La OCU sitúa las vacaciones de verano como el periodo del año con mayor consumo de agua envasada. Su comparador recoge referencias económicas alrededor de 0,20 euros por litro, mientras que un estudio sobre 91 aguas en nueve ciudades calculó un precio medio de 0,97 euros. En ese análisis, la marca blanca promedió 0,42 euros y la marca comercial, 0,87 euros.
Para traducirlo al presupuesto familiar puede utilizarse el mismo supuesto empleado por la OCU: dos litros diarios por persona. Cuatro personas consumirían 56 litros en una semana. El coste sería de 11,20 euros a 0,20 euros el litro, 23,52 euros con el promedio de marca blanca, 48,72 euros con el de marca comercial y 54,32 euros con el promedio general. Es un cálculo orientativo: la cantidad consumida y el precio cambian según el hogar, la ciudad, el establecimiento y el formato.
La botella pequeña es cómoda, pero encarece el litro
El precio visible de una botella puede parecer bajo, pero la referencia útil es cuánto cuesta cada litro. La OCU señala que los envases de 1,5 litros y las garrafas de varios litros suelen resultar más económicos que los formatos pequeños, especialmente cuando se compran varias unidades durante el viaje.
En un apartamento o alojamiento con nevera, comprar un formato grande y rellenar botellas reutilizables evita compras repetidas. La diferencia se nota sobre todo en excursiones, desplazamientos y días de playa, cuando la familia termina adquiriendo agua allí donde la necesita y tiene menos margen para comparar.
Ahorrar no significa beber menos. El objetivo es anticipar dónde se podrá rellenar la botella, comprobar si el agua local es apta y evitar que la falta de planificación convierta una necesidad básica en una sucesión de pagos pequeños.
En bares y restaurantes puedes pedir agua del grifo gratis
En España, el artículo 18.3 de la Ley 7/2022 obliga a los establecimientos de hostelería y restauración a ofrecer siempre la posibilidad de consumir agua no envasada de forma gratuita y complementaria a su oferta. Antes de pedir una botella, el cliente puede solicitar agua del grifo o una jarra.
La norma no convierte en gratuitas las botellas, los productos del minibar ni el agua de máquinas expendedoras o comercios. El derecho se refiere al agua no envasada ofrecida en bares y restaurantes. Si el establecimiento se niega, la OCU recuerda que el consumidor puede solicitar la hoja de reclamaciones.
Esta obligación rige en España. En viajes al extranjero habrá que consultar la normativa local y, en cualquier destino, atender a las posibles restricciones sanitarias de la red de abastecimiento.

El agua del destino se puede comprobar antes de viajar
El último informe técnico del Ministerio de Sanidad, correspondiente a 2024, señala que el 99,3% de los boletines de análisis con calificación sanitaria fueron aptos para el consumo. El porcentaje es elevado, pero no significa que todas las redes estén siempre en la misma situación.
El Sistema de Información Nacional de Aguas de Consumo permite consultar la calidad del abastecimiento por municipio y acceder a los análisis oficiales notificados. Es una comprobación especialmente útil en segundas residencias, alojamientos rurales o localidades donde el visitante desconoce las condiciones del agua.
Cuando sea necesario comprar agua envasada, conviene revisar el precinto y conservarla en un lugar fresco, seco y protegido del sol. La OCU aconseja consumirla en dos o tres días una vez abierta. Dejar botellas durante horas dentro de un coche al sol no es una forma adecuada de almacenarlas.
Qué revisar para que el gasto no se escape
Comparar el precio por litro, comprar formatos grandes cuando sea práctico, llevar una botella reutilizable y pedir agua no envasada en restauración puede contener el gasto sin renunciar a una hidratación adecuada.
Para que estos desembolsos no se pierdan dentro del total del viaje, algunas familias separan el presupuesto común en una cuenta conjunta y revisan las cuentas sin comisiones. Estas herramientas no abaratan el agua por sí solas, pero facilitan controlar los pagos diarios.
Antes de salir, la revisión útil es sencilla: calidad del agua en el destino, puntos donde rellenar, precio por litro y derecho a pedir agua del grifo en bares y restaurantes. No se trata de evitar la botella a cualquier precio, sino de no pagar varias veces por falta de información o previsión.









