El giro aparece en un análisis de Ebury elaborado con datos de mercado a 15 de julio de 2026. El estudio combina la evolución del euro frente a las monedas locales con la inflación acumulada en cada destino durante los últimos doce meses. Así estima cuánto más o menos puede comprar hoy un viajero español respecto a hace un año.
La lectura es útil, pero exige prudencia. El indicador se refiere al poder adquisitivo en el destino y no al precio total del viaje. Un vuelo más caro, un alojamiento con tarifas elevadas o las comisiones de la tarjeta pueden comerse parte de esa ventaja antes incluso de empezar a gastar.
Indonesia, Japón y Corea del Sur encabezan la mejora
Indonesia aparece en primer lugar, con una mejora estimada del poder de compra del euro del 5,9%. Japón queda prácticamente empatado, con un 5,86%, mientras Corea del Sur registra un avance del 2,52%. Son los tres mercados que sostienen el nuevo liderazgo de Asia frente a América, según los datos difundidos por Ebury.
En términos prácticos, un presupuesto de 1.000 euros para gastos en destino tendría una capacidad de compra aproximada un 5,9% mayor en Indonesia que un año antes, siempre dentro de la metodología del informe. No significa que el viajero vaya a ahorrar 59 euros ni que todos los precios hayan bajado en esa proporción.
El contraste con América es notable. Colombia registra una pérdida de poder adquisitivo del 24,9%, seguida de Cuba, Brasil y Argentina. Estados Unidos también aparece en negativo, con un retroceso del 5,24%. Ebury destaca que Argentina y México, que un año antes estaban entre los destinos más favorables, figuran ahora entre los que más se han encarecido para quien viaja con euros.
Un euro más fuerte no convierte todo el viaje en barato
La clave está en distinguir el dinero que cunde durante la estancia del coste completo de las vacaciones. El informe mide el efecto conjunto de la divisa y la inflación local. Por tanto, permite comparar comidas, transporte, compras o actividades pagadas en la moneda del país, pero no demuestra por sí solo que volar a Asia resulte más económico que viajar a América o quedarse en Europa.
También importa el momento de la compra. Los tipos de cambio fluctúan cada día y el proveedor que convierte los euros puede aplicar su propio margen. El Banco de España recuerda que el tipo de cambio es libre y que, además de la conversión, pueden existir comisiones. La cifra del informe debe entenderse como una fotografía de mediados de julio, no como una garantía para toda la temporada.
Antes de cerrar el presupuesto conviene separar vuelos, alojamiento y seguro de los gastos diarios. Después, puede aplicarse la ventaja de la divisa solo a la parte que realmente se pagará en moneda local. Ese cálculo evita pensar que una mejora del 5,9% abarata automáticamente todo el viaje.

Qué revisar en la tarjeta antes de pagar
El primer punto es la comisión por cambio de divisa. El Banco de España advierte de que la entidad puede cobrarla tanto al pagar en un comercio como al retirar efectivo. Las condiciones deben aparecer en el contrato de la tarjeta, aunque el cajero extranjero puede añadir una comisión propia que no figura en ese documento.
También hay que mirar qué ocurre cuando el terminal ofrece pagar en euros o en moneda local. La opción en euros utiliza una conversión realizada en el punto de venta o el cajero. La normativa europea exige que se informe del recargo y permite rechazar esa conversión para pagar en la moneda utilizada por el comercio. No se trata de pulsar una opción por costumbre, sino de comparar el importe final y el margen aplicado antes de aceptar.
Quien esté valorando otra cuenta o tarjeta puede revisar las condiciones de los bancos y cuentas sin comisiones y comparar cómo tratan el cambio de moneda, las retiradas y los límites. También puede servir como referencia una comparativa entre BBVA y Wise, comprobando siempre las tarifas vigentes del producto concreto.
Efectivo, cajeros y gastos que pueden borrar la ventaja
Llevar algo de efectivo puede ser útil en transporte local, comercios pequeños o zonas alejadas donde la tarjeta no siempre se acepta. El Centro Europeo del Consumidor y el Banco de España recomiendan informarse sobre los métodos de pago habituales del país y combinar tarjeta y moneda local según el tipo de gasto.
Al sacar dinero, la operación puede acumular la comisión del emisor, el recargo del propietario del cajero y un margen dentro del tipo de cambio. Retirar pequeñas cantidades muchas veces puede multiplicar los costes fijos. También conviene comprobar si la operación se hace a débito o crédito, porque las condiciones pueden cambiar.
La mejora del euro en Indonesia, Japón y Corea del Sur ofrece más margen para el gasto diario que hace un año, pero la diferencia real estará en la forma de pagar. Revisar la comisión de la tarjeta, el tipo de conversión, el coste del cajero y el presupuesto que se gastará en moneda local permite aprovechar el cambio sin confundir una ventaja estadística con unas vacaciones baratas.









