España supera a Dinamarca, Francia y Alemania en bajas laborales: qué significa para empresas y empleo

España aparece peor colocada que Dinamarca, Francia y Alemania en varios indicadores de absentismo por incapacidad temporal. La lectura no es solo laboral: más bajas suponen más costes, más presión sobre turnos, más problemas para pymes y un debate incómodo sobre salud, productividad y organización del trabajo.
Trabajadores entrando a una oficina en plena jornada laboral
Trabajadores entrando a una oficina en plena jornada laboral

Qué dicen los datos europeos

El absentismo laboral se ha convertido en uno de los grandes termómetros del mercado de trabajo español. No mide solo cuántas personas faltan a su puesto. También dice mucho sobre salud laboral, edad de las plantillas, presión sobre los servicios sanitarios, organización interna de las empresas y capacidad real de cubrir bajas sin encarecer costes.

La comparación europea ayuda a ordenar el debate. Según el estudio de Umivale Activa e Ivie, basado en microdatos de Eurostat, España lideró en 2024 el absentismo laboral por incapacidad temporal entre los países de la UE-27 analizados. El informe sitúa a España en el 4,5% de ocupados de 20 a 64 años ausentes del trabajo por IT en la semana de referencia, frente al 3,9% de Francia, el 3,2% de Alemania, el 2,5% de la media de la UE-27 y el 2,0% de Dinamarca.

La OCDE ofrece otra forma de mirarlo: semanas de ausencia por enfermedad al año entre asalariados a tiempo completo. En esa métrica, España aparece con 4,9 semanas en 2024, por encima de Alemania, con 3,6, y de Dinamarca, con 2,1. La propia OCDE advierte de que el dato procede de encuestas laborales y mide ausencias totales o parciales por enfermedad, por lo que no debe confundirse sin matices con las tasas nacionales de absentismo que publican consultoras o servicios estadísticos de cada país.

La clave está en no convertir la comparación en una frase fácil. España sale peor que Dinamarca, Francia y Alemania en los datos europeos de IT, pero cada país tiene reglas distintas sobre bajas, días de carencia, cobertura salarial, sanidad laboral y registro estadístico. Aun así, el patrón es suficientemente claro: el problema español ya no parece puntual.

España no solo tiene más bajas: también duran más

El informe de Umivale Activa e Ivie apunta que en 2024 se iniciaron 9,3 millones de procesos de incapacidad temporal en España, un 2,8% más que en 2023. El 95% correspondió al Régimen General y el 5% a autónomos. La tasa de absentismo por IT alcanzó el 5,94% de las jornadas perdidas, 0,37 puntos más que el año anterior, y el total de días de baja llegó a 406,8 millones. Eso equivale a una media de 1,1 millones de trabajadores ausentes cada día por incapacidad temporal.

El dato más delicado no es solo cuántas bajas se inician. Es cuánto duran. El mismo estudio calcula que la duración media de los procesos finalizados subió hasta 42,9 días, 4,4 días más que en 2023. Para una gran empresa, esa subida puede gestionarse con bolsas de sustitución, turnos internos o más contratación temporal. Para una pyme, un comercio, un taller o un pequeño negocio, una baja larga puede desorganizar ventas, entregas, atención al cliente y caja.

Ahí es donde el absentismo deja de ser una estadística de recursos humanos y pasa a ser dinero real. Más bajas largas implican más costes de cobertura, más horas extra, más presión sobre compañeros y más dificultad para mantener el servicio. En sectores físicos o presenciales, como industria, logística, residuos, limpieza, asistencia residencial o actividades postales, el margen para teletrabajar o reorganizar tareas suele ser mucho menor.

Para los autónomos, además, el problema tiene otra cara. Si el trabajador es el propio negocio, la baja puede significar menos ingresos inmediatos. Por eso, más allá del debate político, conviene que los pequeños negocios tengan ordenada su liquidez, sus cobros y su operativa bancaria. En Finantres, por ejemplo, puedes ampliar información sobre mejores bancos para autónomos o sobre mejores TPVs si la gestión diaria del negocio depende de cobrar rápido y reducir fricciones.

