El dato publicado por El 9 Nou sitúa a la empresa de Vic por debajo del hito de 2024, cuando Girbau aseguró en su memoria de sostenibilidad que había superado los 200 millones de euros de facturación. No es una comparación menor: facturar menos no significa necesariamente estar peor, pero sí obliga a mirar qué parte del negocio ha cambiado de perímetro, qué ventas han dejado de consolidarse y qué margen puede aportar el nuevo modelo.
La clave está en Estados Unidos. Girbau formalizó en 2025 una alianza con EVI Industries por la que Girbau North America pasó a integrarse en la red de distribución de EVI. Según la propia Girbau, GNA seguiría operando sin cambios en liderazgo, personal, servicios o soporte, mientras el grupo mantenía su papel en el desarrollo de soluciones para la región y avanzaba en una planta de fabricación en Norteamérica.
La cifra de 177 millones cuenta algo más que una bajada de ventas
Girbau no vende al consumidor final como lo hace una marca de supermercados, banca o telefonía. Su negocio está en maquinaria y soluciones de lavandería industrial y comercial: hoteles, hospitales, residencias, lavanderías de autoservicio, lavanderías industriales y centros con grandes volúmenes de ropa. Es decir, sectores donde una máquina más eficiente puede acabar influyendo en costes, tiempos, mantenimiento y calidad del servicio.
Por eso, el lector no debe quedarse solo con la cifra. Si un grupo industrial reorganiza su distribución en un mercado tan importante como Estados Unidos, el efecto práctico puede estar en otra parte: en cómo vende, dónde fabrica, qué soporte ofrece, qué pedidos atiende desde cada continente y qué capacidad mantiene para invertir en innovación.
La propia empresa se define como un grupo familiar con más de 105 años de historia, presencia en más de 140 países, 15 filiales, siete centros de producción internacionales y más de 850 empleados. Esa escala explica por qué una decisión en Norteamérica no es solo una operación fuera de España: puede afectar al mapa industrial del grupo, a sus proveedores y al papel de Vic como centro de decisión.
Qué cambia con la alianza con EVI en Norteamérica
EVI Industries anunció en marzo de 2025 el acuerdo para adquirir Girbau North America, con sede en Oshkosh, Wisconsin. La operación se cerró el 1 de abril de 2025, según comunicó posteriormente EVI. GNA era el distribuidor principal de productos Girbau en Norteamérica y había generado 75 millones de dólares de ingresos en los doce meses terminados el 31 de diciembre de 2024.
Para Girbau, el movimiento cambia la lectura del negocio. Deja de tener una filial de distribución integrada en Estados Unidos y pasa a apoyarse en un socio especializado, pero conserva la venta de equipos fabricados por Girbau a través de la red de GNA. Para EVI, la compra aumenta tamaño, cobertura comercial y capacidad de servicio técnico en un sector muy fragmentado.
Aquí conviene mirar más allá del comunicado. Una alianza así puede acercar producto y servicio al cliente norteamericano, reducir fricciones logísticas y acelerar ventas si la integración funciona. Pero también traslada una parte del control comercial a un tercero cotizado, con sus propios objetivos de rentabilidad, deuda, adquisiciones y crecimiento. Para los clientes —lavanderías, hoteles, residencias o gestores de edificios— lo importante será si el cambio mejora plazos, soporte, repuestos y costes de mantenimiento.

Por qué importa para empleo, proveedores y economía local
En Vic y en el entorno industrial de Osona, Girbau no es una marca cualquiera. Una empresa con sede, ingeniería, producción, dirección y red internacional genera actividad que va más allá de su propia plantilla: proveedores industriales, servicios técnicos, logística, mantenimiento, asesoría, formación y empleo cualificado. La noticia no confirma cierres ni recortes de empleo en España, y no debe leerse así. Pero sí abre una pregunta razonable: qué parte del crecimiento futuro se captará desde Cataluña y qué parte se apoyará en producción o distribución más cercana al cliente final.
La geografía importa. Girbau tiene su sede en la carretera de Manlleu, en Vic, y su propio relato corporativo insiste en una red global con centros productivos en distintos continentes. Si el grupo se vuelve más “multifactoría”, la economía local puede mantener funciones de mayor valor —dirección, ingeniería, producto, I+D o coordinación industrial—, pero también deberá competir internamente por inversión, fabricación y nuevos proyectos.
Para pymes y autónomos relacionados con lavandería, hostelería o servicios a empresas, el mensaje es práctico: este tipo de movimientos suele anticipar una presión mayor por eficiencia, servicio técnico y financiación de maquinaria. Quien gestione una lavandería o un negocio intensivo en equipos no solo compara precio de compra; también debe mirar mantenimiento, consumo, vida útil, soporte y condiciones de financiación. En esa parte, tiene sentido revisar recursos como las guías de Finantres sobre bancos para empresas o bancos para pequeñas empresas.
La lectura para el pequeño inversor no está en la cifra, sino en el modelo
Girbau es una empresa familiar, pero la operación también tiene una lectura para quien sigue compañías industriales cotizadas. EVI sí cotiza en NYSE American bajo el ticker EVI y ha construido su crecimiento mediante adquisiciones en distribución y servicios de lavandería comercial. En su comunicación de cierre, la compañía presentó la compra de GNA como una operación relevante para ampliar cobertura, productos y capacidades técnicas.
Eso no convierte la noticia en una recomendación bursátil. La reacción de una acción, si la hubiera, explica poco por sí sola. Lo importante para cualquier inversor prudente es entender si la adquisición mejora ingresos recurrentes, margen operativo, generación de caja y deuda, o si añade riesgos de integración. EVI también advierte en sus propios documentos de riesgos asociados a la compra, la integración y el endeudamiento ligado a la operación.
El cierre útil es este: Girbau ha facturado 177,1 millones en un año de cambio de perímetro, no simplemente en un año “bueno” o “malo”. Para leer bien la noticia faltan las cuentas completas de 2025, el detalle de márgenes, empleo, inversión y deuda. Hasta entonces, la señal más importante es que el grupo se está adaptando a un mercado industrial más regionalizado, donde estar cerca del cliente pesa casi tanto como fabricar bien.









