Qué cambia ahora: más presupuesto y más margen de solicitud
La Consejería de Empleo, Empresa y Trabajo Autónomo ha aumentado el crédito de la convocatoria de la Línea 2: Inicio de actividad, una ayuda pensada para respaldar los primeros pasos de personas que se dan de alta como autónomas en Andalucía.
El cambio es doble. Por un lado, el presupuesto total pasa de 104 millones a 128.223.500 euros, tras añadir 24.223.500 euros para la anualidad de 2026. Por otro, el plazo general de la convocatoria se amplía hasta el 30 de septiembre de 2026, cuando antes terminaba el 30 de junio.
La Junta calcula que esta ampliación puede permitir atender a unas 5.440 personas trabajadoras por cuenta propia más. Para un autónomo que acaba de arrancar, esto puede ser oxígeno en los primeros meses, cuando todavía se están pagando cuota, herramientas, alquiler, gestoría, suministros o inversión inicial antes de tener ingresos estables.
Quién puede pedir la ayuda y quién queda fuera
La ayuda no está pensada para cualquier negocio ya en marcha, sino para nuevas personas trabajadoras autónomas que cumplan las condiciones de la convocatoria. Deben estar dadas de alta en el RETA o en el grupo primero del Régimen Especial de los Trabajadores del Mar, desarrollar la actividad económica o profesional en Andalucía y ser beneficiarias de la cuota reducida estatal.
También se exige contar con un plan de viabilidad en la fecha de solicitud. Y aquí conviene no tomárselo como un papel cualquiera: la cuenta de resultados previsional debe arrojar un resultado antes de impuestos positivo en todas las anualidades. Es decir, la administración quiere ver que el proyecto tiene números mínimamente sostenibles.
Las cuantías van de 3.800 a 5.500 euros, según el perfil. La convocatoria fija 5.000 euros para mujeres autónomas menores de 35 años y hombres autónomos menores de 30 años. Para mujeres de 35 años o más y hombres de 30 años o más, la ayuda es de 3.800 euros. Si la actividad se desarrolla en un municipio de menos de 10.000 habitantes, las cuantías suben a 5.500 euros para los perfiles más jóvenes y a 5.000 euros para el resto.
No todos entran. La propia información oficial deja fuera, entre otros, a familiares colaboradores, personas socias de sociedades mercantiles, laborales o cooperativas, y quienes ejerzan funciones de dirección o gerencia en esas sociedades. Para un autónomo societario o alguien que facture a través de una SL, este matiz es clave: puede parecer una ayuda para “autónomos”, pero no cubre todos los perfiles que en la calle se meten en el mismo saco.

La letra pequeña está en el plazo individual y en mantener el alta
La ampliación hasta septiembre no significa que cualquiera pueda presentar la solicitud cuando quiera. La convocatoria tiene un plazo general abierto hasta el 30 de septiembre de 2026, pero el plazo ordinario de cada solicitante es de dos meses desde el alta en el RETA o en el régimen correspondiente del mar.
Esto es importante. Un autónomo que se haya dado de alta hace más de dos meses no debería interpretar la prórroga como una segunda oportunidad automática. La clave está en revisar la fecha real de alta y el plazo individual que corresponde. En ayudas públicas, perder un plazo suele pesar más que cumplir casi todos los requisitos.
Además, la persona beneficiaria debe mantener de forma ininterrumpida su condición de autónoma durante 12 meses desde la presentación de la solicitud. Durante ese periodo puede compatibilizar actividad por cuenta propia y trabajo por cuenta ajena, pero no más del 25% del periodo de 12 meses. Si se incumple, puede haber reintegro total o parcial de la ayuda.
Qué debe revisar el autónomo antes de contar con ese dinero
Esta ampliación mejora el margen para quienes estén empezando, pero no conviene construir la caja del negocio dando por hecho que el dinero llegará. La ayuda se tramita en régimen de concurrencia no competitiva, con solicitudes individuales y hasta agotar crédito. Dicho en claro: cumplir requisitos no equivale a tener el ingreso garantizado de inmediato.
Para un nuevo autónomo, el impacto práctico está en la liquidez. Esos 3.800, 5.000 o 5.500 euros pueden ayudar a compensar cuota, inversión inicial o costes fijos, pero el negocio seguirá teniendo que pagar antes de cobrar. Por eso conviene hacer números con prudencia: cuota, IVA, IRPF, gestoría, herramientas, seguros, alquiler, financiación y posibles meses flojos.
También merece la pena ordenar desde el principio la parte bancaria del negocio. Quien esté empezando puede comparar opciones en la guía de mejores bancos para autónomos, no solo mirando si la cuenta parece gratuita, sino revisando comisiones, tarjetas, transferencias, descubiertos y condiciones. Para proyectos que están naciendo, también puede encajar revisar los mejores bancos para emprendedores antes de mezclar ingresos personales y dinero del negocio.
La ayuda puede ser útil, pero la decisión práctica es otra: comprobar si se cumplen los requisitos, no apurar el plazo individual, preparar bien el plan de viabilidad y no contar con el dinero como si ya estuviera en la cuenta. Para el autónomo, la tranquilidad no está solo en pedir la subvención, sino en saber si encaja de verdad con su situación.









