Inibsa logra el reconocimiento BBVA: qué dice sobre exportar desde una planta local

  • Inibsa ha recibido el reconocimiento “Empresa de Vanguardia BBVA” por su internacionalización. La noticia importa más allá del premio: desde Lliçà de Vall fabrica anestesia dental para más de 60 países, un ejemplo de cómo una industria local puede sostener empleo, proveedores y ventas fuera de España.

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Planta de Inibsa en Lliçà de Vall especializada en anestesia dental.
Planta de Inibsa en Lliçà de Vall especializada en anestesia dental.

Qué ha pasado con Inibsa

Empresas de Vanguardia, con el apoyo de BBVA, ha reconocido a Inibsa en la categoría de Internacionalización. La compañía farmacéutica catalana está especializada en anestesia odontológica y produce unos 350 millones de dosis anuales desde su planta de Lliçà de Vall, en Barcelona.

La empresa fue fundada en 1948 y ha ido concentrando su negocio en el sector dental. Ese dato es importante: no hablamos de una compañía que haya crecido por diversificar hacia muchos productos, sino de una firma que ha construido su posición alrededor de un nicho muy concreto.

Hoy vende anestesia dental en más de 60 países y también fabrica para terceros bajo modelo CMO, es decir, produce para otros laboratorios que cuentan con autorizaciones comerciales pero no necesariamente con planta propia. Para el lector, la clave está en entender que exportar productos sanitarios no consiste solo en vender fuera: exige permisos, adaptación regulatoria, control de calidad y capacidad industrial.

Por qué importa para empleo, proveedores y economía local

El impacto más cercano está en Lliçà de Vall y en el Vallès Oriental. Una planta que fabrica para mercados internacionales no solo sostiene actividad dentro de la empresa. También puede mover transporte, mantenimiento, servicios técnicos, proveedores industriales, profesionales regulatorios y empleo cualificado alrededor de la fábrica.

La memoria de sostenibilidad de Inibsa recoge que la compañía contaba con 373 colaboradores a 31 de diciembre de 2024, un 10% más que el año anterior, y que el 99% de los contratos eran indefinidos. Este tipo de dato es más útil que el lenguaje corporativo: permite ver si el crecimiento exterior se traduce en estructura laboral y no solo en un titular bonito.

Aun así, conviene ser prudente. El reconocimiento no implica por sí solo nuevas contrataciones inmediatas ni una inversión adicional cerrada. La compañía sí ha señalado el objetivo de superar los 450 millones de dosis anuales en los próximos cuatro años, pero ese salto dependerá de productividad, mercados, capacidad de producción y demanda real.

Para las pymes y empresas industriales, la lectura es clara: internacionalizarse puede reducir la dependencia del mercado nacional, pero exige músculo financiero, coberturas, gestión de cobros, logística y bancos capaces de acompañar operaciones fuera. Por eso, antes de salir a vender a otros países, muchas compañías comparan condiciones de financiación, cuentas, pagos y servicios en bancos para empresas.

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La internacionalización no es solo vender más

Inibsa encaja en una tendencia relevante para la economía catalana. Según ACCIÓ, Cataluña contaba en 2025 con 18.196 empresas exportadoras regulares, el 33,9% del total español. El matiz es importante: exportadoras regulares son las que venden al exterior durante al menos cuatro años seguidos, no las que hacen una operación puntual.

Ahí está la diferencia entre una venta aislada y una estrategia exterior. Para una empresa como Inibsa, vender anestesia dental en más de 60 países supone adaptar fórmulas, documentación y procesos a mercados distintos. Eso puede proteger ingresos si un país se frena, pero también añade riesgos: regulación sanitaria, costes logísticos, tipos de cambio, cobros internacionales y posibles barreras comerciales.

En 2024, Septodont completó la adquisición de una participación mayoritaria del 51% de Inibsa tras recibir las aprobaciones regulatorias correspondientes. Acteon figura como socio no dominante. Este cambio accionarial refuerza la lectura internacional de la compañía, pero también recuerda que crecer fuera suele exigir capital, escala y socios industriales.

Para una pequeña empresa, el aprendizaje no es “hay que exportar porque sí”. La pregunta útil es otra: si el mercado nacional se queda pequeño, ¿la empresa tiene margen, financiación, equipo y producto suficiente para competir fuera sin poner en riesgo su caja? En ese punto, comparar soluciones de bancos para pequeñas empresas puede ser tan importante como encontrar clientes.

Qué debe vigilar el lector

La historia de Inibsa es positiva para la industria local porque muestra que desde una planta en Barcelona se puede competir en un nicho global de alto componente regulatorio. Pero no debe leerse como una promesa automática de empleo ilimitado, precios más bajos o beneficios garantizados para todos los actores.

Para los trabajadores, lo relevante será si el aumento de capacidad mantiene empleo estable y perfiles industriales cualificados. Para proveedores y autónomos de la zona, si la planta sigue creciendo, puede abrir oportunidades en servicios auxiliares, transporte, ingeniería, mantenimiento o suministros. Para clínicas dentales y distribuidores, la clave estará en la disponibilidad de producto, calidad y condiciones comerciales.

Y para cualquier empresa que mire esta noticia como ejemplo, el mensaje práctico es sencillo: salir al exterior puede dar tamaño y estabilidad, pero solo funciona si detrás hay producto, financiación, gestión del riesgo y capacidad para cumplir normas distintas en cada mercado.

Esta noticia ha sido elaborada por Alejandro Borja.

 
Alejandro Borja

Alejandro Borja

Especialista

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Especialista en inversión, plataformas y decisiones financieras a largo plazo.