Qué está construyendo Tavil en Sant Jaume de Llierca
La empresa familiar Tavil Ind, especializada en líneas automatizadas de packaging, está levantando una nueva planta de 65.000 metros cuadrados en Sant Jaume de Llierca. Según la información publicada por Expansión y replicada por News365, el complejo fabril pasaría a contar con 120.000 metros cuadrados de superficie construida cuando el proyecto esté terminado.
El dato de inversión debe tratarse con prudencia. El importe no ha trascendido oficialmente, aunque la misma información apunta a que podría superar los 60 millones de euros. Esa diferencia importa: una inversión comunicada por una empresa no tiene el mismo peso que una estimación publicada por terceros. Hasta que Tavil, el ayuntamiento o las cuentas lo confirmen, conviene no convertir esa cifra en dato cerrado.
El proyecto lo ha diseñado Edetco, que ya participó en la anterior implantación industrial de Tavil. Las obras arrancaron en la primavera del año pasado y la previsión publicada es que la fábrica pueda estar lista a finales de este año. La superficie se reparte entre una nave principal de 35.000 metros cuadrados, 27.000 metros en semisótano y 3.000 metros para oficinas, laboratorios y servicios de ingeniería.
Por qué esta ampliación importa para la industria y la logística local
Tavil no es una empresa de consumo masivo, pero sí forma parte de una cadena que acaba afectando a productos que muchas personas compran a diario. La compañía diseña, desarrolla y produce soluciones de encajado, paletizado, handling y logística para líneas industriales, con actividad en sectores como alimentación, farmacia, coating y otros mercados industriales.
La clave está en entender qué cambia realmente. Una planta más grande puede dar más capacidad para fabricar líneas robotizadas, almacenar componentes, montar proyectos complejos y coordinar equipos de ingeniería. Eso no significa automáticamente precios más bajos para el consumidor, pero sí puede mejorar la eficiencia de fabricantes que necesitan envasar, encajar, paletizar y mover productos con menos paradas y más flexibilidad.
Para Girona, el impacto no se queda en los metros cuadrados. Una instalación de este tamaño puede generar actividad para talleres auxiliares, empresas de mantenimiento, instaladores, transporte industrial, limpieza técnica, suministros, ingeniería y servicios cercanos. Para una pyme que entre en esa cadena de valor, el reto no será solo vender más: también cobrar a tiempo, financiar circulante y escoger bien sus bancos para pequeñas empresas.

El empleo es la gran pregunta, pero aún falta el dato clave
La noticia tiene una lectura positiva para el empleo industrial de la zona, pero con un matiz importante: no se ha publicado una cifra confirmada de nuevos puestos asociados a la planta. Sí consta que Tavil contaba a finales de 2024 con una plantilla cercana al medio millar de personas, pero eso no equivale a decir que la nueva nave vaya a crear un número concreto de empleos adicionales.
Aquí conviene separar tres cosas. Una es el empleo directo de Tavil. Otra, el empleo indirecto de proveedores y subcontratas. Y otra, la actividad temporal ligada a la construcción, montaje y puesta en marcha. Mezclarlas puede inflar la noticia y dar una sensación de impacto inmediato que todavía no está demostrada.
Aun así, el tipo de proyecto sí apunta a perfiles con valor local: técnicos industriales, mecánicos, electricistas, especialistas en automatización, logística interna, ingeniería, montaje y mantenimiento. Para autónomos que trabajen alrededor de la industria, la oportunidad puede estar en servicios recurrentes, no solo en una obra puntual. En ese caso, controlar cobros, comisiones y operativa diaria pesa tanto como conseguir el cliente; por eso tiene sentido comparar bancos para autónomos antes de crecer por impulso.
Lo que dice el crecimiento de Tavil sobre la economía de la Garrotxa
Tavil sitúa su origen en un taller de la Garrotxa en 1925 y en la fabricación de maquinaria industrial desde 1952. Un siglo después, sigue ubicada en Sant Jaume de Llierca, con domicilio en el Pla de Poliger Sud, lo que convierte a la empresa en un caso poco habitual: industria tecnológica global desde un municipio pequeño de Girona.
El crecimiento explica por qué la ampliación llega ahora. Según la información publicada, las ventas de Tavil se han multiplicado por siete desde 2010, al pasar de 20 millones a 142 millones de euros en 2024. Ese año habría obtenido un beneficio neto de 17,7 millones, destinado íntegramente a reservas. Son cifras relevantes porque muestran una compañía con capacidad de generar beneficios, no solo facturación.
También hay lectura exterior. Dos terceras partes de la facturación corresponderían al negocio internacional, con actividad comercial en 48 países y filiales en mercados como Estados Unidos, Reino Unido, Italia, Francia, Polonia, Canadá, Chile o Perú. Para la economía local, eso significa que una parte de la actividad industrial de Sant Jaume de Llierca depende de clientes globales, con lo bueno y lo delicado que eso implica.
Lo bueno: más demanda exterior puede traer pedidos, empleo cualificado y actividad para proveedores de Girona. Lo delicado: si el ciclo inversor de la industria alimentaria, farmacéutica o química se enfría, una planta más grande también exige mantener cartera, márgenes y ocupación.
El punto importante no es presentar la ampliación como una victoria automática. Es verla como una señal de capacidad industrial en una zona que puede ganar actividad, pero que también debe vigilar vivienda, tráfico, servicios, dependencia de una sola compañía y disponibilidad de perfiles técnicos.
La noticia, bien leída, deja una idea sencilla: Tavil gana tamaño en Girona y eso puede beneficiar a empleo, proveedores y logística industrial local. Pero el impacto real dependerá de tres datos que aún faltan: inversión definitiva, empleo añadido y calendario efectivo de entrada en funcionamiento.









