A quién se dirige y qué cambia para los clientes
No basta con tener un patrimonio de medio millón de euros. El umbral anunciado se refiere a inversiones mantenidas en productos de ING, no al valor de la vivienda ni al dinero depositado en otros bancos. Se trata de un segmento concreto, no de un cambio general para las cuentas, tarjetas o hipotecas del resto de clientes.
ING presentó la nueva división el 28 de octubre de 2026 y calcula que ya tiene unos 6.000 clientes que cumplen ese perfil. Según los datos facilitados por el banco, acumulan de media cerca de un millón de euros invertidos y llevan 19 años vinculados a la entidad. Eso no significa que todos hayan contratado ya los nuevos servicios.
El objetivo del banco va más allá de atender a quienes ya concentran su inversión en ING. También quiere atraer el patrimonio que algunos de sus clientes mantienen en otras entidades. La novedad para ese perfil es poder concentrar más gestiones patrimoniales en su banco habitual. Que compense hacerlo dependerá de los costes y las condiciones.
Una app para seguir el patrimonio, pero también atención personal
El cliente podrá consultar desde la app y la web la composición de sus inversiones, su evolución y los resultados obtenidos. ING añade herramientas de planificación para fijar objetivos financieros, simular escenarios y revisar el plan cuando cambien las necesidades. La documentación y buena parte de la operativa también se trasladan al entorno digital.
El lanzamiento cuenta con 35 banqueros privados, y el banco prevé ampliar el equipo hasta alrededor de 40 profesionales antes de terminar 2026. Junto a la atención preferente a través de canales digitales, ofrece conversaciones por teléfono o videollamada y contacto con un especialista patrimonial. El modelo no obliga a resolver todas las decisiones importantes desde una pantalla.
También hay atención presencial en ubicaciones de Madrid, Barcelona, Valencia y Sevilla. Eso no equivale a tener un banquero privado disponible en cualquiera de las oficinas de ING. Quien valore especialmente el trato cara a cara debe comprobar dónde puede concertar una cita y qué gestiones podrá realizar allí; para el contacto cotidiano puede consultar los canales de atención al cliente de ING.
Gestión discrecional y mercados privados: qué gana y qué arriesga el inversor
Una de las principales novedades es la gestión discrecional de carteras. En lugar de decidir cada operación, el cliente puede encargar al banco las compras y ventas dentro de una estrategia y unos límites previamente pactados. Es distinto del asesoramiento: cuando el gestor asesora, propone operaciones; cuando administra una cartera por mandato, toma decisiones de inversión en nombre del cliente.
ING también anuncia acceso a inversiones en mercados privados, como fondos de capital riesgo, infraestructuras y vehículos multiactivo, entre ellos algunos de formato ELTIF, destinados a la inversión a largo plazo. Su atractivo comercial no debe ocultar una diferencia importante: determinados productos pueden tener menor liquidez, plazos largos y dificultades para recuperar el dinero antes del vencimiento o del periodo previsto.
Disponer de 500.000 euros invertidos no convierte estos productos en apropiados para cualquier persona. Para prestar asesoramiento personalizado o gestionar una cartera, la entidad debe evaluar los conocimientos, la situación financiera y los objetivos del inversor. Además de la rentabilidad esperada, importan las posibles pérdidas, la concentración del patrimonio y cuánto tiempo puede permanecer inmovilizada una parte del dinero.
La letra pequeña de las comisiones y los nuevos productos
ING señala en su web que pertenecer a banca privada, recibir atención del especialista y contar con planificación financiera no tiene un coste específico. La precisión importa: los productos y servicios contratados sí pueden llevar comisiones. Por tanto, la ausencia de una cuota de acceso no permite concluir que gestionar medio millón de euros con la entidad salga gratis.
En una cartera gestionada conviene separar la tarifa del servicio de gestión de los gastos de los fondos y de otros posibles costes de custodia u operaciones. En mercados privados, además, deben revisarse los importes mínimos, los plazos y las condiciones para recuperar la inversión. Antes de aceptar una propuesta, el banco debe informar de los costes aplicables y de los riesgos del producto.
La información pública del lanzamiento no detalla una tarifa única para la gestión discrecional ni las condiciones individuales de todos los vehículos de mercados privados. Tampoco se ha anunciado una subida general de las comisiones de las cuentas de ING asociada a este estreno. Quien quiera contrastar la oferta puede revisar cómo comparar bancos para invertir en fondos, sin olvidar que la decisión depende del coste total, la liquidez y el servicio que realmente se necesita.










