Vivid promete rentabilidad para empresas: por qué no debe leerse como un depósito

Vivid ha ampliado su propuesta para empresas con cuentas de interés en varias divisas. La promesa es atractiva para la caja parada, pero la clave está en entender que no funciona como un depósito bancario tradicional.

Vivid Money
Vivid ofrece rentabilidad a empresas sobre liquidez.

Vivid anunció que sus clientes empresa en la UE pueden obtener una rentabilidad fija promocional en sus Interest Accounts: hasta el 5% anual en saldos en dólares y libras durante cinco meses, y hasta el 4% anual en euros durante cuatro meses. Después, la remuneración baja y depende del plan contratado.

La novedad encaja con una preocupación muy real de muchas pymes, startups y autónomos con sociedad: qué hacer con el dinero de la empresa cuando está parado, pero no puede quedar bloqueado porque la caja manda. Nóminas, proveedores, impuestos, IVA, seguros sociales o compras de stock no esperan.

Por eso conviene separar dos ideas. Una cosa es que una cuenta permita obtener rendimiento sobre liquidez operativa. Otra, muy distinta, es leerlo como si fuera un depósito de banco de toda la vida. En el caso de Vivid, la propia documentación oficial habla de fondos monetarios cualificados y de servicios de inversión.

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Por qué no debe confundirse con un depósito

La página oficial de Vivid explica que el dinero se invierte en Qualifying Money Market Funds para generar interés. Y sus condiciones especiales del Interest Rate Pocket detallan que el producto incluye una parte vinculada a fondos del mercado monetario y otra parte de efectivo no invertido.

Esto cambia la lectura para cualquier empresa. En un depósito tradicional, el punto de partida suele ser una entidad bancaria, un plazo, una remuneración pactada y una lógica de capital garantizado bajo unas condiciones concretas. Aquí la documentación legal de Vivid advierte que invertir implica riesgos, que el valor puede bajar y que el importe inicial no está garantizado.

Para una empresa, esa diferencia no es un matiz académico. Es la frontera entre aparcar tesorería con mentalidad de depósito y usar una solución de cash management con componente de inversión. Antes de mover caja, conviene mirar si ese dinero es colchón operativo, excedente temporal o liquidez que puede hacer falta de forma inmediata.

En ese análisis puede ayudar comparar la oferta con otras cuentas remuneradas para empresas, pero sin quedarse solo con el porcentaje del titular. La rentabilidad importa, sí. La disponibilidad, el riesgo, las comisiones y el tratamiento fiscal también.

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La letra pequeña: planes, costes, divisas y disponibilidad

La rentabilidad anunciada por Vivid es promocional y depende del plan. La propia compañía indica que los tipos posteriores pueden variar según condiciones de mercado o decisiones discrecionales comunicadas por adelantado. Es decir, el porcentaje inicial no debería usarse como única base para decidir.

También hay costes que una empresa debe revisar. El documento de costes de Vivid Money B.V. recoge una comisión de servicio del 0,3% al 1% en el Interest Rate Pocket, según el plan. Además, para productos en moneda distinta del euro aparece un coste de conversión del 0,25%. Si una empresa trabaja en dólares o libras, este punto puede ser relevante; si no trabaja en esas divisas, todavía más.

La disponibilidad tampoco debe leerse con exceso de confianza. Vivid habla de acceso al dinero y de retiradas, pero sus condiciones indican que, según el caso, parte o todo el importe puede no estar disponible de forma inmediata y que el procesamiento puede tardar hasta tres días hábiles. Para una empresa con pagos a fecha fija, ese detalle puede pesar más que unas décimas de rentabilidad.

Aquí entra una regla sencilla: la liquidez de una empresa no se mide solo por cuánto rinde, sino por cuándo está disponible. Una pyme puede permitirse optimizar excedentes, pero no jugar con el dinero de nóminas, impuestos o proveedores si no tiene un margen claro.

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A quién puede interesar y qué debe revisar una empresa

El producto mira sobre todo a pymes, startups, freelancers y empresas con saldos disponibles, especialmente si manejan varias divisas o reciben financiación internacional. Vivid lo presenta como parte de su oferta Treasury y asegura haber superado los 100.000 clientes pyme en menos de dos años.

Para negocios pequeños en España, el interés está en la idea de fondo: sacar algo de rendimiento a la caja que no se usa a diario. Pero no todos los negocios tienen la misma tesorería. Un comercio con márgenes ajustados, un autónomo profesional con ingresos irregulares y una startup con financiación en dólares no tienen el mismo problema.

Antes de valorar una solución así, conviene revisar cuatro puntos: si el dinero puede estar invertido, qué comisiones reales se aplican, qué ocurre al terminar la promoción y cómo se declaran los posibles rendimientos. Las condiciones de Vivid indican que no retiene impuestos por estas operaciones y que las ganancias pueden estar sujetas a tributación en la jurisdicción del cliente.

También tiene sentido comparar el conjunto de la relación bancaria. Una empresa no vive solo de una cuenta remunerada: necesita transferencias, tarjetas, cobros, posible TPV, límites, soporte y costes por operativa internacional. Por eso, al analizar este tipo de ofertas, puede ser útil mirar también opciones de bancos para empresas o neobancos para empresas.

La noticia no está en que Vivid prometa una rentabilidad llamativa. Está en que cada vez más plataformas quieren entrar en la caja diaria de las empresas con productos que mezclan cuenta, inversión y gestión de liquidez. Para el autónomo societario, la pyme o la startup, la pregunta no es solo cuánto paga, sino qué riesgo, coste y disponibilidad hay detrás de ese rendimiento.

Esta noticia ha sido elaborada por Javier Borja

Javier Borja

Javier Borja

Especialista

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Especialista en autónomos, negocios y finanzas para pymes.

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