Mario Selo en una explotación agrícola de Madridejos Toledo.
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Dinamarca, Francia y Alemania muestran que el problema no se resuelve con un único botón

Dinamarca aparece bastante mejor situada que España en la comparativa europea. Su oficina estadística nacional publicó para 2024 una ausencia por enfermedad propia de 9,67 días por empleado a tiempo completo y una tasa del 4,12%, aunque esta estadística nacional incluye su propia metodología y no debe compararse directamente con la tasa española de Randstad o Adecco.

Francia también vive tensión por las bajas, aunque con cifras más contenidas en la comparativa de Eurostat usada por Ivie. En el sector privado francés, el observatorio de APICIL y Groupe JLO situó el absentismo medio de 2024 en el 4,41%, por encima del 4,27% de 2023, pero por debajo del 4,61% de 2022. También detecta más absentismo entre mayores de 60 años, mujeres y obreros, lo que apunta a un factor común: el tipo de trabajo, la edad y las condiciones laborales importan mucho.

Alemania queda entre España y Dinamarca. La OCDE la sitúa en 3,6 semanas de ausencia por enfermedad en 2024, frente a las 4,9 de España y las 2,1 de Dinamarca. El punto importante para el lector no es decidir qué país “lo hace bien” y cuál “lo hace mal”, sino entender que la baja laboral depende de tres piezas: salud real del trabajador, incentivos del sistema y capacidad de la empresa para prevenir, adaptar y reincorporar.

Si solo se mira el coste, se corre el riesgo de estigmatizar a quien está enfermo. Si solo se mira el derecho a la baja sin analizar duración, gestión sanitaria y prevención, se ignora el impacto sobre empresas, compañeros y empleo. El equilibrio es difícil, pero necesario.

El mapa local español enseña dónde aprieta más

El absentismo tampoco afecta igual a todos los territorios. Randstad Research situó el absentismo general en España en el 7,1% de las horas pactadas al cierre de 2025, con una tasa por incapacidad temporal del 5,5%. Por comunidades, Canarias alcanzó el 9,1%, Cantabria el 8,9% y País Vasco el 8,8%, mientras Baleares, Comunidad de Madrid y La Rioja registraron los niveles más bajos, con el 6,0%, el 6,1% y el 6,2%, respectivamente.

La lectura local importa porque no es lo mismo cubrir bajas en una economía con muchos servicios administrativos, teletrabajo y rotación laboral amplia que hacerlo en una región con peso industrial, logística, sanidad, residencias, limpieza o transporte. Donde el trabajo es más físico y presencial, cada ausencia pesa más en turnos, sustituciones, producción y atención al cliente.

También hay diferencias por sector. Randstad señala que la industria concentró el mayor absentismo al cierre de 2025, con el 7,5% de las horas pactadas, seguida de los servicios, con el 7,1%, y la construcción, con el 5,9%. En ramas concretas, actividades postales y de correos llegó al 12,3%, servicios a edificios y jardinería al 11,8% y asistencia en establecimientos residenciales al 11,2%.

Para el trabajador, esto afecta a carga de trabajo, salud, conciliación y estabilidad. Para la empresa, afecta a costes, productividad y calidad del servicio. Para el consumidor, puede acabar notándose en esperas, precios, menor disponibilidad o peor atención. Y para la economía local, una tasa alta de bajas en sectores esenciales puede tensionar hospitales, residencias, transporte, limpieza, logística y comercios.

El debate útil no es si España debe parecerse exactamente a Dinamarca, Francia o Alemania. La pregunta práctica es otra: cómo reducir bajas evitables sin castigar bajas necesarias. Eso exige mejores tiempos sanitarios, prevención real en puestos duros, reincorporaciones seguras, gestión seria de la salud mental y más precisión estadística para no meter en el mismo saco enfermedad, fraude, mala organización y desgaste laboral.

Esta noticia ha sido elaborada por Alejandro Borja.

 
Alejandro Borja

Alejandro Borja

Especialista

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Especialista en inversión, plataformas y decisiones financieras a largo plazo.

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