Equito gana tamaño, pero la pregunta clave es qué compra el inversor
La plataforma de inversión inmobiliaria tokenizada ha alcanzado, a cierre de junio, 38,5 millones de euros en activos bajo gestión, 13.200 inversores activos, más de 166.900 usuarios registrados y 308.231 descargas de su aplicación, según las cifras comunicadas por la compañía y recogidas por Europa Press e Intereconomía.
El dato no es menor. En un mercado donde muchos ahorradores buscan alternativas al depósito, al fondo tradicional o a comprar una vivienda completa, Equito está captando atención porque permite entrar en proyectos inmobiliarios desde importes bajos. Su web habla de inversión desde 100 euros y de oportunidades en propiedades en España.
Pero conviene mirar más allá del titular. Invertir en inmuebles tokenizados no es lo mismo que comprar un piso a tu nombre, ni funciona como un depósito bancario. La propia plataforma explica que sus tokens representan préstamos participativos vinculados a una propiedad, con derecho a una parte proporcional de las rentas y de la posible plusvalía cuando se venda el inmueble.
La rentabilidad llama la atención, pero no debería analizarse sola
Equito habla de una rentabilidad neta media del 8,5% antes de impuestos en su balance semestral, con una ocupación media del 94%, 831 inquilinos gestionados y 642 habitaciones ocupadas. También asegura haber distribuido cerca de 2 millones de euros entre inversores y haber devuelto 4,7 millones de euros en liquidez mediante recompras y mercado secundario.
Es una cifra atractiva, pero no debe leerse como una rentabilidad garantizada. En inversión inmobiliaria influyen el alquiler real, la ocupación, las reformas, los gastos, el precio de venta futuro y el ciclo del mercado. La propia página de ayuda de Equito reconoce riesgos ligados a vacancia, fluctuaciones del mercado inmobiliario y gastos imprevistos de mantenimiento.
Aquí está la consecuencia práctica para el inversor: la rentabilidad puede venir de rentas mensuales y de plusvalías futuras, pero ambas dependen de que el proyecto salga bien. Si el objetivo es tener exposición inmobiliaria dentro de una cartera, también conviene comparar con alternativas más líquidas y diversificadas, como los ETFs de bienes raíces o los ETFs REITs, que tienen otro perfil de riesgo y cotizan en mercado.

Costes y liquidez: el punto que puede pasar desapercibido
El coste importa mucho en este tipo de plataformas, porque reduce la rentabilidad real que termina recibiendo el inversor. Equito explica en su centro de ayuda que aplica comisiones vinculadas a la adquisición, la gestión de la propiedad y el reparto de plusvalías, aunque la estructura concreta puede depender del tipo de proyecto. En su web también menciona comisiones incluidas en el precio del token y una comisión del 3% en recompras.
La liquidez también exige prudencia. Equito indica que el inversor puede recuperar su dinero cuando se venda la propiedad o antes mediante ventas de tokens cuando esa opción esté habilitada. En los proyectos de alquiler, la estrategia suele moverse en plazos de varios años, y la venta anticipada puede estar sujeta a disponibilidad y límites.
Esto significa que no deberías tratarlo como dinero disponible a corto plazo. Puede haber mecanismos de salida, pero no equivalen a vender un ETF en mercado o retirar dinero de una cuenta remunerada. Para una cartera de largo plazo, el encaje puede tener sentido solo si el inversor acepta esa menor liquidez y no necesita recuperar el capital en una fecha concreta.
Dónde puede encajar en una cartera y qué revisar antes
La expansión de Equito muestra que la inversión inmobiliaria fraccionada está ganando espacio entre inversores particulares. Para algunos perfiles, puede ser una forma de añadir exposición al ladrillo sin comprar una vivienda completa ni asumir la gestión directa del alquiler. Para otros, puede añadir más complejidad de la que parece en una primera lectura.
La clave está en el peso dentro de la cartera. Una plataforma de inmuebles tokenizados debería analizarse como inversión alternativa, no como base única del patrimonio. Antes de entrar, conviene revisar contrato, tipo de proyecto, plazo estimado, comisiones, fiscalidad, mecanismo de salida, quién tiene la propiedad del inmueble y qué derechos concretos otorga el token. Equito identifica a EQUITO APP, S.L. como titular de la plataforma, con domicilio en Barcelona, y exige registro y verificación para invertir.
También pesa la diversificación. Invertir en varios inmuebles reduce la dependencia de un solo activo, pero no elimina el riesgo inmobiliario. Si el objetivo principal es construir una cartera sencilla y global, puede tener sentido comparar primero con productos más diversificados, como los mejores ETFs para invertir a largo plazo, y dejar la inversión alternativa como complemento, no como sustituto automático.
El crecimiento de Equito es una noticia relevante porque muestra demanda real por nuevas formas de invertir en inmobiliario. Pero el mensaje para el lector no debería ser “entra porque crece”. Debería ser otro: entiende exactamente qué estás comprando, cuándo podrás salir y qué riesgo asumes antes de mover tu dinero.









