen, transformar más producto y crecer en Europa. Si lo consigue, puede reforzar empleo y proveedores. Si el mercado se tensa, el efecto acabará notándose donde siempre: en el campo, en el supermercado y en el precio que paga el consumidor.

Esta noticia ha sido elaborada por Alejandro Borja.

 
Alejandro Borja

Alejandro Borja

Especialista

Más del autor

Especialista en inversión, plataformas y decisiones financieras a largo plazo.