El Centro de Información Estadística del Notariado publicó el 30 de julio los datos correspondientes a mayo de 2026. En el conjunto de España se firmaron 55.761 compraventas, un 11,8% menos que un año antes, mientras el precio medio aumentó un 8,8%, hasta 2.049 euros por metro cuadrado.
En Cataluña, la caída fue bastante menor: las operaciones descendieron un 4,1%, no cerca de un 12%. Al mismo tiempo, el precio medio por metro cuadrado avanzó un 8,2%. La precisión importa porque el dato nacional no debe presentarse como si fuera exclusivamente catalán.
Menos operaciones no significa viviendas más baratas
Que se firmen menos escrituras no implica que los vendedores estén aceptando precios más bajos. Los datos notariales reflejan operaciones cerradas, no precios de anuncio, y muestran que en mayo bajó la actividad mientras siguió aumentando el importe pagado por metro cuadrado.
También cambió el tipo de vivienda vendido. La superficie media cayó un 3% interanual en Cataluña y un 2,2% en España. Comprar inmuebles algo más pequeños puede elevar el precio medio por metro cuadrado aunque el presupuesto total de cada operación no avance en la misma proporción. El dato, por tanto, no permite concluir que todas las zonas o todas las viviendas se hayan encarecido un 8,2%.
Las hipotecas ofrecen otra señal mixta. Mientras en España los préstamos para comprar vivienda bajaron un 4%, en Cataluña crecieron un 3,4%. Eso no demuestra que el acceso sea más fácil: solo indica que se formalizaron más préstamos que en mayo de 2025, en un mercado donde el precio seguía subiendo.
El bolsillo nota el precio, la entrada y el coste de la hipoteca
Para quien busca vivienda, el problema práctico está en el presupuesto completo. Un precio por metro cuadrado más alto obliga a aportar más dinero, aceptar una vivienda más pequeña o desplazarse a otra zona. Además, los promedios autonómicos esconden diferencias importantes entre Barcelona, su área metropolitana, las capitales provinciales y los municipios con menor demanda. El Portal Estadístico del Notariado permite comprobar esas diferencias con datos de operaciones reales.
En España, el 54,8% de las compraventas de mayo se financió con hipoteca. En esas operaciones, el préstamo cubrió de media el 72,5% del precio. El comprador tuvo que aportar el resto y asumir, además, los gastos e impuestos correspondientes a la operación, cuya cuantía depende de cada vivienda y de las circunstancias del comprador.
Antes de comparar cuotas, conviene mirar el coste total: interés, plazo, comisiones, seguros y otros productos que puedan mejorar el tipo a cambio de elevar el gasto mensual. El Banco de España recomienda comparar ofertas y valorar la capacidad de mantener los pagos durante un periodo largo. Quien todavía está reuniendo la entrada puede revisar una cuenta de ahorro y evitar que las comisiones reduzcan ese colchón.

Los jóvenes siguen teniendo menos espacio en el mercado
El encarecimiento pesa especialmente sobre quienes parten con menos ahorro. Los compradores de 18 a 30 años representaron el 12,84% de las operaciones en Cataluña durante 2025, frente al 24,75% de 2007, según el Colegio Notarial de Cataluña. La proporción se ha reducido casi a la mitad en menos de dos décadas.
Comparar bancos y cuentas para jóvenes puede ayudar a reducir costes bancarios cotidianos, pero no resuelve el principal obstáculo: reunir la entrada y sostener una hipoteca cuando el precio de la vivienda continúa aumentando.
La clave está en no interpretar la caída de compraventas como una rebaja automática. Puede haber menos compradores capaces de cerrar una operación y, al mismo tiempo, mantenerse la presión sobre las viviendas que sí llegan a venderse.
Qué revisar antes de firmar una compra
El primer paso es comparar precios reales de cierre en la zona, no solo anuncios. El Portal Estadístico del Notariado permite consultar el precio por metro cuadrado, el número de operaciones, la superficie y el importe medio por áreas. Una media catalana orienta, pero no sustituye el análisis del barrio o municipio.
También hay que comprobar el estado jurídico del inmueble. El Notariado recomienda revisar mediante una nota simple si la vivienda tiene hipotecas, embargos u otras cargas, además de posibles limitaciones urbanísticas o de la comunidad de propietarios. Las arras y cualquier condición ligada a la obtención de financiación deben entenderse antes de firmar.
La caída de las ventas no obliga a comprar deprisa ni garantiza que los precios vayan a bajar. Para proteger el bolsillo, conviene revisar el precio real de la zona, el dinero disponible para la entrada y los gastos, el coste total de la hipoteca y la situación registral de la vivienda. En este mercado, el detalle puede valer más que el titular.









